lunes, 30 de junio de 2014

¿Dónde reclinar la cabeza?

Mateo 8, 18-22
Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.

Hoy estas palabras tienen un significado profundo para mí: madrigueras y nidos...
Madriguera significa refugio situado bajo tierra donde se recogen los animalitos para resguardarse del exterior, sus inclemencias y protegerse de sus enemigos naturales.
Nido, es el lecho, el cobijo y lugar protegido  hecho por las aves para poner sus huevecillos, abrigar, cuidar y alimentar a sus crías. ¿Por qué me llaman la atención hoy estas palabras? Cuidar, proteger... alimentar, dar abrigo...  Una creatura que es concebida tiene necesidad de alimento, abrigo, protección. Señor, hubo un momento en el que Tú te sentiste solo sin un lugar donde pudieras reclinar tu cabeza para recibir consuelo, apoyo y acompañamiento humanos. Este dolor desesperanzador y crudo me hace pensar y llorar por las criaturitas cuyos padres optan por el aborto arguyendo que es su elección. El seno de la madre da abrigo y protección a la criatura concebida y es nutrida para que se desarrolle y sea dada a luz en su momento. La naturaleza está diseñada de tal forma, que es capaz de abrigar, proteger y alimentar a la criatura concebida.  La elección no se da después de concebir sino antes. Una vez concebida la criatura, naturalmente que es ya una persona insipiente. ¿Dar marcha atrás? ¿Dar marcha adelante? Puedo ver la sonrisa y gratitud de quienes estamos vivos, nos han dado la oportunidad de ser y de existir a pesar de penas, aflicciones pero también grandes alegrías. Discernir antes... ese es el momento en el que se tiene el derecho de elegir. Me duele por la criatura y me duele por quien opta por el aborto... Me pregunto, ¿quién paga esa publicidad de anuncios espectaculares invitando al aborto bajo el pretexto del derecho a elegir? Si los padres, él o ella o los dos no pueden tener a esa pequeña criatura... hay muchas parejas que desean ardientemente tener un pequeñito. Madre Teresa decía: "Si no lo quieres, dámelo a mí". Todo lo que necesitan es amor, el alimento del amor es milagroso. Señor, acoge a estas criaturitas personas reales insipientes, y derrama tu luz sobre quienes están por decidir, que reine el milagro del amor. Y ellos y Tú puedan reclinar la cabeza en quien tiene un sensible corazón que ama de verdad.


sábado, 28 de junio de 2014

Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús

1 Juan 4,  7-16

Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
Hoy fue un día muy importante para mí. En las tres lecturas hubo versículos mediante los cuales el Señor quiso hacerme entender cosas. En la carta de Juan, el apóstol dice: A Dios nadie lo ha visto nunca. ¿Quién puede conocerle? Solamente Jesucristo, quien viene de Él. Sólo Cristo puede mostrarnos cómo es el Padre pues le conoce, al ser Uno con Él. Al escuchar las lecturas de la celebración eucarística fui comprendiendo nuevas cosas acerca de Dios y su amor. En la primera lectura (Deut 7, 6-11), Habla de lo que dijo Moisés al pueblo, de la Alianza de Dios verdadero y fiel y de su misericordia para los que lo aman y cumplen sus mandamientos; pero castiga o paga en su persona acabando con él (según otras traducciones) a quienes lo odian, y los hace perecer sin demora, dice en el Deuteronomio. 

Señor, yo sé que tu misericordia es para todos y especialmente para aquel que más la necesita. Sé que el que te aborrece o te odia es porque no te conoce, porque si te conociera en verdad, te adoraría. Pero sólo Cristo conoce perfectamente al Padre porque es Uno con Él. ¿Por qué entonces el drama del dolor? ¿Es un castigo? ¿Por qué la muerte? El dolor nos enfrenta a nuestra naturaleza humana y puede hacernos ver lo frágiles que somos ante las leyes de la naturaleza, lo débiles que somos ante las tentaciones que por egoísmo y soberbia nos hacen sucumbir. El dolor, la muerte, nos hacen comprender y aceptar la necesidad que tenemos de Ti, la necesidad de humildad y mansedumbre. ¿Castigo? o ¿deseo de que la creatura humana comprenda humildemente su fragilidad y tu amor verdadero? ¿Quién puede estar libre de culpa?

En el Salmo 102, oramos como el salmista: Bendice alma mía al Señor... El Señor perdona todos tus pecados y cura tus enfermedades; Él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura...  El Señor es compasivo y misericordioso... No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. Nos rescata del sepulcro, significa: nos rescata de la muerte.

