lunes, 31 de marzo de 2014

Si no ven signos y prodigios ustedes no creen...

 Juan 4, 43-54

Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo: «Como no veáis signos y prodigios, no creéis.»
El funcionario insiste: «Señor, baja antes de que se muera mi niño.»
Jesús le contesta: «Anda, tu hijo está curado.»
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría.
Y le contestaron: «Hoy a la una lo dejó la fiebre.»
El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado.» Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

 


Si no ven signos y prodigios ustedes no creen...

Signo... señal, indicio de algo que me permite ver, comprender creer.
Prodigio... algo que es extraordinario e inexplicable a través de nuestra razón limitada, suceso o fenómeno extraordinario.
 Señor, ten compasión, somos reacios a creer, nuestra mente es limitada. Hasta que no toca fondo nuestro ser con el dolor experimentado por quienes amamos o llegamos a sentir una gran necesidad... no recurrimos a Ti. ¿Por soberbia? ¿Por autosuficiencia? ¿Por ignorancia e inconsciencia?  Hasta sentir la impotencia que doblega y quebranta y ruega. Perdona Señor, es nuestra estrechez de entendimiento. Signos y prodigios nos das desde el principio de nuestra existencia... desde el principio del mundo... Todo lo que nos rodea es prodigioso. Tus grandes prodigios que el ser humano no se acaba de explicar. Perdona Señor... es ceguera, es dispersión... es limitación, es nuestra humanidad. Ayúdanos a ver y creer, abre nuestros ojos. Abre los ojos de los más alejados de Ti, que la soberbia o la inconsciencia no nos ciegue y no ignoremos tus prodigios. Creer en Ti, aceptar con humildad, confiar en Ti... eso transforma. Piedad Señor, es nuestra fragilidad humana. Pero para Ti todo es posible y nos miras con amor. Ayúdanos a ver, ayúdanos a creer.

domingo, 30 de marzo de 2014

Si no fuera por Ti...

Si no fuera por Ti sería intolerante. Si no fuera por Ti me dejaría dominar por pensamientos, recuerdos y resentimientos. Si no fuera por Ti que me haces ver lo inútil de los resentimientos cerraría mis puertas. Si no fuera por Ti estaría ciega, pero hoy me haces ver muchas cosas... Quise hacer silencio para ponerme en tu Presencia y orar. Y pude percibir esas sensaciones de presiones y exigencias que vienen de fuera. También presiones y exigencias que me autoimpongo. He estado dispersa, muchas cosas me apremian... Pero una sola es la más importante... el silencio, el abandono, la confianza en Ti, la contemplación, libre de presiones externas, libre de exigencias internas... sólo abandonarme y confiar...

¿Crees en el Hijo del hombre?



Juan 9, 1-38


"Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?".
"Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. 


Hiciste el milagro, pero los fariseos no creyeron, te acusaron por haber curado en sábado. Recriminaron al ciego, lo llenaron de injurias y lo echaron fuera.


...Ellos le respondieron: "Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?". Y lo echaron.  Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: "¿Crees en el Hijo del hombre?".
El respondió: "¿Quién es, Señor, para que crea en él?".
Jesús le dijo: "Tú lo has visto: es el que te está hablando".
Entonces él exclamó: "Creo, Señor", y se postró ante él. 


¿Crees en el Hijo del hombre?
 
Primero me abriste los ojos... con los ojos de la conciencia cada vez más abiertos, puedo ver tus obras, y esas obras no son más que tuyas... Veo... me abres los ojos. Creo... y mientras más conciencia tengo y más claridad... sé que eres Tú... Adquiero más conciencia de la realidad de tu presencia completa en la eucaristía, tu carne y tu sangre y el amor de tu entrega... eres el Amor y estás vivo en el pan y el vino. Creo... he visto tus obras en quien estaba enfermo y ahora está por tu amor sostenido. Creo... he visto las obras de tus manos. Por la noche me fascino y embeleso cuando poso mi mirada en el espacio celeste estampado y colmado de estrellas. Creo... porque la bondad existe y hay tantas personas que la reflejan. Creo... estoy cierta porque tu Palabra es vida y con ella me nutres día a día, si no... moriría... Creo... aunque no vea tu rostro, pero intuyo tu ternura y recibo tu amor.

sábado, 29 de marzo de 2014

¿Tenerme por justa?

Lucas 9, 8-14


En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

¿Tenerme por justa?

Señor, en tu Presencia digo que muchas veces me he tenido por justa. No quiero decir que haya despreciado o descalificado a los otros tal y como se presenta al fariseo... sólo que es esa sensación de satisfacción o presunción de sentirme buena y diferente. Presunción bastante vana porque buenos y diferentes somos todos, al menos todos tenemos el potencial. Sí, un cierto grado de presunción. Mentiría si dijera que no. Pero creo que no me toca a mí decir si soy justa o no. Ni siquiera puedo dejarme llevar por los comentarios que hagan de mí otros que me aprecian. Como ser humano que soy, sé a ciencia cierta que no siempre he sido justa. Porque además mi visión es limitada y sesgada. ¿Que tengo aciertos? Sí, también mentiría si digo que no los tengo. Sé que me has dado dones y me has enriquecido con creces con tu Palabra y Presencia... pero también ahora sé que provienen de Ti y que son para ponerlos al servicio de los demás. La presunción sale sobrando. En verdad que sale sobrando. El único juez justo eres Tú y sólo Tú puedes ver quién es justo y quien no lo es, no a los ojos del mundo sino bajo tus ojos que lo saben todo.

viernes, 28 de marzo de 2014

Amarás al Señor tu Dios...

Marcos 12, 28-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


Corazón, alma, mente, ser...   con todo esto amarte a Ti y amándote servir, honrar y amar a los demás.  
   El corazón... son mis sentimientos cual los siento pero redirigidos a Ti, bajo tu mirada amorosa y omnisciente para que Tú los purifiques. Mi alma, espíritu y todo lo que anima mi vida para agradarte y bajo tu mirada amorosa tender hacia Ti, anhelarte, buscarte como la sierva que sedienta busca el agua... para hacer tu voluntad. Mi ser... mi existencia dedicada a Ti, detrás de todas mis acciones y mis actitudes... Tú. Haga lo que haga por sencillo que esto sea...Tú, el trabajo rutinario, el trabajo tedioso, la convivencia con los otros armónica o exigente, con contrariedades o amable; mi silencio en Ti, mis anhelos y esperanza en Ti, mi escucha... mi entrega, mis limitaciones y pequeñez como infinitésima partícula en este universo infinito ante tu Misterio. Mi mente... mar de pensamientos, ideas, conceptos.. los útiles para servirte y servir. Los inútiles y desgastantes acallados por tu bendita Presencia para adorarte sólo a Ti y amar y servir en Ti.

Danos, Señor la luz y fuego para amarte así y en Ti a los demás.

jueves, 27 de marzo de 2014

¿Un reino dividido?

 Lucas 11, 14-23



 “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? 

 ...si yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.

Expulsar, sacar, destituir, desterrar... evitar luchas internas... divisiones que debilitan la soberanía del reino.
Jesús desterró al invasor que atormentaba al mudo y no le permitía ser ni hablar ni tener paz. El mudo,  dominado por ese mal espíritu invasor recupera la paz y el habla.  El invasor perdió el dominio.  
   Las luchas internas debilitan el reino... El Reino de Dios se establece en cada corazón. Deseo que el Reino de Dios domine en mi alma, que no haya luchas internas que me hagan perder la paz. Hay cosas que me exigen y me angustian, pierdo la paz...Quien  quiere que pierda la paz es justamente el astuto invasor, pero con la fuerza de Dios el Reino se instaura... sólo Él reine... y a ejemplo de María... yo sea una simple sierva donde Él reine... no domine el ego, ni el miedo, ni las obsesiones ni las presunciones ni las recriminaciones... Por la fuerza y la gracia del Rey...

miércoles, 26 de marzo de 2014

Cumplir y enseñar a los otros

Mateo 5, 17-19
 
Jesús dijo a sus discípulos:
"No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos".

