lunes, 8 de febrero de 2016

Abrir el corazón


7 de febrero 2016


Open the hearth to all experiences. Jetsunma Tenzin Palmo.

Encuentro en muchas enseñanzas budistas una ayuda invaluable. En los escritos y enseñanzas nada me dice o empuja a que cambie de religión ni mis tradiciones. No es una cuestión de cambio de religión, sino de cambio de estructura mental, cambio de forma de llevar la vida. La misma tradición pero con mayor profundidad y mayor nivel de conciencia y presencia. Es decir, estar despierta, presente, con la atención focalizada en lo que estoy y no en otro lado… sino aplicando las enseñanzas del Señor Jesús, quien es mi Maestro. En la parte humana, las enseñanzas entre una tradición y la otra no difieren demasiado.
Compasión – Amor misericordioso. Obras de misericordia hacia el prójimo. Obras concretas, vida cotidiana sirviendo misericordiosamente. Realizar las tareas diarias y las extraordinarias, que también las hay. Personas necesitadas que eventualmente se cruzan en mi camino, compromiso en otras obras, ser apóstol de la misericordia.
Desapego – Negarse a sí mismo, de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma… O como aquel que acumuló y acumuló en el granero y en la noche se entera: Insensato, ¿no sabes que esta noche morirás? Los ojos puestos en lo infinito, no aferrados y encerrados en lo exclusivamente terrenal. Puedo mirar hacia mi entorno y no ver más que conflictos, asperezas entre la gente, ambición y amarrarse a las cosas, la posesión de objetos de toda índole, que no sacian y se destruyen o descomponen… Mirar hacia el cielo que abre a espacios infinitos, salir del encierro que limita la mente puesta en lo terreno, mirar y abrirse hacia otros horizontes, a la bóveda celeste llena de constelaciones que destacan en lo oscuro de la noche, dimensionar, el ego pierde fuerza y posición, se percibe infinitamente pequeño. Desapego de las cosas, desapego de la imagen que me he forjado de mi misma durante años, vanas ilusiones inútiles. Donación, entrega, desatar las amarras de esa imagen fantasiosa.  Entrega de todo. Paz, libertad, confianza total y absoluta en el Amor.
   Y mi fe se robustece... milagros eucarísticos reales... signos evidentes de que Cristo vivo se dona y desea transformar nuestro corazón en misericordia; el milagro del rostro y cuerpo estampado en la Síndone, pruebas científicas, todo apunta a creer que ese cuerpo fue el del Señor. Milagros, crean al menos por los signos... Por los signos saben distinguir cuando viene un temporal... Ver los signos y creer. La doctrina que enseña el Señor es la doctrina del amor. Mi corazón me sugiere, me indica, me dicta que ese es el camino. Desasirse del ego, no se puede defender una verdad con la que no se es congruente. Donarse, entregarlo todo, reconocer el Centro. El centro no es la persona. El centro es Dios, el principio y la meta: El Alpha y el Omega.

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