Mateo 11, 25-30

 —Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera. 

Mansedumbre y humildad que derriban los muros que se levantan por el egoísmo y separan del prójimo y alejan de Dios... Mansedumbre y humildad que permiten aceptar la propia fragilidad humana y sus limitaciones, Mansedumbre y humildad para aceptar al otro y comprenderle. Mansedumbre y humildad para amar. Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. 
Que las gracias que brotan como manantial perpetuo del Sacratísimo corazón de Jesús nos inunden y transformen día a día y nuestro humano corazón se albergue en el corazón amoroso de Jesús. Dice el Señor: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. De aquel que cree en mí, brotarán ríos de agua viva.

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Oración después de la comunión:
   Señor y Padre nuestro, que este sacramento de amor nos haga arder en santo afecto, de modo que, atraídos siempre hacia tu Hijo, sepamos reconocerlo en nuestros hermanos. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Por sus frutos los conoceréis

El Libro de la Alianza... los frutos...

De 2  Reyes 22, 8-13; 23, 1-3

El rey les leyó el Libro de la Alianza encontrado en el templo. Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la Alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la Alianza escritas en aquel libro. 

De Mateo 7, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis...

Se puede decir creer. Se puede aparentar creer... pero la fe es cumplimiento de la Ley del Amor y una fe verdadera va acompañada de frutos. La Ley del Amor está contenida en el Libro de la Alianza. Toda la Ley y los profetas se resumen en: Amarás a Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con todas tus fuerzas. Y a tu prójimo como a ti mismo. La prueba del amor a Dios se refleja en el amor a mis hermanos. La prueba del amor a mis hermanos responde cuando en cada momento puedo responder que actúo con ellos como deseo que actúen conmigo, y más aún... con mis hijos que es lo más amado que tengo en esta tierra. Con la experiencia viva de esta Ley, los frutos surgen como brota el fruto de la flor, por la fuerza de la savia y nutrimentos de quien es la vid, de quien es la Vida.

martes, 24 de junio de 2014

El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu

Lc 1, 57-66. 80

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados, y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

Cuando nace Juan el Bautista, vecinos y parientes de Isabel se alegraban de la gran misericordia con que Dios había tratado, y decían ante tantas maravillas: ¿Qué llegará a ser este niño? pues la mano del Señor está con él. El niño iba creciendoy se fortalecía en su espíritu.

Cuando un niño nace, se manifiesta el gran amor de Dios. Naturalmente que de forma especial por el precursor del Señor que ayudó a preparar sus caminos invitando a todos a la conversión. Pero cada niño necesita crecer en gracia y en espíritu. Mi oración hoy es por los niños, que cada niño que nace pueda crecer en gracia y sabiduría. Todos fuimos niños. Y me conmueve ver cómo podemos cambiar si nos alejamos de la gracia del Espíritu del Señor. Me conmueve pensar cómo podemos responder a esta misma pregunta: ¿qué llegará a ser este niño? Un bebé tiene todo el potencial de bondad y sin embargo a veces las circunstancias pueden golpear a una criatura y su devenir se aleje de la bondad básica con la que nos asemejamos a Dios, nuestro Padre. Pero el Señor conoce todo corazón y su gran misericordia no abandona. Hoy pido, ruego por cada niño y por quienes siendo ya adultos y frágiles como somos, nos fuimos alejando del Amor. Señor que tu Espíritu se haga presente en madres y padres y que en los pequeños que nacen abunde tu gracia y tu Espíritu.

lunes, 23 de junio de 2014

Lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas

De Mateo 10, 26-33

Lo que les diga de noche, repítanlo a pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. 