Cumplir y enseñar a los otros... ¿Qué significa cumplir? ¿Es llevar a cabo algo como una obligación, como una carga pesada, impuesta en la que el corazón y la voluntad están lejos? ¿Es algo que por cumplirlo me angustio, me obsesiono en un "perfeccionismo" que no es lo que Cristo quiere? 
Creo que estaría muy lejos de ser eso lo que me pide el Señor. Lo único que quiere es que todo acto nazca del amor, encarnar, gestar en mí, dar a luz el amor en mis acciones, actitudes... Que cuando Él me dé la gracia de descubrirme a mí misma pensando, rumiando en actitud de desamor, pueda silenciarme, buscarlo, presentirlo amoroso, vislumbrar sus ojos irradiando luz y ternura y pueda cambiar mis pensamientos, esas acciones, sentimientos y actitudes para cumplir su voluntad. La ley del amor, amor en Él, a Él y hacia los demás. Enseñar sus mandamientos no se trata de predicar con palabras que no sean congruentes con la vida. Enseñar a otros los mandamientos del Señor  implica vivirlos...

martes, 25 de marzo de 2014

El hágase de la llena de gracia

Lc 1, 26-38


Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo.

El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios.... 

... no hay nada imposible para Dios...

He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra...

Cuanto más profundizo en la esencia y persona de la llena de gracia, sierva del Señor, más me siento atraída por su dulzura, perfección, pureza, obediencia, humildad y confianza absoluta en el Altísimo. Me llena y me llama a tenerla como el modelo perfecto de cristiana seguidora de Jesús. Contemplativa por excelencia, amorosamente unida a su voluntad. Humilde y de corazón purísimo pues no se busca a sí misma. Este es mi anhelo... vivir unida a su voluntad confiando plenamente en el amor de Dios y su sabiduría. Nada que el Señor me pida está falto de amor. Antes al contrario, sus designios están llenos de amor pues desea el mayor bien de sus creaturas. Y le imploro a la Llena de gracia: purifica mi corazón, infunde en mí tu humildad, y estréchame en tus brazos para que confiada diga siempre sí a su amorosa voluntad.

lunes, 24 de marzo de 2014

El silencio es una gracia

El silencio es una gracia, el silencio es una bendición, el silencio es recogimiento, es respeto al otro, es acallar los propios pensamientos cuando se suscitan asumiendo las intenciones ocultas de los otros,es respetar su dignidad, su derecho a ser. El silencio proteje de hacer suposiciones, de prejuiciar. Es refugio y descanso. El silencio es morar, albergarse en el regazo de Dios permitiendo ser amados, permitiendo que su amor invada, envuelva, mane hacia el otro, que su Agua Viva empape al otro y uno sentir gozo por él. Es dejar que Dios acaricie al otro, que lo guíe, que le dé sus tiempos para aprender... y uno aprender... silenciarse... respetar... amar.

domingo, 23 de marzo de 2014

Adoradores en espíritu y verdad





Juan 4, 5-42


Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad". 


Voy comprendiendo el significado que yace  en lo real y profundo de estas palabras. Los eventos de mi vida me hacen ver siempre con tu luz realidades que de otra forma no vería.
en espíritu y verdad... ¿Cómo se adora en espíritu y verdad? Cuando se desdibuja y se desvanece el culto al sí mismo...
   El otro día tuve una sensación nueva para mí. Con algunos eventos en mi vida, puedo ver que mi autoimagen se fue convirtiendo, sin darme cuenta, en un "becerro de oro". Sin percatarme, en numerosas ocasiones daba culto a mi imagen. Algunos incidentes han puesto de manifiesto esto en estos días... comentarios de otros sobre mí, reprimendas que me hacen sentir enmedio de una lucha de bandos... La imagen que he deseado proyectar se ve desvalorizada y de momento me demoraliza. Pero tu luz me hace ver... Recordé esto que escribí apenas hace unos días:

"No darle culto al ego. ¿Para qué? ¿Para qué podría servir dar culto al ego? ¿Para qué puede servir posicionarse sobre otros en cualquier aspecto? ¿Para qué? ¿Para qué compararse? Es vano, es inútil, ¿qué se gana? ¿Qué se obtiene? Vanagloria, presunción, vanidad centrada en un ego... ¿Para qué? Tuve una curiosa sensación. Una sensación de no necesitar nutrir al ego. Una sensación de libertad e independencia. Lo sentí cuando me descubrí en pensamientos automáticos, de esos que aparecen sin que yo los quiera trabajar o yo los busque conscientemente. Sólo aparecen. Y esos pensamientos me posicionaban como mejor al lado de otros. Los descubrí... y me di cuenta de que no los necesito, son vanos, no obtengo nada de ellos que me lleve a sentir el gozo en Cristo, la paz en Él y la aceptación de todo como es, sin necesidad de comparar a nadie".

