martes, 26 de mayo de 2015

Comunión alimento vivificante

Comunión, alimento eucarístico, Cuerpo de Cristo, unión con el corazón vivo y compasivo de Cristo, unión íntima, profunda y transformante. Silencio, recogimiento, adoración, entrega... Si el ego se diluye y va desapareciendo, el corazón se torna misericordioso. Siempre hay personas a las que puedo dar. Doy, sí doy... pero me doy cuenta de una diferencia en el dar. ¿Dar por liberar la conciencia de algo que mi mente dice que debo hacer para ser buena?... me estoy centrando en mí... ¿Dar porque mi corazón se siente tocado sensiblemente por la necesidad del otro, como de hecho hacía Jesús? ¿Percibir su necesidad como en carne propia? 

Disolver el ego, desaparecer amando... eso es lo que deseo. Comunión, silencio, entrega, Presencia, y desaparecer amando.



Alma de Cristo, santifícanos. (Transformándonos en tu misericordia)
Cuerpo de Cristo, sálvanos. 
Sangre de Cristo, embriaganos. 
Agua del costado de Cristo, purificanos. 
Pasión de Cristo, confórtanos. 
O buen Jesús, óyenos. 
Dentro de Tus llagas escóndenos. 
No permitas que nos apartemos de Ti. 
Del maligno enemigo defiéndenos. 
En la hora de nuestra muerte llámanos. 
Y mándanos ir a Ti para que con tus santos te alabemos por los siglos de los siglos. Amen.

lunes, 25 de mayo de 2015

¿Alcanzar la vida eterna?

Marcos 10, 17-27

Jesús lo miró con amor y le dijo: Sólo una cosa te falta: Ve y vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después ven y sígueme. Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.

¿Vender todo lo que tengo y dárselo a los pobres? Pude haberlo hecho, lo deseaba pero no lo hice... ¿En qué porcentaje de la población me encuentro? ¿Los que tienen más o los que tienen menos? Vivo holgadamente, tengo, sin duda alguna, de sobra... Lo que poseo me pertenece a medias... 
Puedo sentirme apesadumbrada muchas veces, sobre todo cuando veo la injusticia y la inequidad antagónica, extrema... 

¿Poner la confianza en los bienes terrenales, en la riqueza...?  Anhelo el Reino... Puedo presentir el gozo de experimentarlo...

El Reino de los cielos, se experimenta cuando se pone la confianza en Dios, absolutamente y por encima de todo; cuando se compenetra el alma y el ser entero en el mandato único del amor siendo capaz de compartir, de dar, de servir; cuando se respira una atmósfera de calidez, de justicia, de bondad abierta a todos y que se entrega fraternal y alegremente; cuando la misma cruz de cada día se ofrenda por amor. El Reino está cerca... y ya está aquí, dijo Jesús al estar ya Él aquí. Es la antesala, el preámbulo que le espera a los que aman de la forma en que Cristo enseñó. No hay nada imposible para Dios...

 Abre nuestro corazón para construir en el día a día y en Ti el Reino de Dios, como la levadura que fermenta y multiplica. Para Ti todo es posible.







domingo, 24 de mayo de 2015

Fiesta de Pentecostés. El Espíritu une.

Domingo 24 de mayo del 2015
Fiesta de Pentecostés

1 Cor 12, 12-13

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. …hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber el mismo Espíritu.


Una fiesta de gozo. La alegría del evangelio. El Papa Francisco nos invita a vivir el evangelio con alegría. Sí, alegría, ¿por qué siento tedio algunas veces? Creo que aún estoy amarrada a muchas cosas. Creo en la necesidad del desprendimiento del ego. Creo que desprenderme de éste es liberación verdadera. Siento ataduras. Como necesidad de sostenerme de cosas. Necesidad de aferrarme como para vencer el tedio. Pero intuyo que lo esencial es desprenderme de toda atadura para confiar sólo en Dios, no en mí misma, ni en actividades que me distraen, o me sobrepasan… Tampoco en conceptos, ni nada que me amarre y a la vez me separe de los otros. Sólo desprenderme, entregarle todo a Dios, a Jesús a través de María. Quedarme y olvidarme de mí misma en silencio y entregándolo todo. No centrándome en mí, olvidándome de mí… Y comulgar… comulgar con Cristo y en Cristo con todas sus creaturas. Comunión, apertura, no cerrazón. Comunión mediante el Espíritu formando un solo Cuerpo. El ego no tiene cabida, sólo el amor.

viernes, 22 de mayo de 2015

El amor de Dios. ¿Tú, me amas?

Viernes 22 de mayo de 2015

De Juan 17 y 21

El amor es la tónica principal en estos versículos. ¿Cómo comprender tu amor? ¿Cómo creer en tu amor? ¿Cómo aceptar tu amor? ¿Cómo confiar en tu amor? ¿Cómo acoger tu amor, experimentarlo y prodigarlo?
“Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor…”
“Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.

La alegría de saberse amado y la alegría de amar…

“Padre, no solo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno”…
 …"como nosotros somos uno en unidad perfecta”…
…"el amor con el que me amas esté en ellos y yo también en ellos”…

Simón, hijo de Juan, ¿me amas?

En estos tiempos se dificulta a muchos creer en la existencia y el amor de Dios. La mundanidad, la confianza en demasía en la ciencia y la tecnología como si lo controlara todo, ver desastres naturales tan devastadores, observar la maldad del hombre… Decían a David y él cantaba en el salmo… ¿Dónde está tu Dios…? 
¿En dónde se posa nuestra mirada que no ve con claridad?
 Nuestros ojos se nublan, nuestra visión es restringida, incompleta..
Creer en el amor de Dios por todo lo bueno, abrir bien los ojos para contemplar...

Él lo creó bueno. En el Génesis leemos: “Y vio el Señor que todo lo que había hecho era bueno”…

Abrir los ojos a todo lo bueno que nos revela su amor. Hoy, al levantar el alba he comenzado el día contemplando su obra llena de amor, ver una a una las maravillas con que nos obsequia en esta vida. Escuchar con receptivo amor lo que dice su Palabra y creer, confiar plenamente en su amor... es la alegría plena para poder amar. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Que sean uno como nosotros somos Uno

De Juan 17, 1-11

La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien tú has enviado. 

La vida eterna es conocerte, Dios Trino. La vida eterna es estar contigo, eterno, absoluto e infinito amor. Conocerte y permanecer en Ti, eso es lo que me dices que es la vida eterna. Conocerte y permanecer en Ti, permanecer en el Amor. Al morir, no moriremos si permanecemos en tu amor, conoceremos sin obstáculos que Tú eres el amor y en Ti habitaremos.

Juan 17, 11-17

"Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. 

Uno... unidad... que nada nos separe... ¿Qué es lo que nos separa? El egoísmo, las fronteras o muros que levanta el egoísmo. ¿Qué es lo que nos une?  El amor, el Amor que es el Espíritu que nos sensibiliza y nos alienta a sentir misericordia y compasión y amor bondadoso por los otros. Padre santo, que sean uno como nosotros somos Uno.

martes, 5 de mayo de 2015

Mi paz les doy, no como se las da el mundo

Juan 14, 27-31
La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: "Me voy, pero volveré a su lado".

¿Cuál es la paz del Señor que no es la misma del mundo?

Tu paz, Señor, está fundada en la esperanza, volverás... está plasmada en las Bienaventuranzas: Mansos, humildes, pacificadores, puros de corazón, pobres de espíritu, misericordiosos, anunciarte y proclamarte con valentía… sin acobardarse…

Dios desea la paz para cada uno de sus amados hijos e hijas. Nos llama a su propia bienaventuranza (CIC 1719) la instauración del Reino de Dios.
Dios no quiere que me acobarde. Dios no quiere que entre en lucha, quiere que confíe plenamente en su amor, que acepte mi barro, que crea en su misericordia, que me entregue sin temor y sin luchas, que tenga su paz… que tengamos paz…


La Palabra del Señor está viva porque Cristo está vivo, porque Dios es Dios de vivos, porque Dios permanece siempre y sigue hablando e infundiendo su vivo amor. Porque podemos espera y creer en Él. Su Palabra resuena en lo profundo. Hoy, como siempre en los últimos años, después de recibir al Señor en la sagrada eucaristía, me quedé recogida para hacer mi oración de silencio. Este es un momento de recogimiento en el que busco centrarme en su Presencia, darle mi presencia consciente y abandonarme en Él. Pasan pensamientos, van vienen. Reconozco algunos, reconozco también aquellos que son presuntuosos y aquellos prejuicios fundamentados en mi punto de vista egocéntrico. Es decir, limitado a mi corto y parcial modo de entender lo que me rodea. Pero Tú, Señor, una y otra vez me clarificas y haces comprender lo universal de tu amor clemente para que yo abra mi entendimiento y mi corazón abarque, como el tuyo, a todas tus criaturas. Tuve una sensación fuerte y profunda de tu misericordia y me permitiste sentir con intensa profundidad una gran empatía hacia algunas personas con quienes convivo más y que a veces me cansan porque ven el mundo y las cosas de forma diferente a la mía y porque exigen de mí más esfuerzo y atención. No fue simple empatía. Fue, como dije, un sentimiento de profunda misericordia que nada tiene que ver con simples palabras. Pude mirar con corazón compasivo y bondadoso y experimentar lo que ellos pueden sentir de acuerdo a la historia de su vida y de acuerdo a su propia existencia y necesidades personales. Esto me lo diste Tú y es por tu gracia, no tengo duda, pues esta vez fue distinto… como si mi mente y mi corazón compartieran con ellos su sentir, como si experimentara con ellos sus angustias… comprendiéndolos… 

Tu Presencia y acción es tu paz y nos la das.

lunes, 4 de mayo de 2015

Cómo conocer al Padre si no es a través de Jesús

Juan 14, 6-14

"Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre"

¿Cómo conocer al Padre si no es través tuyo? ¿Qué atributos lo describen mejor? ¿Cuál fue tu actitud al pasar por esta vida terrena?
Fue la actitud de la misericordia… hacia aquel que te imploraba tu acción para obrar un milagro y ser sanado. Ciegos, paralíticos, hijos enfermos, leprosos, pecadores. Aún sin pedir tu acción, te conmovía el dolor humano, como en el caso de aquella viuda que iba a enterrar a su único hijo. Te conmueves, lo revives y se lo devuelves a su madre. Te compadeces de quienes andan como ovejas sin pastor, de los que tenían hambre… Te conmoviste ante la muerte de Lázaro y el dolor de sus hermanas… Ante toda necesidad humana.
 Esa fue siempre la tónica, la misericordia. Al poner atención y rememorar muchas de las parábolas, la atmósfera que se percibe es la fuerza de la misericordia: parábolas como la del buen samaritano, la del pobre Lázaro y el rico epulón, la del mal  administrador a quien le es perdonada la deuda (éste, sin embargo no perdona a su vez a su acreedor, por eso tendrá que pagar a su patrón hasta el último céntimo)… La del hijo pródigo, en la que es el padre el personaje de la misericordia sin límites…
Contemplando todo esto a profundidad, no es difícil descubrir que el Padre es infinitamente misericordioso.
Nos invitas permanentemente a ser misericordiosos. Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia…

Hay sin duda una necesidad por parte nuestra, de acudir al llamado, aceptar tu misericordia, creer, confiar en ese amor que no tiene límites… y por la nuestra también, practicar la misericordia. Si tus palabras permanecen en mí… las recordaré en el momento preciso para que a mi vez, obre con la tónica de la misericordia y el amor. Los momentos precisos se presentan sin demora día tras día… Tus palabras permanecen porque se repiten en mi mente constamntemente. Llévalas a mi corazón también para que en todo momento sea sensible a las necesidades de los demás, incluso de aquellos que afectan a mi ego.

domingo, 3 de mayo de 2015

Si permanecen en mí, y mis palabras en ustedes...

Juan 15, 8

"Si permanecen en mí, y mis palabras en ustedes, pidan lo que deseen, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que den fruto abundante, así serán discípulos míos".


Pedir... siempre al pedir sé que necesito decir: En el nombre de Jesús, para gloria de Dios Padre, con la fuerza y la gracia de tu Espíritu Santo y en cumplimiento de tu amorosa y misericordiosa voluntad. Sé además, lo que permanecer en tus palabras significa... conocer tu Palabra y hacerla vida. Aprender a disolver mi ego en tu misericordia para que mis obras sean misericordiosas. Tengo en todo momento la oportunidad de hacerlo y Tú me das la conciencia para reconocer la ocasión de disolver ese ego. Y en Ti, responder con humildad y misericordia en esas tareas cotidianas y ordinarias de servicio a los demás. Sólo con la apertura de conciencia puedo hacerlo, es decir, con tu gracia y amor.























viernes, 1 de mayo de 2015

Si me conocen a mí, conoceréis también a mi Padre


Juan 14, 7-14

Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre…
…El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Créanme, yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, crean a las obras. Les aseguro que el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores.



Dios mío, lo que me hace ver este pasaje es la claridad con la que nos dices que eres Uno con el Padre. El Padre se conoce por las obras. Miro el firmamento, su belleza y su profundidad y me habla de la grandeza de Dios. Todas sus obras son magnificas y excelsas, basta mirar la belleza y perfección de la naturaleza, de la creación: el cosmos, los océanos, los vastos bosques y las estepas… qué grandeza… todo conlleva una fuerza plena de amor. Tú eres Uno con Dios, uno con ese Creador supremo, trascendente, Misterio pero real, por las obras sabemos que existe… Por las obras que Tú llevaste a cabo también debían conocerte tus congéneres, tus discípulos, la muchedumbre que te seguía y también los escribas, los sacerdotes, los fariseos… pues ellos fueron testigos de las obras prodigiosas que realizaste. No creer significa una cerrazón egocéntrica impresionante. ¿Y nosotros…? ¿Creo que eres Uno con el Creador supremo y autor del Universo? Puedo decir con firmeza: Sí creo… ¡Cómo no creer! Tus palabras son palabras de vida eterna, dijo Pedro. Así lo experimento cada día más y más. Tus palabras me hacen reconocer la fuerza de la justicia, la misericordia, el perdón, tu entrega innegable y tan llena de amor… ¿Cómo no creer? Algo más… el Padre es también misericordioso como Tú demostraste ser. El Padre ama tanto al mundo como Tú mostrarte amarlo con tu entrega total, tu caminar, tu recorrer ciudades para anunciar el Reino, todas tus obras plasmadas de misericordia, eres omnipotente, eres sabiduría absoluta… Así es el Padre, así eres Tú. No permitas Señor, que las luchas externas e internas nos desvíen de tu amor. Un sentimiento de compunción, nos ubica en nuestra realidad frágil, reconocernos tan propensos a caer y valorar tu absoluto y total amor. Pero un sempiterno sentimiento de culpa y de lucha nos aleja de la paz que Tú provees. No permitas que nos distraigamos de tu amor… sino confiar en tu bondad misericordiosa y paternal y pedir vehementemente que tu Espíritu nos fortalezca.

Permanezcan en mí...

Juan 15, 9-16

Permanecer... nuevamente llama mi atenciòn esta palabra... parmaneces Tú en mí y yo permanezco en Ti. Esa es la razón por la cual cuando recibo el pan eucarístico y descanso en Ti, oro en Ti consciente de tu viva presencia, experimento una sensación de paz que Tú proporcionas. Mi mente busca concentrarse en Ti, percibe claramente cuando está fuera, distraída y cuando puede  franquear esa barrera que me conecta con lo exterior y me desconecta de Ti. Eventos externos y también pensamientos y distracciones internas referentes a todo, pero no al momento exclusivo de tu Presencia. Permanecer... quien come de tu carne... Pan eucarístico tendrá vida eterna... tiene vida eterna... Permanencia en Ti... eternidad en yuxtaposición con lo impermanente, lo que no permanece. Por eso en tu Presencia excluyendo los estímulos externos y los distractores internos... pareciera que el tiempo no transcurre sino que permanece, como la eternidad. Permanencia, permanencer yo en Ti y Tú en mí... permanecer en aquel que te busca, permanecer en el que come tu Carne que es tu corazón  vivo manantial de tu amor y tu misericordia, que une, que nutre, que transforma. Transubstaciación del pan y el vino en tu Cuerpo y tu Sangre y que opera después por tu gracia en quien te recibe, transformación en quien cree y permanece, recepción de tu gracia que fluye en el ser. 

¿Cómo permanecer? ¿Cómo conservar en mí conciencia la memoria de tu Presencia y tu permanencia en mí en todo momento? ¿Cómo recordar tu permanente amor? Repetir tu nombre, presentir tu rostro luminoso lleno de ternura y misericordia, mirar la profundidad del cielo y saber que no acaba todo en esta vida ni en lo material y terreno, entregar, servir sin escatimar con la mirada puesta en ese rostro luminoso que conforta, que fortalece, que permite dimensionar las cosas en su justa medida, poniendo a los caprichos y necesidades del ego en su lugar. Confiar permanentemente en tu amor... y el Viñador hará producir los frutos si permanecemos verdaderamente en tu amor.