Siempre
me aterra la idea de un castigo eterno, como a cualquiera puede causarle
terror. Hoy meditaba la Palabra del Señor: La esencia es que lo que se hace al
necesitado, a Cristo se le hace. Es tal su empatía, identificación,
compenetración y compasión por el que sufre, que el Señor sufre con Él
sintiendo el dolor, experimentando el dolor. Si amo, busco ayudar y servir al
necesitado, no por autocomplacencia sino por verdadero amor y compasión. Si
rechazo, maltrato o ignoro al que sufre, quien quiera que sea, lo estoy haciendo al Señor que ama entrañablemente
a ese necesitado y siente con él. La promesa al que ama es la vida eterna. Vida
eterna ¿No es eso lo que muchos deseamos… vivir eternamente? ¿No tratamos de
alargar nuestra vida en esta tierra? Prolongar nuestra vida… ¿en qué
condiciones? ¿No será mejor una vida eterna donde haya paz, nos rodee la luz y
estemos envueltos por un amor incondicional? ¿El castigo es la muerte? ¿La
separación de ese amor incondicional, su ausencia, irse a un abismo sin vida? La
idea del castigo me atemoriza, desearía que nadie padeciera ese castigo, digo
entonces al Señor: ¿quién podrá abrirnos los ojos? ¿Habrá alguien que pudiera
transmitirnos la fuerza de la necesidad de la compasión y la misericordia? Entonces
me doy cuenta que eso es justamente lo que Jesús está intentando hacer con
estas palabras del evangelio de hoy, abrirnos los ojos, advertirnos
invitándonos a ser misericordiosos para que seamos partícipes gozosos de su
amor y testigos presenciales de su gloria.
El silencio sagrado, silencio de soledad e intimidad con Dios prepara al alma para atender al llamado y a la voz del Verbo Divino. Silencio y Lectio Divina, dos elementos substanciales para la intimidad con Dios sumergiéndose en su Palabra y en su siempre amorosa voluntad. En este blog presento las consideraciones y reflexiones con las que el Señor me nutre y da vida a mi vida. Terapia Divina http://www.amazon.com/dp/B00GOZGX1A
lunes, 23 de febrero de 2015
Jesús fue al desierto impulsado por el Espíritu
Marcos 1, 12
El Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto...
Hay una palabra que me lleva a reflexionar a través de este breve versículo: Jesús fue impulsado por el Espíritu... El Espíritu Santo actúa, mueve, clarifica, impulsa.
Impulso... movimiento a hacer algo, como una fuerza que mueve. Quiero distinguir los impulsos del Espíritu que sin duda me mueve al amor comprensivo, bondadoso, servicial, solidario... Surgen en mí otros impulsos, los impulsos del ego... son a veces impetuosos y me sorprendo de ellos ¿Por qué surgen sin mi voluntad? El Espíritu es don de sabiduría, don de justicia, don de verdad, don que genera paz, don que clarifica. Quiero distinguir los impulsos del Espíritu y cuando surjan mis impulsos egoistas, quiero recapacitar, pedir humildemente ayuda, claridad para no dejarme tentar, no amarrarme, pedir, implorar la sabiduría y la fortaleza para no dejarme tentar y no perder de vista el amor y la paz interior.
El Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto...
Hay una palabra que me lleva a reflexionar a través de este breve versículo: Jesús fue impulsado por el Espíritu... El Espíritu Santo actúa, mueve, clarifica, impulsa.
Impulso... movimiento a hacer algo, como una fuerza que mueve. Quiero distinguir los impulsos del Espíritu que sin duda me mueve al amor comprensivo, bondadoso, servicial, solidario... Surgen en mí otros impulsos, los impulsos del ego... son a veces impetuosos y me sorprendo de ellos ¿Por qué surgen sin mi voluntad? El Espíritu es don de sabiduría, don de justicia, don de verdad, don que genera paz, don que clarifica. Quiero distinguir los impulsos del Espíritu y cuando surjan mis impulsos egoistas, quiero recapacitar, pedir humildemente ayuda, claridad para no dejarme tentar, no amarrarme, pedir, implorar la sabiduría y la fortaleza para no dejarme tentar y no perder de vista el amor y la paz interior.
jueves, 19 de febrero de 2015
miércoles, 18 de febrero de 2015
Y tu Padre que ve lo secreto
Tu Padre que ve lo secreto...