¿Qué pasa si no ven lo que me creo ser? ¿Qué pasa si piensan o suponen de mí cosas que desvalorizan la imagen que me he construido de mí misma o no la ven? Mi imagen devaluada o lastimada... es presentar una mejilla y la otra... Refugiarme en Ti, centrarme en Ti, no en mí. Decir que adoro en espíritu y verdad requiere desalentar y desaparecer el culto velado o inconsciente a mi ego, a mi imagen... El engrandecimiento de mi imagen ¿para qué me sirve? Es necesario derribar y destruir el becerro de oro para convertir mi alma en un templo donde moras también y que sólo te dé culto a Ti y sólo a Ti te adore. Mi espíritu en Ti, mi mirada, mi escucha, mis labios y mi corazón en Ti... no en otro lado, Tú me entiendes Señor...

sábado, 22 de marzo de 2014

Como el hijo pródigo

De Lucas 15,1-3; 11-32.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente...

Tu Palabra es profundamente viva. Aún cuando he estado familiarizada con ella por años, ahora escucharla en profundidad me sorprende con novedades invaluables para mi vida.
Hoy me conmueve, como siempre, leer y escuchar esto:  Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente...
Puedo imaginar a este padre que divisa al hijo que viene aún lejos... Estaría siempre pendiente, vigilante y sumamente deseoso de su regreso... Por fin lo ve y apenas lo percibe, se conmueve profundamente...
Señor, así describes al Padre... conmovido profundamente cuando decidimos regresar al Hogar del que nos habíamos alejado.¿Imaginarte conmovido profundamente? Esto es un reflejo del amor que nos tienes... infinito amor incondicional dispuesto a dar la mejor de las recepciones... 

Luego este pasaje:

‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”. 

Estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado. 

Pecados como el orgullo y el resentimiento me alejaron de Ti. Abandoné en esos años el Hogar que era tu regazo. Estaba muerta, estaba perdida... esa es la consecuencia del pecado... ahora puedo comprender lo que éste significa de verdad. Con mi distanciamiento y autosuficiencia, llegó el momento de sufrir gran necesidad, tiempo de llanto y crujir de dientes por el dolor. Me sentí abandonada, sobrevino una gran hambruna, una gran necesidad caló mi alma... Finalmente imploré, la sed de Ti me hizo regresar. Y Tú... siempre estuviste atento y deseoso de mi regreso. El regreso esperado de tus hijos pródigos por el vasto mundo en sus mundanidades... Esto es una gran esperanza cuando se está muerto y perdido, saber que con ansia nos esperas para abrazarnos conmovido por nuestro retorno.





viernes, 21 de marzo de 2014

La piedra angular

Mateo 21,33-43.45-46.


Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”.


Rechazar significa negarse a aceptar a otros, no admitirlos, no aceptar lo que dicen o no admitir lo que proponen u ofrecen. Fue el caso de Jesús, cuya propuesta sobre el Reino fue rechazada por algunos.
El rechazo puede darse en un plano franco y abierto, pero también en un plano interno, velado y subconsciente. Uno puede decir que acepta a Cristo, que cree en Él pero no aceptar algunas de sus propuestas y requerimientos para alcanzar el Reino, por no convenir a intereses terrenales y mundanos. No realizar una profunda y honesta conversión, no hacer vida las bienaventuranzas y no vivir la misericordia con obras concretas... es rechazar la piedra angular, es ignorarla. Todo se desmorona si la roca angular no sostiene la edificación. ¿A qué Reino nos invitas Señor? 
¿Cómo edificar en el Reino sin ser sostenidos por la roca angular y cómo dar frutos sin estar unidos por la Vid? ¿Anteponer los intereses del mundo por encima de los del Reino? 

Señor, ayúdanos a ver con claridad, te ruego que nos des conciencia clara y en nuestros actos antepongamos el amor, que es la base y fundamento de tu Reino...

jueves, 20 de marzo de 2014

El pobre Lázaro y el rico

Lucas 16,19-31

Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’.
‘Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí’.
El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’.
Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’.
‘No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’.
Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán’”.