Son muchas, muchísimas las cosas que el Señor me ha sugerido como nutrimento de su Palabra del día de ayer. Me había dicho: lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. ¿Qué me dices al oído, Señor? Todas estas cosas que me sugieres en los momentos de meditación entre el silencio y la reflexión, entre el silencio y tu voz que me habla al oído. No tengan miedo... Durante algunos años tuve miedo de hablar de lo que creía, de pregonar tu Nombre. Ahora ya no, pero me cuestiono algunas cosas. Con algunas palabras referidas por los evangelistas o escritas por los autores sagrados en las Sagradas Escrituras me atemorizo, me angustio... Por ejemplo ahora: "A quien me reconozca delante de los hombres, yo también los reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos". Te dirigías a tus apóstoles, personas que te conocían. 
Señor, siento estas palabras como muy fuertes, me atemorizan. Han sido entendidas como palabras que provienen de un Dios justiciero o vengativo y me cuesta creer eso de Ti, Dios del amor perfecto y universal. Hoy me das respuestas que serenan mi corazón... Predijiste que Pedro te negaría tres veces antes de tu pasión y muerte, y así fue, te negó tres veces ante la gente presente en ese momento y que lo cuestionó. Sin embargo, a pesar de su negación, tu amor no cambió y pudo Pedro reivindicar su amor por Ti y demostrarlo posteriormente hasta entregarse a pregonar tu evangelio y hasta dar la vida por Ti. Tus palabras no son palabras de venganza ni de condenación, son advertencia amorosa. Tu amor, tu perdón y tu misericordia son eternos. Tú conoces el corazón de todos, y sabes de qué padecemos y lo que neesitamos. Tu perdón llega más allá de los límites de comprensión humanos. Lo demostraste en la cruz: Padre, perdónalos que no saben lo que hacen. Tu amor es perfecto, sólo esperas y anhelas que nuestro corazón se dulcifique, se presente humilde y pueda convertirse. Danos la gracia de confiar plenamente en tu amor y vivir por Ti.

sábado, 21 de junio de 2014

Buscar el Reino de Dios y su justicia

 De Mateo 6, 24-34
 Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos. 

Hoy me regalaste una reflexión y un momento de viva experiencia. Todo lo que me das, Señor... es para ponerlo a tu servicio, al servicio del amor y del Reino. Esto implica que no es la gloria para mí pero que es un regalo inmenso poderte servir. Esta fue la vivencia, comprender claramente que lo que recibo, que es mucho... basta con ponerlo a tu servicio y ya eso es gozo. En el evangelio de mañana dices: Lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas... Esas fueron las palabras para mi lectio de este próximo domingo. Cualquier cosa que recibo de Ti... que me dices al oído... me pides compartirlo... eso es simplemente... compartirlo... Esto me hace comprender que es un gran regalo con el que yo no me quedo... Lo recibo... y lo transmito... y es una gran bendición y alegría poder hacerlo. ¿Pensamientos presuntuosos? Responder a ellos con silencio... impasibilidad... ecuanimidad... paz... alegría porque basta tu gracia, no cabe la presunción sino servirte con amor. En el transcurso del día me regalaste la oportunidad de discernir una acción que se convirtió en un pequeñísimo gesto de amor por quienes conviven conmigo. Buscar el Reino de Dios y su justicia, lo demás, lo que me inquieta... se irá dando y puedo confiar en Ti y en tu amor.

viernes, 20 de junio de 2014

No amontonéis tesoros en la tierra

Mt 6, 19-23

No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Amontonad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los roen, ni ladrones que abran boquetes y roben. Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!

Atesorar, acumular tesoros. Qué son tesoros... cosas valiosas que así considera la persona. Observándome descubro mis pensamientos, gestos y actitudes... No me desagrada "acumular" adornos... Ideas que decoran mi imagen. Pero lo percibo... Me veo, es el ojo sano que me permite ver con claridad. Me he creado una idea e imagen de mí misma con adornos... Y me doy cuenta de lo tenue que es la línea entre estar revistiendo mi imagen con gestos y pensamientos que me adornan, no tanto en el aspecto físico sino de imagen y proyección hacia los demás, gestos e ideas muy sutiles, antes inconscientes y que me adornan. Pero ahora lo distingo, ¿quedarse en este estado inconsciente o cruzar la línea? Del otro lado está la conciencia de la Presencia, la grandeza y realidad de esa Presencia y ya no lo elaborado por la mente, ya no lo que esa mente desearía... engalanar al ego, adornar la propia imagen. ¿Cómo atesorar en el cielo? No puedo decir que haciendo actos heroicos, o buenas obras en las que hay búsqueda o necesidad de vanagloria. Atesorar en el cielo es vivir de manera consciente y humilde haciendo con amor lo que la vida misma me exige y me plantea, responder a las mociones del Espíritu pero sólo por servir, sólo por amor y en humilde silencio. Detener al ego que busca el adornarse, el posicionarse... detenerlo mediante el silencio humilde sumergiéndose en la Divina Presencia, presintiendo su dulce rostro.

Actos de amor, actos de humildad por amor de Dios y por ende a sus creaturas… son las perlas que se necesita atesorar.  ¿Humildad? Reconocer mi humanidad con sus sombras, reconocer claramente estas sombras sin por eso desmoronarme, porque derribarme por eso sería orgullo y soberbia no aceptando mi imperfección. Ayer reconocí en dos momentos mis sombras… Me las repetí, me las describí, me las reconocí y volví a repetir. Sí, eso soy: presuntuosa y celosa por querer ocupar un lugar importante ante el Señor, veladamente y semiinconscientemente autoposicionarme… Aceptar que es una de mis sombras… Venerar a quien es Amor perfecto y me brinda la oportunidad de aprender a ser humilde. Estoy y estaré atenta para mirar qué quiero atesorar y elegir, con su gracia, siempre el tesoro en donde está Dios. En tu nombre... Señor.

jueves, 19 de junio de 2014

Corpus Christi

SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI

Corintios 10, 16-17
 El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan. 

Juan 6, 51
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: —Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo

El Pan vivo que da Vida, que une, que es el Cuerpo de Cristo y que se entrega para la vida del mundo.

Unidos en Cristo, como dice San Pablo, su magnánima ofrenda y nuestra diminutísima ofrenda... unidos todos para vida del mundo. No hay sectorización, no hay segregación. El corazón magnánimo de Cristo, el amor de Dios para la vida del mundo.  Señor, Tú sabes cuánto me preocupo por quienes no creen en Ti o están alejados de Ti... Y Tú me invitas a creer: Confía en mi misericordia, confía en mi amor perfecto. Tú amor es perfecto y absoluto. Me sugieres este pasaje que serena mi corazón...
  "¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus polluelos bajo las alas y no habéis querido!" (Mt 23, 37b). Cuando está a la vista de Jerusalén, llora sobre ella y expresa una vez más el deseo de su corazón:" ¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! pero ahora está oculto a tus ojos" (Lc 19, 41-42). (C.I.C 674) 

Cristo se entrega para la vida del mundo. Nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre preciosa para hacernos uno con Él, según el proyecto de salvación. Nos hacemos uno, alimentados por la viva ofrenda divina, el Cuerpo y la Sangre del Señor. Nos invita a interceder unos por otros con Él, con María Santísima y todos los santos para la vida del mundo. El Señor quiere que tengamos vida eterna a través del alimento divino bajado del cielo y venido del Padre. Con este alimento intercedemos unos por otros en el Amor, humildemente  unidos, unos por otros por su gracia y su ofrenda de amor que es pan de vida.

miércoles, 18 de junio de 2014

Tu Padre que ve en lo secreto...

Mateo 6, 1-6. 16-18

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos...
cuando dés limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. 
Tú, en cambio, cuando dés limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. 

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. 

Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. 

Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. 

Las obras "buenas" ¿para qué? Descubrir la intención, desenmascararla. Muchas veces está tan encubierta... ¿Obras buenas para satisfacer necesidades egocéntricas? Obtener poder... ser admirado... alabado... recibir gloria... ¿Para qué? Una pregunta interna para no olvidar, abrir conciencia ante Dios que ve en lo secreto... Madurar la fe, creer con todo el ser en Dios omnisciente, omnipotente y sobre todo Amor... ¿Recompensas efímeras? ¿Para qué?

 Había dicho también Jesús:

Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos.

Es muy claro, la gloria es para Dios y Él nos mostrará su rostro lleno de gloria para alcanzar a sentir la plenitud de su amor. Las buenas obras ¿para qué? ¿dónde poner la intención?

martes, 17 de junio de 2014

Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Mateo 5, 43-48

Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos ? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. 

¿En qué consiste esta perfección? Es la perfección del Amor perfecto que no excluye a nadie en su amor. A eso invita Cristo. No puedo imaginar a Dios como un ser excluyente. No se puede concebir a Dios así. A mí me incluye con todo y mis errores ¿por qué razón no incluir a los demás? ¿Qué es lo que me pide? ¿Qué es lo que nos pide? Abrir el corazón. No se puede llevar una práctica cristiana que sea individualista o egocentrista en donde todo confluye en el yo, los míos, mi bienestar, mis intereses, mis creencias... puros círculos concéntricos. Abrir el corazón, abrir las puertas a una conciencia que es capaz de derribar las frontera del ego para unirse con el otro aún cuando no piense igual que yo, aún cuando no me comprenda...  Dios se dona por completo en la Celebración Eucarística como se donó en la cruz. La Eucaristía media, une... María, querubines, ángeles, santos del cielo y de la tierra con Cristo, con el Padre y con el Espíritu Santo de Dios, esa es la perfección de Dios. ¿Cómo entonces excluir, cómo rechazar o violentar y no aprender del perfecto Amor?

