Como un niño para entrar en el Reino
Mc 10, 13-16
En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
Ser como niño, para entrar en el Reino... Me conmueven intensamente estas palabras hoy, días en que veo a mi madre postrada en un lecho y regresando a ser como un niño pequeño. En su ancianidad ella puede estar segura que entrará en el Reino de los cielos. Hace unos días le trajeron la comunión. Ante la Hostia Santa conteniendo el Cuerpo divino de Jesús ella exclama implorando: "Perdóname Jesús todos mis pecados". Requisito para entrar en el Reino, la conversión y la conciencia de haber cometido errores y actos que pudieron dañar a alguien o a ella misma. El otro requisito, "ser como niños"... Ella es ahora realmente como una niña, indefensa criatura incapaz de hacer daño a nadie, pequeña y desvalida, agradecida por el amor derramado en ella por los cuidados maternales... Se invirtieron los papeles y yo soy ahora para ella una madre que la cobija, que la protege, que la alimenta, que la cuida y que la atiende. Que no tenga miedo, que no tema. Ella fue educada en una generación en la que presentaban a Dios como un ser que condena y castiga. Comprender el amor tan absoluto e incondicional de Dios es difícil para todos los que crecieron con esa idea. ¿Cómo hacerle confiar plenamente en ese amor tan dulce y misericordioso? El padre del hijo pródigo se asomaría por la ventana o de lejos cada día para ver si el hijo volvía. Y cuando lo ve venir, se apresura hacia él para llenarlo de besos y lo recibe y mira con ternura. Mi oración es que ella no tema, que el amor de Dios, su ternura, su perdón y misericordia le sean tangibles. Amen.