sábado, 30 de agosto de 2014

El tesoro escondido

 Mateo 13, 44




El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra, lo vuelve a esconder y va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo.


Tesoro escondido. Estas palabras me llevan a encontrar semejanza entre algo sumamente valioso que se encuentra escondido (por lo que es difícil verlo) y el amor de Dios que está en cada ser humano desde el día en que nace, al haber sido creado y proyectado por la infinita bondad de Dios a su imagen y semejanza. El gran Tesoro es esencial en la propagación del Reino. Pero es algo que va quedando oculto en la medida que se forman creencias y patrones distorsionados de esta realidad que es la semilla del amor de Dios en cada uno. Patrones de pensamientos, actitudes que impiden ver este amor y limitan actuar con verdadero amor. El Tesoro es tan precioso que todo lo demás resulta vano y superfluo. Así lo percibí hoy, sé que en el corazón humano Dios derramó los bienes de esa perla preciosa o ese tesoro que es el amor. Pero va quedando oculto en el devenir de los años. El amor se pierde entre una maleza de discordias, malos entendidos, prejuicios, resentimientos, idolatrías, pensamientos fatuos y egocéntricos, angustias y preocupaciones terrenales, materiales, sentimentales, emocionales, pasiones… ¿Dónde queda el amor? ¿Dónde yace la misericordia y la comprensión? ¿Cómo y dónde está la fe y la confianza en el amor de Dios? El amor queda oculto y sin el amor el Reino de los cielos no puede construirse. ¿Cómo recuperar este tesoro? ¿Cómo recuperar la fe y la confianza en el amor de Dios? ¿Cómo dejar brotar en el corazón la semilla del amor sembrado por la bondad infinita de Dios? Cavar en lo profundo, despejar, echar por tierra justamente todo eso que estorba y esconde debajo al amor, todo aquello que impide que surja espontáneo y transparente el flujo del amor: las actitudes de desamor y los pensamientos vanos que alientan el desamor. Un ejercicio práctico, sencillo y efectivo es aprender a mirar los pensamientos vanos (negativos o positivos fundamentados en el egoísmo y el desamor o en el miedo o la angustia), contemplarlos como el oleaje del mar. No anclarse a ellos, sino dejarlos ir como llegan, en un vaivén de ir y venir sin dejar que me afecten o amarren al ego (No Self No Problem de Anam Thubten). 

   Los pensamientos... los veo venir… percibo que empiezan a generarme angustia… los dejo ir. Otros pensamientos llegan… son egocéntricos… los dejo ir… me sosiego, no me enrolo… despejo, voy cavando para encontrar el Tesoro y poder deshacerme de todo lo demás que no es amor. Estoy presente, no me dejo llevar por su fuerza o por la corriente que generan… paz, serenidad… impasibilidad, ecuanimidad, confío en su amor… puedo amar… Es el Tesoro...
 



lunes, 25 de agosto de 2014

Cristo, Hijo de Dios vivo

No quiero perderme en la vorágine de eventos y exigencias en esta etapa de mi vida. No quiero separar mi vida espiritual de mi vida ordinaria como si fueran dos vidas paralelas que nunca se entrecruzan. Mi vida es una sola y debe tener continuidad y congruencia. Lo que me dice el Señor en mis momentos de silencio y oración es guía para mi vida en el día a día, y en cada circunstancia y tarea debe brillar su luz en mi actuar, en mi descanso y en todo momento. Jesús es el Hijo de Dios vivo, reveló el Padre a Pedro. Justamente aparecen estas palabras cuando mi entorno y mi mente flaquan, no en cuanto a quién es el Señor sino en cuánto a qué fue lo que dijo exactamente Jesús. Hijo de Dios vivo, esta certeza  me reafirma en su divinidad, su misericordia y su filiación como  Hijo de Dios vivo y verdadero. 
   El otro día vi una película de arte llamada Bosques, en la que se presentan secuencias de la naturaleza, de los bosques, del cielo, del amanecer y del ocaso con toda su belleza y esplendor tal que nunca podrán describirse. Estas imágenes me hicieron reflexionar en la profunda bondad de Dios y en lo incomprensible que me resulta creer en Él como Dios justiciero, vengativo o presto al castigo en el fuego del infierno.  
El infierno, dice en el Catecismo de la Iglesia Católica: Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno". La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira. Dios no predestina a nadie a ir al infierno (cf DS 397; 1567); para que eso suceda es necesaria una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y persistir en él hasta el final. En la liturgia eucarística y en las plegarias diarias de los fieles, la Iglesia implora la misericordia de Dios, que "quiere que nadie perezca, sino que todos lleguen a la conversión" (2 P 3, 9). 
¿Qué puedo pensar, Señor, más que que no te conocen y al no conocerte en realidad, no saben lo que hacen. Abrir la conciencia... que te conozcan todos, Dios-Verdad-Misericordia-Amor.
El Señor me sugiere: Dame a conocer... Haz lo que Tú puedas para que otros me conozcan. Vive de acuerdo a la luz de mi amor y mi Palabra... como Tú puedas, hazlo, escribe... ama...

