Mateo 13, 44
“El Reino
de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo
vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel
campo”.
El tesoro es el amor de Dios, la fe y la
confianza en su misericordia divina e infinita. Esto es lo que más alegría
puede darme. Que nada ni nadie me haga perder ese tesoro. Es gozo poder
encontrarlo. Comprendo que necesito deshacerme de todo lo que alimenta mi ego,
todo apego al ego. Si me desapego de él y confío en su misericordia y amor puedo
sentir esa paz y alegría que da el encontrarse con el amor de Dios. En esta
parábola están presentes dos acciones importantes: por un lado conservar el
tesoro, no perderlo por nada. Y por el otro, deshacerme de lo que me distrae… toda
la cizaña. Sé que crecen juntas la buena semilla y la cizaña. Pero lo que es
esencial es dejar crecer la semilla de la Palabra y estar atenta cuando aparece
todo aquello que sofoca el fruto de la Palabra de Dios, aquello que agosta el
fruto del amor. Cuando aparece la cizaña… no ciclarme… reconocerla en ese
momento… reconocer que puedo prescindir de ella… De todo pensamiento y actitud
de desamor y cualquier pensamiento que perturbe mi fe, confianza y amor a Dios
en mis semejantes. Sí, tener conciencia de ella sin ciclarme ni dejarme
perturbar… respirar profundo y volverme a mi Tesoro: fe y total confianza en su misericordia y en su amor.
El profeta Jeremías sufre porque pensaba que el Señor le había contagiado con su ira. Pero el Señor le dice: "Si te vuelves a mí, yo haré que cambies de actitud, y seguirás a mi servicio; si separas el metal precioso de la escoria... "
Esta es la Palabra de Dios... Si te vuelves a mí, si separas el metal precioso de la escoria...
El profeta Jeremías sufre porque pensaba que el Señor le había contagiado con su ira. Pero el Señor le dice: "Si te vuelves a mí, yo haré que cambies de actitud, y seguirás a mi servicio; si separas el metal precioso de la escoria... "
Esta es la Palabra de Dios... Si te vuelves a mí, si separas el metal precioso de la escoria...
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