viernes, 24 de octubre de 2014

Amar a Dios con todo el corazón

Lucas 10, 27

Cada día el Señor me permite ver con más claridad pensamientos de los que no era antes consciente. Esto me ayuda a orientarme más a comprender su voluntad. En estos días, y en relación a su evangelio del próximo domingo, que habla de Amar a Dios con todo el corazón, con todas tus fuerzas y con toda tu alma y a tu prójimo como a ti mismo.

La alegría basada en la alimentación y satisfacción del ego es efímera y, en cierto modo artificial y vulnerable. Se desmorona fácilmente en cuanto se presenta algo que contraría a ese ego. La alegría basada en el Señor, en permanecer en Él a través de la conciencia plena de la Eucaristía, de la Palabra en la continua Presencia y en el servirle con amor... es alegría plena, profunda que da serenidad y vivifica. Hoy me di cuenta de ello. Sentí lo irrelevante que es alimentar al ego y la propia imagen. Es como liberarse de su acción encadenante. Me di cuenta de otra cosa, cuando salí de misa, pude diferenciar entre la alegría de la autosatisfacción y aquella proveniente de la conciencia plena de la Presencia y del amor de Dios. Cuando salgo de misa y me siento buena... fácilmente se rompe esta sensación de "ser buena" con cualquier incidente que me contraría. Hoy me percaté de la otra clase de dicha... la dicha que da la certeza de la presencia de Cristo, sentirle en mí, saberle en mí y ofrendarme con lo poco que puedo y soy, deseando que su voluntad y su Reino se instalen para toda creatura. Amarle a Él y a su voluntad con todo el corazón...

Otra enseñanza, ahora que puedo reconocer mis pensamientos provenientes del ego, puedo valorar y discernir cuándo está presente el amor. ¿Antepongo algo a su amor? ¿Cuándo en mis intenciones está por encima el Señor, su amor y el servirle? ¿Está mi ser entero corazón, mente y fuerzas en su voluntad? Y referente al mandamiento del amor al prójimo... vienen pensamientos, vienen reacciones... vienen actitudes a hechos concretos y cotidianos, ¿llevan  amor y compasión? El Señor me abre los ojos, abre mi corazón y transforma mis actitudes egoístas.

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