domingo, 29 de marzo de 2015

Acompañando a Cristo en su pasión

Acompañando a Cristo en su pasión

Disposición humilde y abandonada o deseos y expectativas


Necesito el silencio. El silencio en donde me encuentre contigo. Tú orabas en lugares solitarios. En el silencio y la soledad puedo acallar mis ruidos. También los deseos y expectativas. Cifrando mi atención en mis deseos y expectativas me estoy centrando en mí misma. En la disposición y el abandono humilde a tu voluntad me centro en Ti. Centrarme en ti y olvidarme de mí es lo que quiero. María lo hizo y dijo sí, hágase en mí según tu Palabra, disposición humilde y confiada a tu voluntad, y el Verbo se hizo carne. Tú, Señor, dijiste, si es posible, aparta de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya, actitud de disposición humilde y obediente, y se selló con tu amor, entrega total y tu preciosa sangre la Nueva Alianza. ¿Cómo puedo acompañarte y estar contigo en esta semana que recordamos tu pasión y muerte y celebrar la gloria de tu resurrección? Pedro dijo que no te abandonaría, pero lo hizo. La carne es débil. ¿Cómo puedo realmente estar contigo? No es con palabras… el corazón y el espíritu necesitan estar unidos a Ti. Puedo distinguir esto… o estoy centrándome en mí (observo, percibo las palabras, lo que deseo, lo que puedo imaginar), o dispongo mi corazón y mi espíritu abandonados en Ti, sólo estando… contemplando tu pasión sin pedirte nada, sin expectativas de logros, sin nada… sólo acompañando, compartiendo el momento de tu pasión, de tu entrega total… Saber que lo hiciste por todos y unirme a Ti y con tu amor amar.

sábado, 28 de marzo de 2015

Crean, al menos por las obras...



«Ya se lo he dicho, pero ustedes no creen. Las obras que hago en el nombre de mi Padre manifiestan quién soy yo...


 ...¿estaría insultando a Dios al decir que soy el Hijo de Dios? Si yo no hago las obras del Padre, no me crean. Pero si las hago, si no me creen a mí, crean a esas obras, para que sepan y reconozcan que el Padre está en mí y yo en el Padre. Si yo no hago las obras del Padre, no me crean. Pero si las hago, si no me creen a mí, crean a esas obras, para que sepan y reconozcan que el Padre está en mí y yo en el Padre.»

Ya se lo he dicho, pero ustedes no creen. Las obras que hago en el nombre de mi Padre manifiestan quién soy yo... 
...¿estaría insultando a Dios al decir que soy el Hijo de Dios

Meditando sobre la Palabra del Señor en el evangelio de ayer, me pregunto: ¿Qué clase de velo producía tal ceguera en esos judíos en esta escena evangélica que al ver las obras de Cristo, no vieran ahí la mano de Dios y no aceptaran la veracidad de sus palabras? Las palabras del Señor fueron muy claras. Es la ceguera que genera el ego... encerrarse en los propios criterios e intereses y no querer ver más allá de estos. Lo mismo sucede actualmente. Tanta discordia, tanta incredulidad. Creer que Jesús es Dios implica una actitud de humildad y confianza y una actitud hecha misericordia por los demás y adoración a Dios infinitamente sabio y bondadoso. Me digo: ¿quién eres, Jesús? y puedo adivinar su rostro amoroso diciendo: Ahí tienes la respuesta, no dudes, soy el Cristo, el Hijo de Dios que me entrego por amor.

.

miércoles, 25 de marzo de 2015

He aquí la esclava del Señor

He aquí  la esclava del Señor... hágase en mí según tu Palabra.