Señor, ayúdanos a comprender esto y a intentar vivirlo con tu gracia, la gracia de quien todo lo puede, la gracia de Aquel que es el Amor perfecto.

lunes, 16 de junio de 2014

El Amor perfecto

El Amor perfecto

Mateo 5, 38-42
"Sabéis que está mandado: "Ojo por ojo, diente por diente". Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehúyas".
Esto puede provenir sólo de quien es Amor perfecto. Por eso no podemos asumir y menos afirmar lo que Dios hace y siente por sus creaturas. Nosotros juzgamos de forma humana, y tendemos a suponer que Dios juzga igual. Pero Dios es Amor perfecto. El sol nace para buenos y malos y la lluvia cae para justos e injustos. ¿Quién puede igualar el amor del Señor? ¿Quién puede excluir o condenar a otro, si nuestros juicios son meramente humanos? Jesús, aún en la cruz, dijo: Perdónalos Señor que no saben lo que hacen. Cuando afirman: Dios castiga... ¿Es que Dios castiga? o bien, ¿que nos da oportunidad de necesitar de Él para que le busquemos y creamos en Él, el perfecto Amor?

El modelo del Amor perfecto es que ama a todos. La vivencia de hoy fue descubrirme protegiendo emocionalmente mi espacio y darme cuenta de la actitud y reacción inconsciente de mi ego. Protegiendo un espacio que para nada es mío. Fue esa sensación de invasión al ver que otra persona se había sentado ya en la misma banca en la que yo me siento y me aíslo para poderme concentrar y pasar lo más inadvertida posible. La gracia fue verme y darme el Señor la oportunidad de rectificar. Le pido a Dios que me haga distinguir entre actitudes e intenciones egocéntricas, juicios y prejuicios hacia los demás que me separan de ellos y la comprensión y respeto por el otro sin juzgar internamente sus actitudes. Desconozco el interior del  alma de esa persona y el Señor no me da el derecho de juzgarla ni contrariarme por su presencia cercana. Antes no veía, ahora veo...
 Por otro lado, el Señor me ha ayudado también a reconocer que los pensamientos egocéntricos surgen y que son tentaciones que pueden o no amarrarme; puedo o no caer en ellas. Todos tenemos tentaciones. Por eso con toda sabiduría, Jesús nos enseñó a decir: No nos dejes caer en la tentación... Es diferente que surjan pensamientos centrados en el ego y no me amarre a ellos, a tener actitudes francamente egocentristas. Soltar el ego, morir a él, liberarme de él y no perder ecuanimidad, permanecer impasible, serenamente impasible, atenta al Amor perfecto.

domingo, 15 de junio de 2014

Tanto amó Dios al mundo

Juan 3,16-18

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único...

Pensaba hoy en lo limitado que es el amor humano. Dos palabras vinieron a mi mente: Amor perfecto, sí, este amor existe. Dios es amor perfecto. ¿Qué significa esto? Su amor es eterno, es leal, es absoluto, es incondicional, misericordioso, paternal, entrañable, don, gracia... Esta certeza me hace sentir una gran paz, alegría, confianza... Dios no me recrimina, no me rechaza, no me excluye ni excluye a nadie. Hoy estas dos palabras me ayudan a comprender; Dios es amor perfecto, la Santísima Trinidad es el amor perfecto. El amor perfecto no quiere condenar sino salvar, que el mundo crea y creyendo y amando y sintiéndose amado pueda salvarse.

sábado, 14 de junio de 2014

Cumplirás tus votos al Señor. Basta decir sí o no...

Mateo 5, 33-37

"Sabéis que se mandó a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor". Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno".

Cumplirás tus votos al Señor. Mis votos al Señor... ¿qué digo que le doy y qué le doy en realidad? La palabrería es vana. La palabrería es inútil ante quien todo lo sabe. 

viernes, 13 de junio de 2014

Se oyó una brisa tenue

Reyes 19, 9a. 11-16

El Señor le dijo: "Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!" Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hacía trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva.

Como brisa suave... tenue...

Señor, qué importante es que yo comprenda esto. Me sugieres con estas palabras que Tú estás en la serenidad, que se te puede adivinar o presentir en algo tan dulce y agradable como lo es la brisa suave. Que cuando hay revuelo en mi alma como un viento huracanado no puedo alcanzar ni siquiera a vislumbrarte. Que muchas veces, cuando pierdo la paz me debato en angustias y tormentas. Que puedo buscarte, hacer de lado los pensamientos que se mueven como torbellinos, remueven todo en mí y alejan mi mirada de esa paz que Tú generas. Que la certeza de tu amor y tu mirada siempre tierna y protectora me acaricia como esa brisa suave.

Ciertamente mi conciencia me permite observar cada vez con mayor claridad estos pensamientos que alteran mi paz y mi equilibrio, que puedo saber de dónde provienen y por qué se presentan. Sin duda, soy más capaz de alejarme de ellos y no dejarme perturbar. Pero hoy te haces presente como la brisa suave que acompaña, toca y serena. En ella es más fácil escucharte.

jueves, 12 de junio de 2014

Jesús sumo sacerdote

Lucas 22, 19

Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: "Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Después hizo lo mismo con el caliz, diciendo: Este es el caliz de la Nueva Alianza sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes.


Voy poco a poco captando la profundidad del significado de la liturgia de la eucaristía. Tenía una gran tendencia a sentir fuerte compunciónen en este momento de la liturgia católica. Sigo consciente de la necesidad de compunción y arrepentimiento de mis faltas, miserias y pecados y los de la humanidad. Me di cuenta del abatimiento que las palabras emitidas en esta parte de la liturgia provocaban en mí. Un día experimenté conciencia y gratitud por la grandeza del amor de Dios. Mi énfasis en el dolor, compunción y abatimiento fue reorientado a la grandeza del invaluable amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cómo Cristo sella la Nueva y Eterna Alianza con su propia sangre y su entrega total, voluntariamente aceptada por verdadero amor a toda la humanidad. En la mayoría de las religiones se hacen ofrendas. La ofrenda suprema es la de Cristo, Él se entrega a sí mismo y se hace mediador y sumo sacerdote. Pide a sus discípulos que este Misterio de entrega y amor absoluta se represente en memoria suya. No puedo dejar de agradecer ese amor infinito y sorprenderme de todo lo que significa este sello hecho con su Sangre preciosa por toda la humanidad. Guarde Dios a los sacerdotes que le representan para que todo el Pueblo de Dios reciba el Misterio de su Cuerpo y Sangre para adorarle, agradecerle y dejarse transformar por el Alimento que da Vida Eterna.

miércoles, 11 de junio de 2014

Dar plenitud a la ley del amor

Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos. 

Dar plenitud a la Ley. Jesús confirma en qué consiste la ley.  La Ley de Dios consiste y se resume en amar a Dios con todo el corazón, con todas nuestras fuerzas, con toda el alma y con toda la mente y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Es gozoso saber que esta Ley llegará irrevocablemente a su plenitud. No pasará una sola tilde de la Ley. Entonces será todo amor, no habrá violencia, ni guerras, ni abuso de ningún tipo, no reinarán los sentimientos de envidia, la separación o el rechazo... reinará la comprensión, la empatía, la fraternidad, la unidad y la gozosa presencia y gloria de Dios, veremos su rostro y el Amor nos envolverá y unirá como lo dispone el Señor de todo y todos.

martes, 10 de junio de 2014

El aceite no se agotará, mantén la lámpara encendida para que alumbre

De  Reyes 17, 7-16

Porque así dice el Señor Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra». 

No se agotará, no se vaciará... siempre eres providente de la gracia y tu amor y misericordia no se agotan. Así lo he sentido hoy. Sé que estás, sé que provees, sé que conoces nuestras necesidades y que tu amor no se agotará... Basta confiar, basta creer...

De Mateo 5, 13-16


Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. 

Fueron claras tus palabras, Señor. La palabra alumbrar es la que entró en mi corazón dándome gracia para recordar que para alumbrar son imprescindibles las obras de verdadera caridad, de verdadera misericordia. Y profundizando esto a la luz de tu Presencia, me dices: Mira bien que sea el amor el que rige tus obras. Y yo digo: Señor, disipa la oscuridad que mi inclinación egocéntrica y egoísta motiva o mueve mis obras anteponiendo mis intereses personales en vez de hacerme más sensible a las necesidades del otro, ya sabes, los que debiera amar más con más profuso amor. Me vino de forma clara un ejemplo... una persona con la cual hacía oración hace tiempo... Sé que le daría alegría que la recordara y le llamara para preguntarle cómo está... sé que está generalmente sola y es probable que necesite ser escuchada... valorada y no olvidada. 
   La gracia de la luz para alumbrar proviene de Dios amor y las obras de amor deben suscitar y promover toda la gloria a Dios. El Señor me invita a discernir y elegir siempre los actos en los que rija el amor fraterno y cristiano, como lo hizo con este ejemplo. Para eso es importante mirar adentro, muy adentro de mí sin temor porque sé que si me veo con profunda honestidad su gracia podrá obrar en mí para llevar a cabo las obras del amor. El aceite no se agotará para poder alumbrar.

lunes, 9 de junio de 2014

Dichosos los limpios de corazón...

Mateo 5, 1-12

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron
sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los Hijos de Dios».
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los
cielos.


Bienaventuranzas... Mueve hoy mi corazón de forma especial: Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios... De nuevo alegría, dicha, gozo... poder llegar a ver a Dios, su rostro, su gloria, ¿qué más desear?.  ¿Qué es ser puro de corazón? ¿Cómo puedo hacer para tener un corazón limpio? ¿Tener un corazón puro aporta la alegría y la dicha que todo corazón anhela, aquella de la que habla el Señor? Naturalmente que un corazón puro no sufre por apegos, ni egoísmos y obra de acuerdo a la Ley del amor, no tiene dobles intenciones, no se deja llevar por egoísmos. Las obras realizadas en el amor aportan gozo... El ego obedece a muchos distractores. Un corazón limpio abre los ojos y ve con claridad para actuar con claridad en el amor, la empatía y la compasión. El Señor da la gracia para ver con claridad. Sentir paz y alegría porque al descubrir los pensamientos egocéntricos y no desearlos me invita a silenciarme. Con el silencio interior no hay resistencias, turbulencias, presunciones, auto exaltación ni luchas... sólo paz y presencia del Señor. Esta presencia no da cabida a los vanos e inútiles pensamientos presuntuosos, prejuiciosos, descalificadores, egocéntricos e intrusos. En ellos me descubro algunas veces. Adquirir conciencia de lo vano e inútil de todos estos pensamientos. Descubrirlos, no anclarse, hacer silencio en el Señor, dejarlos ir, recibir su paz... y donarse bajo la fuerza de la Ley del amor, del verdadero amor. Los prejuicios, descalificaciones, presunciones... se desvanecen...

Alegría... Resurrección y efusión del Espíritu

Ayer, Pentecostés... venida del Espíritu Santo, el Consolador

De Juan 20, 19-23
Al anochecer del día de la resurrección... se presentó Jesús enmedio de ellos y les dijo:  "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría...
Jesús se presenta ante los apóstoles la noche de su resurrección y les muestra las llagas de las manos y el costado y ellos al verlas y comprender que es Él y que está vivo se llenan de alegría...  Después sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...
Gran gozo por su resurrección, alegría por ser plenificados por el Espíritu Santo. Pentecostés, gran alegría. El Señor envía su Espíritu con todos su dones... No hay por qué estar tristes, Él Autor de la vida  puede tomarla, dejarla y retomarla. Vence la muerte y todo mal. Alegría... porque puedo confiar en su amor, en su sabiduría, en su poder. Alegría porque derrama sus dones sobre la tierra para renovarla. Alegría, no hay por qué estar tristes. El corazón no se puede dejar abatir si el Señor está vivo y su Espíritu sopla con su gracia. El Señor se nos dona en gracia, en Palabra y en Eucaristía y está vivo. Donarse es alegría... recibir sus dones y a su vez donarse.


viernes, 6 de junio de 2014

Señor, Tú conoces todo, Tú sabes que te quiero

Juan 21, 15-19

Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» 

Me deja pensando mucho esta frase de Pedro: Señor, Tú conoces todo, Tú sabes que te quiero... Me pone a pensar en todo lo que sabes de mí... Todas las veces que decía quererte pero no te lo demostraba pues sólo sé amar a quienes prefiero, a quienes yo elijo, a quienes no me cuesta trabajo amar. Sabes todo, sabes cuando sí he amado con entrañas de madre y he respondido a tu amor. Sabes y conoces todas mis flaquezas, sabes de mis virtudes y servicio, sabes cuando es desinteresado y cuando no. Sabes cuando me domina la angustia y mi carácter está irritable, sabes de mis sentimientos, sabes de mis pensamientos, sabes cuándo he respondido a tu gracia y cuándo no. Sabes cuándo he orado con sincero corazón y cuándo distraídamente. Sabes cuándo he rogado por los otros y cuándo he tenido oportunidad de darles con corazón compasivo y sincero y cuándo no lo he hecho. Sabes cuándo he sido negligente, cuándo me he posicionado en un lugar que no me corresponde y cuándo he sido humilde y sencilla. Cuándo me he entregado por Ti y cuándo por mis propios intereses... Señor, Tú lo sabes todo... permíteme inundarme con la gracia de tu espíritu y profundizar cada día más mi amor hacia Ti en mis semejantes... Tú lo sabes todo... Tú lo sabes todo de mí... que mi alma no deje de mirar hacia Ti, que tu Palabra siga siendo la voz del Maestro y me deje confrontar por ella, consolar por ella, purificar por ella... hasta que se extinga mi vida y llegue el día anhelado de encontrarte a Ti... Ahora me he puesto triste porque me hago consciente de la verdad de mi todo, pero busco también la plenitud de la alegría de tu evangelio, la alegría que conlleva el sello de la Nueva Alianza y Pascua gozosa de tu resurrección que restaura la insignificancia humana... sólo por tu amor, solamente por tu gran amor.

jueves, 5 de junio de 2014

Creer y ser uno

Juan 17, 20-26

«Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mi, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.» 

Más escucho este pasaje y más lo leo, más encuentro profundidad en estas palabras del Señor. Creer y ser uno con Cristo, uno con el Padre a través de su Espíritu que mora en cada uno y une a través del amor. Pero es necesaria la fe, una fe verdadera, una fe que se deja permear por el amor. Por el amor podemos ser uno. Unidad significa no separación, no exclusión, no individualismo... No dejarse llevar por los pensamientos espontáneos de naturaleza egocéntrica, pensamientos y actitudes de individualismo, de descalificación, de presunción, ni aquellos que delimitan mi círculo egocéntrico. Eso ya separa, ya divide. No se puede ser cristiano individualista. No conformarse con "sentir bonito" de forma individual sino abrir el corazón por medio de la fe en Cristo como Hijo y Enviado para ser uno con la Trinidad y con todos.

martes, 3 de junio de 2014

La vida eterna es conocer al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo

 de Hechos 20, 17-27


Dice san Pablo: "Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios". 

de Juan 17, 1-11

"Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.  
...Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado". 

San Pablo creyó, después de  no creer en Cristo... creyó de tal manera que dio todo de sí y fue testigo del Evangelio. Me impresiona el cambio radical de Pablo. Para mí es una prueba fehaciente de la fuerza y divinidad de Cristo, una prueba irrefutable que fue capaz de transformar a Pablo hasta no importarle su vida sino cumplir con el encargo de ser testigo de la gracia que él mismo recibió, testigo de la Buena Noticia. Jesús dice: La vida eterna es conocer al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo. Las palabras del Señor son vida eterna, proceden del Padre como Cristo procede del Padre... 

Vivir por Ti... Llegar a Ti... Conocerte a Ti... no habrá más que anhelar.

lunes, 2 de junio de 2014

Encuentren paz en mí

De Juan 16, 29-33


..."Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo".


Tener paz en Ti... Tú que estás en el Padre... Dios que todo lo puede... Mantenerse en Ti... Testimoniar por Ti... Interceder unos por otros... Ascender al cielo es irte al Padre... Ahí estás Tú... Siempre has estado con Él y Él contigo... unirse a Ti... Oración de silencio... acallar las voces que conectan con los estímulos exteriores y con los interiores como son los pensamientos, recuerdos e imágenes elaboradas por la mente... Entrar en intimidad con Dios en el silencio, permanecer en la conciencia de su Presencia sin exigirle nada... Abandonar el ser en el gozo de la presencia eucarística y dejarse invadir... impregnar de esa Presencia... Puedo distinguir cuando estoy afuera conectándome con lo de afuera o con mis propios pensamientos, reflexiones e imágenes... y... cuando ya descanso en Él. Después... permitir que me hable a través de su Palabra y permitir que me enseñe a discernir lo que es de Dios y lo que no lo es... habrá siempre luchas... 
Pero reconocerte a Ti...  que me guíes en mi proceder, que me enseñes a amarte y a amar...

domingo, 1 de junio de 2014

Id y haced discípulos de todos los pueblos

Mateo 18, 16-20


"Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".

Todo el poder... el Señor tiene todo el poder... Él estará siempre presente otorgando la fuerza del Espíritu para ir a anunciar y enseñar lo que Él mismo ha enseñado y mandado. Todo se centra en amarse los unos a los otros. Y yo sigo observando en profundidad hasta los pensamientos más sutiles que surgen en mi mente. Por medio de esto compruebo si mis actos obedecen al amor o a una intención más bien egocéntrica aun cuando sean buenas obras. Sumergirse en lo profundo del corazón para reorientar la intención de las obras... sumergirse profundamente para contactar con el corazón y necesidades del otro y tocarlo, conectar y sentir latir su corazón... sensibilizarse ante ese otro... dejar brotar verdaderos sentimientos de compasión hacia él o ella, desplazar lo egocéntrico y desear con toda honestidad el beneficio del otro. Esto es lo que nos mandas, Señor. Esto es lo que deseas que anunciemos. Este es el verdadero testimonio que hablará al mundo... a todos los pueblos... el verdero testimonio cristiano.