27 de abril del 2015
Me cambia el ánimo con
música como la de Biber. Siento que me acerca a Ti. Estaba un poco agotada y
abrumada… me sentía sobrepasada por la complejidad de la tecnología de los ordenadores…
móviles smarts con múltiples aplicaciones, iconos, instrucciones con sus
innovados vocabularios y conceptos… me sentía abrumada, desgastada… que esta multiplicidad de funciones y operaciones me sobrepasan. Logré bajar la aplicación de
Youtube y abrir un canal con la músca de Biber. Y operó el cambio. La música de
este autor me acerca a imaginar tu rostro lleno de luz y de amor.
Cuánto deseo
contemplarte, acercarme, presentirte… Estos días me he dado cuenta de que
mientras más me abro a los demás, más me acerco a Ti. Es una realidad, abrirme
a ellos y salir de mí misma, de mi pequeño mundo de intereses egocéntricos hace
que se reduzca la línea que me separa de ellos y así te siento más cercano. Sé
que estás más cercano. El amor del Padre es universal. ¿Cómo acercarme si mi
corazón se encerrara en su estrecho y minúsculo mundo? Tú abres mi conciencia y
me brindas el alimento que mi espíritu necesita. Te vales de la música, te
vales del silencio, te vales de la comunión eucarística que me abre a mis
hermanos y me acerca a Ti. Te vales del trabajo rutinario y de servicio, de la
belleza de la noche tapizada a manos llenas de estrellas… y de la luz que resplandece de la
pureza e inocencia de los niños.