Ser esclava del Señor, esto me conmueve
 y me mueve... ¿Qué es ser esclava? Servir...servir incondicionalmente, obedecer ciegamente... Pero cuando el amo y propietario es el Señor... obedecer confiadamente, hacer de cada acto un servicio, una entrega, no anteponer ningún interés egoísta... ¡Qué difícil, porque el ego trata siempre de posicionarse! Pero en María no existía ese ego, ella fue la llena de gracia, la Inmaculada... En ella se gestó el Hijo del Altísimo, ella fue su morada, su sagrario, ella fue sierva y morada. Ser sierva, ser esclava y ser morada, el Señor me invita a mí a ser sierva y morada. Limpiar la casa para albergar al Señor, recibirlo, hospedarlo, ser su esclava, servirlo en mi prójimo. Esa sensación de ser morada al recibir a Jesús... mantenerla. Que no entren a la casa los ladrones que perturban y que se llevan la paz y el sentimiento de unidad y bondad que el Señor que habita en ella desparrama.

martes, 17 de marzo de 2015

Tanto amó Dios al mundo

Si nos diéramos cuenta de todos los pensamientos que elaboramos, podríamos distinguir una enorme cantidad de pensamientos inútiles, pensamientos prejuiciosos, pensamientos egocéntricos que nos dividen o alejan del amor. La oración de silencio, el silencio y una actitud honesta me abren una mirada hacia lo profundo de mi interior. Es interesante darme cuenta de la ilimitada cantidad de pensamientos como los descritos arriba y poder, al verlos, abrir mi conciencia hacia una actitud libre, una actitud que me separa cada vez menos de los demás comprendiendo que somos uno, uno en Cristo, uno en el amor de Dios, una misma condición humana que la del resto de las demás personas ...y que Dios ama a cada uno con especial amor. 

Jesús dice: "Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna.
...La causa de la condenación es esta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios".

¿Cómo cambiar y convertir las obras de las tinieblas en obras de la luz si no nos vemos, si no me veo con profunda honestidad? Las obras de las tinieblas, lo que trata de ocultarse o se hace lejos de la luz es lo que separa a uno del amor, que es Dios mismo. Esa separación es la autocondenación, es muerte. 

San Pablo dice en Efesios 2, 4-10

Hermanos: La misericordia y el amor de Dios son muy grandes; porque nosotros estábamos muertos por nuestros pecados, y Él nos dio la vida con Cristo y en Cristo...    ...Así, en todos los tiempos, Dios muestra, por medio de Cristo Jesús, la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad para con nosotros.

Dios nos está dando continuamente la oportunidad de acercarnos a la luz. Nos habla como habló a los sumos sacerdotes  y el pueblo (Crónicas 36, 14-16. 19-23), primero con invitaciones a tener actitudes justas y bondadosas. Luego con mensajes de advertencia y aún todavía nos busca en la tribulación suscitada por nuestros propios errores y en las consecuencias dolorosas de nuestros pecados. Dios siempre busca a su pueblo, siempre muestra su misericordia. Cristo nos lo da a conocer. Acercarse a la luz es poder ver. Hacer silencio humilde es acercarse a la luz, a la verdad y a la fuente de vida y misericordia. El silencio abre la conciencia que permite ver bajo la luz del Verbo, del Unigénito que Dios envió por su amor infinito a nosotros.

martes, 10 de marzo de 2015

¿Cuántas veces perdonar?

"El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer y a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba dicioendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El Rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda. Pero apenas había salido aquel servidor


 Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: 'Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?' Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano".

Deber, estar en deuda...

Basta que analice y contabilice todo lo que te debo Señor. Basta que me haga consciente de todo lo que me has dado gratuitamente. Basta con que recuerde todas las cosas que me has perdonado... errores, omisiones en la caridad, faltas al amor, reacciones de enojo, desidia, egocentrismos, presunciones, ceguera, falta de confianza, juicios a priori sobre otros, creo que no acabaría yo... Esto basta para comprender que necesito perdonar a mis hermanos, a quienes supongo que me han ofendido. Porque además... puede que no haya habido mala voluntad del otro, o puede que yo haya hecho algo que antes, que le hubiera contrariado u ofendido a él. Es muy claro lo que quieres significar con esta parábola. Es muy clara la actitud de compasión que Tú esperas y deseas. Sólo necesito estar consciente primero de la compasión que has tenido para conmigo para que con lágrimas también yo sea compasiva con quienes me cuesta trabajo serlo.

miércoles, 4 de marzo de 2015

No he venido a ser servido sino a servir

De Mateo 20, 17-28

No he venido a ser servido sino a servir.