Mateo 6, 18
Esta frase me hace consciente de la presencia intima de Dios en el corazón humano. Me hace reflexionar y experimentar su estrecha cercanía y su atención abierta (por decirlo de alguna manera) a mi sentir, mi pensar y mi actuar y el de cada uno. Si estás y ves en lo secreto de mi alma, conoces mis pensamientos, conoces mis actitudes y conoces mis intenciones (ya lo decía David). La gente en el entorno, no me conoce. Yo misma no me conozco tanto como Tú me conoces. Pueden alabarme, pueden criticarme. ¿Qué importa si me alaban? ¿Qué importa si me critican? Dios mío, estoy tan hecha a estar atenta a lo exterior... Pero abres mis ojos internos para que me acerque más a Ti. Como hace un momento, como a menudo me sucede cuando hago algo bueno y alguien me ve... en verdad no lo hago para que me vean... Pero si me ven, de inmediato surge un pensamiento: Ah, pensarán que soy muy buena... Me percato de este pensamiento, me lo develas... antes me reprochaba y entraba en conflicto conmigo misma porque pensamientos como este no se ajustan al modelo de lo que quisiera o imagino ser. Pero ahora... comprendo... estos pensamientos han surgido desde hace ya algún tiempo y antes no me daba cuenta de ellos. Ahora me regalas la conciencia de reconocerlos, de reconocer que no soy perfecta, y que no hace falta que me amarre a un modelo, que me acepte, que no me cicle de manera egocéntrica en una lucha sobre lo que soy y lo que quisiera ser y que simplemente no le dé más cabida ni a la presunción ni al reproche. Ser y entregarte mi ser.
Es bueno no olvidar que Tú ves lo secreto, es bueno entrar en esa intimidad y no darle importancia a la satisfacción de los deseos que me exigen mis necesidades egocéntricas .
Es bueno también comulgar y salirme de mi individualismo autocomplaciente para comprender tu amor universal. Es bueno buscar agradarte mediante toda obra de misericordia, sólo por agradarte a Ti.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Árbol del conocimiento del bien y del mal
El
árbol del conocimiento del bien y del mal. Al recibir el don de la libertad
recibimos el don del discernimiento, capacidad de distinguir y elegir. Un árbol
prohibido que simboliza el conocimiento del bien y del mal… Desear ser como
Dios, desear suplantar a Dios, no conformarse con todo lo que era bueno…
cielos, mares, aves del cielo, peces, árboles y frutos, flores, estrellas del
cielo…
Al
probar y optar por la desobediencia impulsada por la soberbia o deseo de
suplantar a Dios, descalificarlo o negarlo creyendo ser los artífices de todo…
conocimos el mal y supimos lo que era el bien perdido.
Hoy
Jesús dice en el evangelio de No es lo
de fuera lo que mancha al hombre… sino lo de dentro…
Ese
impulso… esa elaboración interna que genera daño… juicios, presunciones,
egoísmos, pasiones…
Surgen
pensamientos que no comprendo. Surgen pensamientos que prejuzgan, surgen pensamientos
negativos… pero tengo la opción de elegir… ¿Los retengo? ¿Permito que se
mantengan y me contaminen y contaminen mis actitudes y desencadenen actos
dañinos contra mí o contra otros? Ahí está el don del discernimiento y de la
libertad. La conciencia me permite reconocerlos (antes me resultaba difícil
reconocer muchos de mis pensamientos inconscientes), el discernimiento, es decir
distinguirlos, y la voluntad y la inteligencia moral me permiten liberarme de
ellos. ¿Pruebo o no pruebo de ese fruto que daña, que altera, que promueve el
desamor, el prejuicio, la presunción? Lo dejo ir... para no perder la paz que sólo Dios proporciona cuando se confía en Él.
domingo, 8 de febrero de 2015
Se acercó a ella y tomándola de la mano la levantó
Gracias
Señor. En varias ocasiones me siento exhausta principalmente por el exceso de
responsabilidades y de tareas que cumplir con todos. Hoy llegué a tu templo y
me sugeriste de forma precisa y concreta: entrégamelo
todo. Y vi con claridad que el yugo se hacía ligero, muy ligero… No temas, basta que tengas fe… me
dijiste el otro día en mi lectio. Y hoy, te acercaste a mí y me levantaste como
lo hiciste con la suegra de Pedro. Así lo sentí, que te acercabas y me tocabas…
la fuerza de tu amor me tocaba diciéndome entrégamelo
todo.
jueves, 5 de febrero de 2015
La fe
5
de febrero del 2015
Hoy
iba por la autopista conduciendo hacia una ciudad cercana a la localidad en
donde vivo. Miré el cielo, azul profundo con algunas vaporosas nubes blancas… Observar
esto, me hizo pensar que mi fe ha cambiado. Me
vino una comparación que podría describir la transformación de mi fe. Andando,
como iba en carretera, me fijé en el horizonte, es decir, en lo que está más
allá de lo inmediato y pensé que mi fe antes se regía por una idea de Dios y
una tradición religiosa a través de ritos, objetos, imágenes, cosas que te
cuentan otros… De cierto es que ahora puedo percibir o presentir algo más
profundo, más allá de todo esto, la idea de profundidad del cielo y la idea de
Dios que trasciende todo conocimiento humano, su grandeza… Como si mis sentidos
espirituales se hubieran despertado, como una sensación de ver más allá de la
inmediatez, como si mi mirada pudiera extenderse más allá, hacia el horizonte
lejano y saber que aún detrás, está su misterio y su grandeza, Dios con su
presencia real, con su magnificencia, con su bondad creadora, con su infinito,
con su omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia que todo lo abarca y todo lo comprende.
Crecer en la fe, el silencio, la contemplación para ampliar el horizonte y
saber que aún más allá está Dios en su infinito amor.
miércoles, 4 de febrero de 2015
No temas, basta que tengas fe
Marcos 5, 21-43
Ayer la Palabra del Señor fue sin duda muy elocuente para mí, llena de fuerza siempre esperanzadora: No temas, basta que tengas fe. Y con esto me quedo para recordarlo una y otra vez en mis momentos de incertidumbre y temor. La misericordia del Señor y su poder lleno de bondad es capaz de resucitar, el Señor todo lo puede, su corazón misericordioso es tocado por el dolor de cada uno. Su Palabra está por encima de la muerte. No temas, basta que tengas fe.
lunes, 2 de febrero de 2015
Jesús, Luz de las naciones
2
de febrero del 2015
Lucas 2, 22-40
Día de la Candelaria. Jesús, Luz de las naciones
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel: en él moraba el Espíritu Santo. el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu Santo, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para el bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel.
Hoy
el Señor me sugiere muchas cosas. Simeón toma en brazos a Jesús Niño cuando es
llevado a presentar ante el Señor en el Templo de Jerusalén. Tomar en brazos… Tomó en brazos a este
Niño, salvador y Mesías. ¿Cómo lo tomaría? Con amor, admiración, alabanza… Me
habría gustado tomar en brazos a Jesús Niño… He tenido en brazos a niños que
amo y experimento tanta ternura y alegría… ¿Cómo te tomaría a Ti, Jesús, sabiendo además que eres el Salvador y Luz?
¿Cuánto amor no experimentaría? No viví en ese tiempo, pero tengo oportunidad
de abrazar a otros niños y sé que abrazándoles te abrazo. Sé también que en
ellos está la pureza de corazón, amándoles te amo. Dios mío, simplemente te
pido que en las oportunidades que me des teniéndoles próximos a mí, te vea en
ellos y les ame con dulzura sin perder de vista sus necesidades.
Y le
dijo también a María: A ti, una espada te
atravesará el corazón… Movido por el Espíritu Santo y escuchándole profetizó
esto. ¿Cómo lo supo? Es el Espíritu Santo quien se lo reveló. ¿Cómo podría saberlo
si el Niño era apenas pequeñito? Luz de las Naciones, tan cierto fue la predicción
de la espada dolorosa como lo es que Cristo es Luz de las Naciones. En mi mente y en mi corazón florece esa gran esperanza,
que al final de los tiempos toda nación y toda criatura sea iluminada por la Luz
y no haya más lágrimas derramadas sino el gozo de su gloria. ¡Cuánto anhelo que todos podamos ver tu Luz! Deseo, que es tu proyecto de Salvación. Que así sea, Señor.