Hoy tengo muchas cosas a considerar con este pasaje evangélico.  La primera palabra que movió mi corazón y mi espíritu fue la de llagas. El pobre Lázaro cubierto de llagas. Me vinieron a la mente las llagas de mi madre que lleva meses postrada en una cama y se le han hecho llagas que no hemos podido sanar. La carne abierta y la sangre a flor de piel. Pensé en este ejemplo sobre el pobre Lázaro todo llagado y los perros viniendo a lamer sus heridas. El rico, entregado a satisfacer sus apetitos mundanos, ni siquiera vería a Lázaro. Se puede tener la vista tan limitada y no ver más que en un círculo concéntrico en el que el yo, el ego es el único punto en el cual debe converger todo. Mirada limitada, no ver más allá fuera de sí mismo. No sé si ese hombre vería a Lázaro y lo despreciaría. No sé, si ni siquiera le pondría atención y fuera como algo que aparece en escena de forma rutinaria y a lo que se es indiferente. Los ojos se hacen indiferentes y el corazón se endurece...
Mirar más allá... Poco después vi a mi madre, adolorida. Yo estaba con ella pero trabajando en algo ajeno a ella. En un momento dado, observé su rostro que denotaba cierto grado de dolor. Detuve el trabajo y reflexioné.. puede uno llegar a hacer las cosas de forma rutinaria sin entrar en el dolor del otro. Cuando vi su cara, quise ver más allá... su sentir... entrar de forma  más profunda e intuir sensiblemente su dolor, no de lejos, no separada sino compenetrada. Ver más allá, trascender los límites del ego... sentir con el otro, sensibilizarse de corazón con sus necesidades más vitales...

Y luego lo siguiente... Cómo me gustaría ver tu expresión facial y gestual y escuchar tu tono de voz, Señor. Me conmueve cuando en tu parábola habla Abraham diciendo: ‘Hijo mío,  recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.

Recuerdo también ese pasaje que, mirando Jerusalén dijste:
  ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!

 Tus parábolas, tus obras, tus palabras... todas ellas para abrirnos los ojos, a ellos y a nosotros, e inducirnos a la búsqueda del Reino, a sensibilizar nuestro corazón a la compasión por el que sufre y el necesitado y participar así del gozo del amor y el gozo del Reino. Nos quieres bajo tus alas protectoras llenas de ternura y de amor. Aún están a tiempo... ahora es el momento de escuchar. Me conmueve.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo

Mateo 1, 18-21

 “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de todos sus pecados”. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado. 


Un gran misterio para el ser humano, pero no es algo imposible para Dios, así como tampoco lo fue el origen de cuanto existe. Acepto que mi mente limitada no pueda comprender este misterio. Sé que el hecho de que mi mente no comprenda no significa que no haya sucedido. No se puede limitar y comprender la obra de Dios con nuestro entendimiento humano. A san Agustín le fue dada una respuesta ante su búsqueda de solución y comprensión del Misterio de Dios. No se pueden vaciar los oceanos y trasladarlos a un pocito o pequeño agujero. Y no por eso, deja de existir el mar. Nada es imposible para Dios. José aceptó esta verdad con la paciencia, prudencia y humildad de un hombre justo y santo. Y humildad es lo que se requiere para aceptar la propia limitación humana y la grandeza e omnipotencia de Dios. Sólo queda postrarse ante el Misterio...

martes, 18 de marzo de 2014

Uno solo el Maestro, uno el Todo...

Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Ayer, después de varias semanas de no haber asistido a mi acostumbrada misa diaria, me di cuenta de una cosa. Creo que me estaba revistiendo con una aureola por el hecho de ser una persona de misa diaria. No es que sea mala persona, pero volví a reconocer esa especie de envanecimiento espiritual. No es consciente, me digo que aprecio a toda la gente que está también en la asamblea y fuera de ella. Es más bien esa velada sensación de ser "diferente" porque ahora sé hacer silencio y descansar en Ti, porque ahora mi conciencia está más despierta y soy capaz de centrar mi atención en el presente y en el significado de cada momento de la Santa Eucaristía y vivirlo. Además, porque ahora estoy consciente de mi inconsciencia anterior. Percibo esto en mí y me apeno, y les atribuyo esa inconsciencia también a los otros. Por ejemplo, después de la comunión, en numerosas ocasiones me he sentido bien, cierta de que Jesús está en mí. Cosa que no está mal. Pero ahora reconozco que es un sentimiento individualista. Veo la propuesta de Cristo dándole sentido a la Sagrada Eucaristía y a la comunión a través del alimento de su propia carne. Comunión, la unión de todos en un verdadero abrazo. No puedo estar alimentando mi individualismo egocéntrico. Tú eres Centro y veo la gran necesidad de abrirme en Ti a todas estas personas que me rodean y a toda la Iglesia y los santos. Y de hecho, a la creación entera. Pero los más cercanos son ellos, los que están aquí. Dios, por ellos... No más individualismo, el abrazo se extiende con amor hacia todos en Ti. No puedo escudarme atribuyendo a un "nosotros" todo lo equivocado que encuentro en mí. Tú eres el todo, el Maestro y el Todo, y como el Todo, quieres el Uno con todos.

lunes, 17 de marzo de 2014

Una medida desbordante...

Lucas 6, 36-38


Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes". 



No es amenaza, no es advertencia, es consejo sumamente amoroso. La realidad es clara, amor genera amor y el resultado es una medida desbordante. Cuánto más se ama, más se recibe. La retribución de las obras de amor misericordioso son gozo. Juzgar, condenar, no perdonar, no dar... son actitudes que esclavizan y generan también en uno msimo y más que en nadie, mucho sufrimiento. Aprender a no juzgar, aprender a no condenar y tampoco descalificar al otro aún de pensamiento, es algo que libera. ¿Cómo lograrlo? Entrando en tu recinto sagrado del silencio en la intimidad contigo en el momento en que observo que por mi mente comienzan a surgir, navegar y anclarse pensamientos condenatorios y descalificadores. En el recinto sagrado del Silencio, lo demás se hace vano. ¿Para qué me serviría juzgar al otro o condenarlo si yo estoy hecha del mismo barro, es mi misma condición humana? Sé que Tú me has perdonado, ¿cómo puedo yo no perdonar?

domingo, 16 de marzo de 2014

Tu rostro Señor...

Que toda creatura pueda ver tu rostro, Señor... Que toda creatura pueda ver el resplandor de tu gloria...

sábado, 15 de marzo de 2014

¿Quién es mi enemigo?

Mateo 5,43-48.

Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.


...sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. 

¿Quién es mi enemigo? ¿Será una persona que está intentando defender sus ideas, sus creencias, sus deseos? ¿Será alguien que defiende su ego y aquello que considera que sostiene a su persona, justa o equivocadamente según su nivel de conciencia, y defiende lo que considera como necesidades o valores? ¿Tengo enemigos o me los invento yo cuando trato de proteger también a mi ego? Dios no tiene ego, su amor no tiene límites ni fronteras, no es excluyente.  Amar al enemigo es compartir la voluntad de Dios con la mía. Esa es la perfección que me pide. Si quiero que mi voluntad sea una con la suya, el ego se disuelve y se deshacen las murallas. 

¿Cómo amar a quienes pudiera considerar como enemigos? Imaginando su infancia, comprendiendo su niño interior, su niño herido, sabiendo que han pasado por experiencias que desconozco y que ha habido carencias de algún tipo.Sabiendo que tal vez en ese niño, alguien pudo haber generado sentimientos y sembrado valores distintos a los míos. El Padre, todo esto lo sabe y lo comprende, ama a su cretura, no excluye a nadie para que reciba la luz y el calor del sol, el beneficio de la lluvia y del agua, el nutrimento del aire. Cobijarme en el amor del Padre y en su voluntad para comprender, aún a aquellos que no comprendo. Porque su amor penetra todo, cobijarme en ese amor y abandonarme en Él para intentar amar como Él.

viernes, 14 de marzo de 2014

Su rostro resplandeció como el sol

2o. Domingo de cuaresma

Mateo, 19, 1-9


Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» 


Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.


Tu rostro resplandecía como el sol, tus vestiduras se volvieron blancas como la luz... ¡Cómo me gusta ver las nubes cuando el sol refleja sus rayos más luminosos a cierta hora de la tarde! Su blancura y su resplandor son excepcionales. Y me gusta imaginar... mayor blancura y resplandor debieron haber visto los tres discípulos en el Monte Tabor... Hoy, ante este pasaje evangélico que se nos propone en este próximo domingo de cuaresma... me entra un anhelo infinito de ver lo que ellos vieron y sentir ese bienestar del que habla Pedro: ¡qué bien se está aquí! Si quieres haré tres tiendas: una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías...
Pedro y compañeros presencian esto y se conforman con presenciarlo. Las tiendas son para Jesús, Moisés y Elías... Presenciar la grandeza de tu gloria, lo anhelo Señor... trato de extender mis manos y mi ser para alcanzarte y presenciar ese esplendor de tu gloria y poder sentirme así... pero tengo que esperar, tengo que mantenerme velando para poder entrar al Banquete de las bodas del Cordero. Te ansío y te necesito, te anhelo con toda mi alma... pero tengo que esperar viviendo las realidades de mi vida. No lo que soñé, no lo que imaginé o programé sino la realidad de mi vida actual... velando a la espera del Novio para entrar en el banquete...

jueves, 13 de marzo de 2014

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes...

 Mt 7, 12

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Cuántas veces he escuchado y leído estas palabras. Puedo memorizarlas, puedo repetirlas, puedo recomendarlas a otros, pero vivirlas en profundidad sin hacer distinción de personas requiere una verdadera compasión y empatía bondadosa por el otro, sin importar quién sea o cómo sea. A veces faltaría una profundidad de conciencia y honestidad para discernir si lo hago con todos, sobre todo quienes menos me simpatizan. Siempre se trata de claridad de conciencia y de una profunda sinceridad interna. No honrar con los labios sino con el corazón al Señor en sus criaturas. Si digo honrar al Señor, luego entonces habría de honrar a sus creaturas como su obra delicada y amorosa. El primer paso es discernir bajo tu luz, siempre tu luz que da claridad en los resquicios más ocultos del corazón. Segundo paso es comprender que son como yo, de la misma naturaleza humana, que siente, que teme y que hace lo que puede, según su nivel de conciencia, para encontrar la felicidad o no sufrir. Además de reconocer humildemente que las amas tanto como a mí o como a las personas que más amo. Que las amas con amor de madre y de padre porque la naturaleza pura de ese amor eres Tú. Nadie da a sus hijos una piedra cuando les piden pan.

martes, 11 de marzo de 2014

Orar sin muchas palabras

Mateo 6,7-15


Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

No hablarte en demasía. No hace falta. Hablar mucho es como distraerse en los propios problemas y situaciones de vida. Tú sabes lo que nos hace falta. Hablar demasiado es como desconfiar de Ti ciclándome en mí misma más que en tu Providencia paternal y amorosa. ¿Qué habría de decirte que Tú no sepas? ¿Qué habría de pedirte que Tú no estuvieras atento a esa necesidad mía? Nos enseñas a orar y en esta oración está contenido todo. Santificarte con todo el ser, pedir que tu Reino se haga presente entre nosotros y que confiemos plenamente en tu voluntad amorosa y así, exclamar confiados ¡Fiat! Confiar en tu Providencia que nos alimenta sin que necesitemos desbordar nuestros graneros, pedirte perdón sabiendo que nos amas y amas a quien supuestamente nos ofende y recordar el ejemplo de tu amadísimo Hijo: Padre, perdónalos que no saben lo que hacen. El amor lo perdona todo. Que ame como Tú, Señor. No nos dejes caer... no me dejes caer... las tentaciones existen, líbranos del mal... que el mal existe ¿Alguien puede dudarlo? Esta es la oración del hijo que se sabe amado por el Padre. No hablarte en demasía. Ya está dicho todo. Regresar al Silencio Sagrado, al recinto Sagrado en el que Tú lo eres todo, en el que Tú me proteges de mi propio ego, en el que puedo sentirme acogida.

lunes, 10 de marzo de 2014

Terapia Divina. Descubrimiento del yo profundo, de una vida ordinaria a la sinceridad interna y el despliegue del amor.


La oración de silencio y la oración contemplativa son verdadera terapia divina. La terapia divina que actúa en el silencio interior es sanadora porque nos lleva a descubrir lo que hay dentro de nosotros, es un viaje al inconsciente que puede llevarnos paulatinamente, a la conciencia de la Presencia y esta Presencia nos permite reconocernos tal cual somos ante el Misterio. El acompañante o terapeuta es el mismo Dios que nos muestra cómo ir transformando nuestras actitudes egocéntricas o nuestras actitudes neuróticas en actitudes cada vez más abiertas y auténticamente plasmadas de comprensión y amor, el amor de la Presencia.


 Terapia Divina. Descubrimiento del yo profundo, de una vida ordinaria a la sinceridad interna y el despliegue del amor

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