Otra reflexión importante para sostener mi fe es que las palabras del Señor en el Antiguo y en el Nuevo Testamento no debo sacarlas de contexto. Tener en cuenta a quién se dirigen, en qué moemento y ante qué circunstancia, y a final de cuentas cuál es su esencia e intención sin perder nunca de vista su amor y su bondad. Escribas y fariseos...hipócritas. ¡Cuanto no habrá visto el Señor de la actitud de estos hombres! Sé que si lo dijo es que tenía razón y no podía callar. El Señor es Verdad y habla con la verdad. ¡Cuántos abusos no habrá visto y ve! Ábrenos los ojos, Señor... Te imploro. Y ayúdanos a ser testigos fieles de tu amor para que el mundo crea.

lunes, 18 de agosto de 2014

Si quieres ser perfecto

Mateo 19, 16-22

Si quieres ser perfecto, vende cuanto tienes, dale el dinero a los pobres, y así tendrás un tesoro en el cielo y luego síguema. Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

Quisiera, sí. Ser perfecta, pero sé que no lo soy y debo conformarme con ser desprendida, desapegada, generosa e ir detrás de Ti dentro de mi estado y vocación. Sé que perfecta no lo seré nunca, pero acepto esto y cada vez lo acepto con mayor paz. Ir detrás de Ti ¿qué significa realmente esto? Anhelaba seguirte y entregarme a una vida religiosa pero no fue así. Ahora tengo oportunidades de seguirte de otra manera. ¿Qué es lo qué implica esto? Conocer tus palabras, tenerlas presentes y ponerlas en práctica, vivirlas. Ser seguidora tuya significa vivir una profunda vida cristiana. Permitir que tu Palabra se introduzca en mí hasta imperar en cada uno de mis actos. Humildad y aceptación serena, obediencia en lo que la vida me requiere y me demanda concretamente. No divagar... aceptar todo como la oportunidad de servirte aunque no pueda vender todo cuanto tengo y dárselo a los pobres. No quiero irme entristecida como este hombre del evangelio. Quiero ir detrás de Ti con toda mi buena voluntad y pidiéndote ayuda para cumplir la tuya. Mi mente aprende a descansar en el silencio de tu Presencia para no debatirme en un deseo de perfección (que cae muchas veces en un perfeccionismo) y mi limitada humanidad. Descansar en Ti y en la paz interior que Tú nos das.

domingo, 17 de agosto de 2014

La fe de la cananea

Mateo 15, 21-28
 
"Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo". Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: "Atiéndela, que viene detrás gritando". Él les contestó: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel". Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: "Señor, socórreme". Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.» Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos. Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.» En aquel momento quedó curada su hija.

La fe de la cananea

La hija de la cananea era atormentada terriblemente. Ella cree que Jesús es el Hijo de David y por eso insiste. ¿Creerá que es el Mesías? No lo sé, pero cree en su poder y en su misericordia. Ella reconoce su propia pequeñez e indignidad, ama a su hija, no importa saberse indigna. Se postra y sigue creyendo, pues de otra manera se hubiera retirado. Es para mí un modelo de fe. Quizá por ello Jesús permitió todo este proceso de la escena y el desenlace, para darnos ejemplo de la fe de alguien que no pertenece a la Casa de Israel. No importa lo que seas... cree en la misericordia de Dios, sábete pequeño, no importa, sólo ten fe. Es válido pedir por aquellos a los que uno ama y son presos de alguna gran necesidad, no importa lo pequeño o insignificante que uno sea. Pedir con humildad y confianza en el amor y la misericordia de Dios.

sábado, 16 de agosto de 2014

Señor, crea en nosotros un corazón puro.

Ezequiel 18, 32
...haceos un corazón y un espíritu nuevo. ¿Por qué queréis morir, Casa de Israel? Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien sea, oráculo del Señor. Convertíos y vivid. 

El pecado es muerte, la gracia es vida. El Señor no quiere la muerte de nadie. Esto es Palabra del Señor y yo creo firmemente en ella. En el Padre nuestro nos enseñas a orar por todos. No es por mí, no es por uno sólo. Es por un nosotros, Tú no te complaces por la muerte de nadie. Tú deseas que todos vivan.
Con el salmo, oro de todo corazón: Oh Dios, crea en nosotros un corazón puro, renuévanos por dentro con espíritu firme; no nos arrojes lejos de tu rostro, no nos quites tu Santo Espíritu. Devuélvenos la alegría de tu salvación. Afiánzanos con espíritu generoso. 

A cada momento me dices: Ten un corazón abierto. En la Celebración Eucarística el sacerdote dice: Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Antes de esto, repite las palabras que Tú mismo pronunciaste: Este es el caliz de mi sangre, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Poco después, nosotros decimos: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

Siempre presto a perdonar. Tu amor es universal. Tú amas a todas tus creaturas. Volver a tener el corazón puro de un niño, de un recién nacido, de una criaturita de meses o pocos años en la que no hay ninguna corrupción,  ni malicia, sino un verdadero espíritu puro. Eso es convertirse, recuperar el corazón puro. Por eso dices:

  No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el Reino de los Cielos. Mateo 19, 15

Señor, crea en nosotros un corazón puro. Unidos en la Iglesia universal, con María, siempre virginal e incorruptible y con amor por toda creatura. Que vivamos en Ti, Señor, no nos dejes perecer en las tinieblas del pecado. Por tu misericordia Señor, crea en nosotros un corazón puro.

viernes, 8 de agosto de 2014

El que quiera venir conmigo que se niegue a sí mismo

 Mateo 6, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.

Las palabras del Señor expresan exactamente lo que mi alma necesita en el momento preciso. Negarse a sí mismo... No Self... liberarse del ego, no ciclarme en su juego. Tomar mi cruz y seguirle... Ahora veo lo imprescindible que es discernir entre las verdaderas mociones del Espíritu y las obsesiones de una perfección que no es la que quiere el Señor. La perfección de la que habla Jesús y el tomar la cruz se fundamentan siempre en el amor y no en un cumplir reglas o imponerse metas inalcanzables. El Señor sabe que estoy hecha de barro. Creo que por mucho tiempo he confundido lo que significa la santidad. No hay santidad si no está basada en la caridad, en la comprensión, la compasión y la misericordia. El concepto santidad puede ser un móvil que sólo alimente al ego. Pero el Señor me guía y me sugiere que no son normas rígidas que me desgasten y deterioren mi salud y mi ánimo lo que quiere decir con tomar su cruz... Lo que me quiere decir es que hay tareas ineludibles que puedo llevar a cabo pero siempre con amor. Esta es mi cruz de cada día. Por ahora, llevar una rutina de servicio y atención a quienes conviven conmigo y que me necesitan. Todo hacerlo con caridad y compasión. Las demás normas que me impongo y me desgastan y deterioran mi salud son sólo objeto de un perfeccionismo obsesivo. Por eso es importante deslindarme del ego. Para tener paz y dar con paz. Una y otra vez, el Señor repite: la paz esté con ustedes. También quiere que nuestra alegría sea plena: Permanezcan en mi amor para que su alegría sea plena... Siervo fiel, ven a gozar de la alegría de tu Señor... El Señor quiere que gocemos de paz y tengamos dicha en Él por el amor. ¿De dónde viene entonces esa tendencia a sentir tristeza, desánimo, desconsuelo o agobio? Quiero esa paz, la paz de la aceptación del propio ser sí mismo con todo y el barro de mi naturaleza, la aceptación de las circunstancias de vida y sus dificultades que no pueden ser cambiadas... y llevar la cruz con amor, con aceptación serena.

jueves, 7 de agosto de 2014

Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo





Es curioso, ayer me hablaba a mí misma acerca de la importancia de la aceptación refiriéndome básicamente a mi barro  pues de eso estoy hecha, mi naturaleza es humana y totalmente común a todos los humanos y hoy, justamente el capítulo del libro que estoy leyendo habla sobre la aceptación. El Señor habla a través de palabras, signos y mensajes que deja entrever, muchas  veces de manera clara y expresa, a través de esos signos y palabras. El Espíritu Santo guía e ilumina para que no malinterpretemos los signos de lo que el Señor nos quiere decir. Si no interpretamos de forma correcta, Él se encarga de reorientarnos. Por eso la importancia de nuestra unión con Él, que sea permanente, estrecha y de disposición humilde para la escucha. Hacer silencio interior, hacer de lado al ego, liberarse en humildad y abandono. Hacer silencio interior cada vez que sea posible. Silencio cuando la cizaña intenta invadir la paz interna que da el Señor. Él será nuestro Dios y nosotros su pueblo.

