Acompañando a Cristo en su pasión
Disposición humilde y
abandonada o deseos y expectativas
Necesito el silencio. El
silencio en donde me encuentre contigo. Tú orabas en lugares solitarios. En el
silencio y la soledad puedo acallar mis ruidos. También los deseos y
expectativas. Cifrando mi atención en mis deseos y expectativas me estoy
centrando en mí misma. En la disposición y el abandono humilde a tu voluntad me
centro en Ti. Centrarme en ti y olvidarme de mí es lo que quiero. María lo hizo
y dijo sí, hágase en mí según tu Palabra,
disposición humilde y confiada a tu voluntad, y el Verbo se hizo carne. Tú,
Señor, dijiste, si es posible, aparta de
mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya, actitud de disposición
humilde y obediente, y se selló con tu amor, entrega total y tu preciosa sangre
la Nueva Alianza. ¿Cómo puedo acompañarte y estar contigo en esta semana que
recordamos tu pasión y muerte y celebrar la gloria de tu resurrección? Pedro
dijo que no te abandonaría, pero lo hizo. La carne es débil. ¿Cómo puedo
realmente estar contigo? No es con palabras… el corazón y el espíritu necesitan
estar unidos a Ti. Puedo distinguir esto… o estoy centrándome en mí (observo,
percibo las palabras, lo que deseo, lo que puedo imaginar), o dispongo mi
corazón y mi espíritu abandonados en Ti, sólo estando… contemplando tu pasión
sin pedirte nada, sin expectativas de logros, sin nada… sólo acompañando, compartiendo
el momento de tu pasión, de tu entrega total… Saber que lo hiciste por todos y
unirme a Ti y con tu amor amar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario