Marcos 7, 14-23
El otro día por la mañana, sentía yo una gran alegría. Un suceso aparentemente simple motivó
mi alegría. Obtuve una sonrisa de una persona que casi siempre está seria. Qué
bello es suscitar una sonrisa en alguien que casi nunca sonríe. Pensé en Dios, y
reflexioné que Él es el creador de las sonrisas y si sus creaturas sonríen, cuánto
más sonreirá Él… ¿Sonríes Tú, Dios y Señor de todo y de todos? Seguramente que
sí, por eso nosotros sonreímos. Iba por la calle y al cruzar por una avenida se
abrió ante mí un panorama espectacular: un volcán que se percibe cerca de aquí
estaba nevado ofreciéndome con él tu sonrisa. Toda obra bella es tu sonrisa. La
mañana soleada, los reflejos del sol en las nubes creando obras artísticas
excelsas y de colores y matices tan diversos como inigualables… son tu sonrisa
para el mundo entero. Las copas de los árboles con diferentes tonalidades de
verde causadas también por los reflejos del sol y por sus variados colores
originales de hojas tiernas y de hojas ya caducando…
Escuchaba
a la par un canto compuesto con la letra de un poema de San Juan de la Cruz.
Todo me llevó a Ti y a valorar tu gran bondad.
Por
la tarde, casi noche, mi alegría se convirtió en tristeza. ¿Por qué? Comentarios…
comentarios que me entristecieron. Me duele cuando la gente hace comentarios negativos
sobre otras personas o sobre otras creencias religiosas y más aún cuando no se
tiene fundamento. La visión del ser humano es restringida. Valoro mucho cuando
hay respeto hacia los otros y hacia otras religiones. Sea de personas que
critican a la Iglesia sin conocer a fondo toda la obra de misericordia que
realiza en todo el mundo y se deja llevar por casos aislados que la prensa se
encarga de divulgar en mucho, por amarillismo Así como también me entristecen católicos que
descalifican a priori otras tradiciones que de hecho pueden tener enorme
riqueza y enseñanzas. Respetar es un signo de apertura y verdadera humildad que
fomenta la paz y la armonía. Cuando hay crítica, velada o explícita, no hay
humildad ni verdadero amor y compasión porque los juicios se fundamentan en un
panorama incompleto. ¿Se puede valorar o juzgar sólo con una visión parcial,
con una cerrazón o inclinación marcada sólo hacia lo que se quiere creer? ¿Puede
darse un juicio absoluto o categórico de esta manera? Creo que lo único
absoluto es lo que se fundamenta en el amor. Por eso... ¿El mandamiento de Dios? ¿o las
tradiciones de los hombres?
Por otro lado, el evangelio me sugiere poner atención y discernir entre lo que es puro y lo que se procesa en la mente y llega a hacerse impuro. Vuelvo a lo mismo... lo puro es lo que motiva al verdadero amor, lo que no está contaminado por el egoísmo y los intereses personales egocéntricos. Lo impuro son aquellos pensamientos que generan animadversión, aborrecimiento, egoísmo, es lo que hay que desechar así como el cuerpo desecha lo tóxico y que no nutre. El silencio y el respeto depuran en buena parte aquello enfermo y egoísta que se procesa en la mente para evitar las intenciones malas, las injusticias, el abuso, codicias y todo lo que menciona Jesús.