Hoy, la liturgia de la Palabra en la celebración eucarística me pareció hermosísima, me dio muchas respuestas y reflexiones en el momento preciso. 


Jeremías: 31, 31-34

"Se acerca el tiempo, dice el Señor, en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será como la alianza que hice con los padres de ustedes, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Ellos rompieron mi alianza y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos.

Ésta será la alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel: Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole: 'Conoce al Señor', porque todos me van a conocer, desde el más pequeño hasta el mayor de todos, cuando yo les perdone sus culpas y olvide para siempre sus pecados".

Soy de barro, el alfarero me moldea, aceptación, no oponer resistencias en manos del alfarero. Silencio, aceptación, trascender el ego.


El Señor me responde con su Palabra y me da consuelo y esperanza. Sí, el Señor es Dios y Jesús su Mesías que sella su Nueva Alianza de amor y perdón. El Señor ama a su pueblo.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Somos creaturas. Él, el Hijo amado.



 Pedro 1, 16-19


Queridos hermanos: Cuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en fábulas fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza.


Hoy dice en el evangelio: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco, escúchenlo… Él es. Él es Dios, Hijo de Dios, se transfigura… Y el Señor pide: Escúchenlo. En él me complazco… Es Él. Dios es Yahve… Yo Soy, dice el Señor. Cristo es el Hijo… Nosotros somos criaturas pequeñitas ante Él y que dependemos de Él. Asumir la propia naturaleza sin necesidad de querer ser otra cosa más que eso, lo que soy y aceptarlo en paz… No self... La vivencia de hoy… no quiero olvidarla. El Señor me hace ver y sentir la necesidad de aceptarme tal cual soy. Me da oportunidad de verme. Me da oportunidad de reconocer mis faltas, mis presunciones, mis expectativas perfeccionistas y de dar una probadita de la paz gozosa que da el aceptarse tal cual se es, imperfecta y limitada creatura con defectos. Veo algunas expectativas inconscientes que son presunción. Veo claramente lo que decía Sigmund Freud acerca del superego, ese deseo permanente de ser lo que deseo ser, de realizar la expectativa de una imagen que me trazo inconscientemente, algo que me doy clara cuenta que no alcanzo ni voy a alcanzar nunca porque soy de barro… La aceptación de mi realidad sin focalizarme en un autoconcepto imaginario me da inmensa paz. No quiero olvidar esta palabra: aceptación. La paz que Dios da, no como la da el mundo... Cómo desearía no perder esta clase de paz.Dimensionar mi pequeñez y su inconmensurable gloria y grandeza.

martes, 5 de agosto de 2014

Liberarse del ego



Siempre la honestidad, siempre hablar con la verdad del corazón. Mi vivencia hoy fue experimentar y discernir cuando hay fuertes ataduras inconscientes al ego. Camino a la iglesia, no sé por qué me vino a la mente una amiga que tiende a la depresión. Recordé cómo iba a verme buscando ayuda. Hace unos dos meses me dijeron que andaba mal. Ahora me doy cuenta que debía yo haberla llamado para preguntar por ella y animarla. Entonces me vino una pregunta: Cuando la atendía, ¿era con amor? Siempre pensé que lo hacía con cariño. Pero si fuera amor compasivo y misericordioso, mi impulso inmediato era haberle llamado, y eso no pasó por mi cabeza. Descubro que quiero a las personas pero que es un amor que no sale del confort de mi ego. Cuando llegué a la iglesia y en el acto de contrición reflexioné sobre cuántas veces no he hecho eso de no ir más allá en el amor. El verdadero amor es comprensivo, compasivo y misericordioso como ayer meditaba sobre el amor de Jesús. El amor misericordioso no se queda en un sentimiento sino que se expresa en obras. Así es el amor de Cristo.

Otra de mis vivencias esta mañana fue seguir discerniendo entre las ataduras del ego y la libertad que da el amor de Dios. El ego me puede llevar a enredarme en sentimientos de reproche, culpa y recriminación. Todo esto es aprovechado por quien pretende siempre perder y enredar a las almas y así logra que te sigas amarrando al ego. Cuando recordé las palabras: No self… Sentí que Dios no quiere que me enrede. Sí quiere que reconozca mis faltas de amor, pero no que me debata contra mi ego a causa de mi ego. Es necesario trascender ese ego para encontrarse con el amor de Dios y lo que en verdad quiere Dios. Dios quiere liberarnos del cautiverio del ego y de la fuerza del mal que ronda y ronda para confundirnos y perdernos. Dios quiere que tengamos paz y libertad para poder amar. Y el Señor me regaló paz y sensación de libertad en Él.