16 de febrero 2017
Mc 8, 27-33
Liberarse del ego, liberarse del
ego… Mi mayor anhelo para que no obstaculice la conciencia de Ti y la confianza en tu Amor y tu Presencia viva. El ego es el que con pensamientos me hace entrar en lucha o me desestabiliza
y me hace perder mi Centro, mi Alfa y Omega, Tú… y me hace perder la paz. ¿Quién
dice la gente que soy yo? Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo. (Mc 8, 27-33).
Tú eres, Tú eres el Mesías. Tú eres.. Ser, el SER. El origen de la existencia. El TODO. El Hijo que salva, el Hijo que ama, el Hijo que se entrega.
Compunción… ganas de llorar ante la
propia debilidad y fragilidad humana, ante la pequeñez y la falta de
reconocimiento de la magnitud de tu infinita grandeza. Ante la inconciencia de
tu bendita Presencia en todas las cosas, personas y en cada instante de mi
vida. El ego me distrae, el espíritu que engaña y envuelve me confunde por
momentos con pensamientos egocéntricos y atención en las cosas fuera de Ti.
Sólo quiero que Tú reines para amarte y amar.