Al escuchar este versículo, me vino a la mente este otro: No es el discípulo más que su Maestro.
¿Cómo entonces escatimar mi entrega en el servicio de los más allegados?
Servir... tengo oportunidad de servir de forma muy concreta. No puedo eludir o esquivar las oportunidades que el Señor me da en mi vida actual para servir. No puedo dejarme dominar por mi mente que argumenta: Ya es mucho, quisiera estar haciendo otras cosas y tengo que estar haciendo estas tareas que para mí son agobiantes, fastidiosas... hacer esto en vez de hacer lo que me gusta, lo que quiero...

Pero el Señor dice: No he venido a ser servido sino a servir... 

Esta es la conversión que el Señor me pide en esta cuaresma para purificarme y ofrendar. 

Es la humildad y la serenidad lo que necesito para no dejarme llevar por mis pensamientos egocéntricos y autojustificadores. Silencio... hacer de lado los pensamientos que alteran mi paz para servir como el Maestro. 

domingo, 1 de marzo de 2015

Grupo Jesed - Noche Oscura

Confiaré en el Señor


Hoy el Señor me ha invitado a reflexionar muchas cosas. Justamente el evangelio de hoy narra la transfiguración del Señor y de forma especial he experimentado la invitación que Dios hace al afirmar que Cristo es su Hijo amado. Seguido de esta aseveración, dice: Escúchenlo. Se escucha cuando la Palabra en tu vida no es hueca ni vacía, sino cuando adquiere un sentido profundo, concreto e insospechado. Escuchar al Señor me indujo hoy a pensar en la Resurrección, su resurrección y la nuestra. En la primera lectura Abraham muestra a Dios su obediencia absoluta a pesar de ser una entrega tan dolorosa como lo es la ofrenda del hijo amado. Al final Dios impide que Isaac sea inmolado. Esto me hace ver la confianza total y absoluta en el amor y misericordia de Dios. ¿Cómo no entregar a Dios la vida, las tareas cotidianas, el servicio a los hermanos, por más duro y cansado que este sea y a pesar de la incertidumbre que causan los problemas? Actualmente cuatro preocupaciones absorben mi mente y me distraen de mi entrega confiada y amorosa. Pero Abraham es un modelo de obediencia y entrega total al Señor. El Señor no lo defrauda, el Señor le retribuye con amor prometiéndole una numerosísima descendencia. En el evangelio, Jesús habla de su resurrección. Después de padecer viene la gloria de la resurrección.

Ayer el Señor dice: Si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? ...Ustedes, pues, sean perfectos como su Padre celestial es perfecto.

Hace unos meses hice una consagración mariana que proponen los padres de la Inmaculada concepción. En esta consagración se entrega todo a María, toda mi oración, todo mi trabajo, todos mis desvelos, todo mi cansancio, todo mi esfuerzo, todo mi ser para que ella lo entregue a su Hijo amado. Ella como mediadora de gracias. Si realizo una buena acción y hago oración, ella utiliza mi ofrenda por quien ella conoce que necesita de oraciones y de ofrendas. Cuando decidí consagrarme no veía todo lo que la entrega implica. Mi vida, oración y trabajo, todo lo ofrecía por mis seres queridos. ¿Qué mérito tendría si todo lo hago pensando en ellos? El Señor me pide que escuche, que mi vida sea ofrendada por quien ni siquiera conozco… Empecé a tener entonces la sensación de que los míos quedarían desprotegidos. Sé que esto es una tremenda presunción de mi parte y falta de confianza en el Señor. Los problemas que me aquejan, a veces me sobrepasan (sobre todo por la actitud angustiosa con la que los veo). Abraham tuvo la actitud de entregarlo todo. El Señor no lo abandonó. El Salmo de la misa de hoy me invita a decir: Confiaré en el Señor.