domingo, 1 de febrero de 2015
El espíritu inmundo
Marcos 1, 21-28
Todo lo que digo, se relaciona con lo que vivo y se vive en mi entorno. Hoy el Señor me dice:
El espíritu inmundo (sucio, nauseabundo…) puede tomar posesión de muchas maneras y establecerse en donde se le facilita la entrada. El espíritu inmundo ensucia, mancha cualquier cosa, corrompe la pureza de corazón, la envilece, los aferramientos y los prejuicios que impiden ver y escuchar al otro, los aferramientos y los prejuicios que distorsionan la Palabra del Amor, que es el Verbo, las presunciones que son promovidas y alentadas por el egocentrismo…
Escuchar, siempre escuchar… eso es lo que Dios quiere para poder poner en práctica su Palabra y construir la casa sobre cimientos y nada pueda hacerla tambalear. Escuchar sin permitir que los prejuicios, los aferramientos a ideas preconcebidas y los criterios humanos puedan distorsionar la comprensión de su Palabra. Uno solo es la guía, el Espíritu Santo que fundamenta todo en el Amor y la Verdad. El Espíritu de Dios que es fuente de toda santidad
Cimentar sobre roca firme es escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica, nos dice Jesús. Y escuchar la Palabra de Dios es fundamentar todo en su amor para intentar amar como Él nos ha amado. Se necesita la escucha, se necesita el silencio, de otra forma nos dominan los prejuicios, los aferramientos a ideas preconcebidas y los criterios humanos. En nuestra vida escuchar, en las exigencias cotidianas… escuchar, abrir el corazón, escuchar al otro desde la profundidad del corazón poniéndose bajo su piel para escuchar y comprender sus necesidades y sus sentimientos profundos. Traspasar esa capa, esa faceta defensiva para comprender profundamente la necesidad del otro y hacer de lado la intolerancia…
Somos Iglesia, somos cristianos, la forma de combatir al espíritu inmundo es el Amor, es decir el Verbo, quien tiene autoridad por encima de todo y es nuestra fortaleza.
Había en la sinagoga un
hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: "¿Qué
quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros?
Ya sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús le ordenó: "¡Cállate y sal
de él!" El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un
alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: "¿Qué
es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar
hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen".
Todo lo que digo, se relaciona con lo que vivo y se vive en mi entorno. Hoy el Señor me dice:
El espíritu inmundo (sucio, nauseabundo…) puede tomar posesión de muchas maneras y establecerse en donde se le facilita la entrada. El espíritu inmundo ensucia, mancha cualquier cosa, corrompe la pureza de corazón, la envilece, los aferramientos y los prejuicios que impiden ver y escuchar al otro, los aferramientos y los prejuicios que distorsionan la Palabra del Amor, que es el Verbo, las presunciones que son promovidas y alentadas por el egocentrismo…
Escuchar, siempre escuchar… eso es lo que Dios quiere para poder poner en práctica su Palabra y construir la casa sobre cimientos y nada pueda hacerla tambalear. Escuchar sin permitir que los prejuicios, los aferramientos a ideas preconcebidas y los criterios humanos puedan distorsionar la comprensión de su Palabra. Uno solo es la guía, el Espíritu Santo que fundamenta todo en el Amor y la Verdad. El Espíritu de Dios que es fuente de toda santidad
Cimentar sobre roca firme es escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica, nos dice Jesús. Y escuchar la Palabra de Dios es fundamentar todo en su amor para intentar amar como Él nos ha amado. Se necesita la escucha, se necesita el silencio, de otra forma nos dominan los prejuicios, los aferramientos a ideas preconcebidas y los criterios humanos. En nuestra vida escuchar, en las exigencias cotidianas… escuchar, abrir el corazón, escuchar al otro desde la profundidad del corazón poniéndose bajo su piel para escuchar y comprender sus necesidades y sus sentimientos profundos. Traspasar esa capa, esa faceta defensiva para comprender profundamente la necesidad del otro y hacer de lado la intolerancia…
Somos Iglesia, somos cristianos, la forma de combatir al espíritu inmundo es el Amor, es decir el Verbo, quien tiene autoridad por encima de todo y es nuestra fortaleza.
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