jueves, 28 de enero de 2016

Con la luz descubrir lo escondido

Debo confesarlo, ha habido momentos en que para mí el escribir ha tenido una doble intención. Quizá veladamente, además de buscar ser de utilidad con mis escritos, también albergaba el deseo, de que se me considerara como una persona santa. Cuando me daba cuenta, luchaba contra ese deseo presuntuoso y en cierto modo, egocéntrico. Ahora veo esto con claridad. Y deseo que la verdad sea la que me rija y sea así para todos. ¿Luchar? Sigue siendo egocéntrico porque es no aceptar la propia fragilidad y naturaleza. Las luchas me amarran, me anclan en el ego. La verdad libera, dice Jesús. Esto que descubro lo escribo porque no lo veía y es importante verlo y hacerlo ver. Nuestro ego busca, aún en el camino espiritual, posicionarse y ser apreciado. Eso significa no tener conciencia pura o tener una conciencia adormecida. ¿El móvil la santidad? El móvil abrazar a Cristo, ser uno con su voluntad que es redimir a todos en la misericordia y  el amor.  La verdad nos hará libres. Y una vela no se pone debajo de una cama sino en un candelero para que con la luz se pueda ver (Mc.  4, 21-25).

lunes, 25 de enero de 2016

Consagración mariana y desapego

Voy comprendiendo con mayor exactitud lo que significa la consagración mariana. Esta consagración es justamente trascender el ego. Entregárselo todo a María, absolutamente todo para gloria de Dios. No apropiarse de nada. No buscar nada para sí, entregarlo todo confiando. Creer que lo que uno puede hacer será heroico, brillante, trascendente… es pura vanidad. Basta existir amando. El amor de Dios es como un océano infinito. Captarlo y vivir con esa certeza.
Como tú, Madre amorosa.