martes, 2 de febrero de 2016

Despertar

Muchas reflexiones e ideas pasan por mi cabeza. A veces pienso, ¿cómo las escribiré, Señor? Siento que debo  expresarlas, pero no sé cómo. Cómo agradecer a tantas personas que han ayudado a que se me abran los ojos. Hace un momento pensaba que antes estaba ciega. Ahora encuentro una mejor palabra que la de ceguera Estaba adormecida o dormida, como decía Anthoni de Mello. Veía, pero veía como dormida, no era consciente de muchas cosas. Siempre he sido creyente. Mi padre era muy creyente y venía de una familia en la que había  monjas y sacerdotes. Mi padre mismo, estuvo en un seminario. No sé si por deseos de mis abuelos o por voluntad propia, pero no hizo los votos y después conoció a mi mamá, se enamoró de ella y se casó. Pero no era esto lo que quería decir, sino agradecer a tanta gente que me ha ayudado a despertar. A despertar del letargo, a reconocer en mí un individualismo del que no era consciente. Soy un individuo, pero mi mundo no es exclusivo. La oración contemplativa cristiana y también enseñanzas de grandes maestros budistas me han hecho despertar. El corazón de cada ser humano es un órgano sensible. Todos sentimos. Y ser empático con el otro es empezar a despertar. Abrir el corazón. No puedo vivir una fe en el individualismo. No puedo participar en una celebración eucarística sin implorar todo lo que imploro no sólo por mí y los míos sino por toda la asamblea que me circunda, no puedo estar ajena ni lejana a ella ni al resto de la humanidad sufriente y sintiente. Me sorprende no haber comprendido esto y pido perdón. Pero ya no me debato en la lucha ni me dejo hundir en la tristeza, pues esto no me llevaría a nada. Ahora lo que deseo y practico, es desvanecer el ego, restarle importancia, yo soy yo, sí y no. Pero no soy más importante que nadie. Dios me ama a mí, pero ama a todos. La imagen que he cultivado y  me he construido de mí misma,  sin darme cuenta, no tiene ninguna importancia. Si hay elogios o críticas, da exactamente lo mismo y comienzo a permanecer ecuánime porque la vanidad es vacío. Gracias, gracias a todos por ayudarme a despertar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario