De Mateo 6, 24-34
Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.
Hoy me regalaste una reflexión y un momento de viva experiencia. Todo lo que me das, Señor... es para ponerlo a tu servicio, al servicio del amor y del Reino. Esto implica que no es la gloria para mí pero que es un regalo inmenso poderte servir. Esta fue la vivencia, comprender claramente que lo que recibo, que es mucho... basta con ponerlo a tu servicio y ya eso es gozo. En el evangelio de mañana dices: Lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas... Esas fueron las palabras para mi lectio de este próximo domingo. Cualquier cosa que recibo de Ti... que me dices al oído... me pides compartirlo... eso es simplemente... compartirlo... Esto me hace comprender que es un gran regalo con el que yo no me quedo... Lo recibo... y lo transmito... y es una gran bendición y alegría poder hacerlo. ¿Pensamientos presuntuosos? Responder a ellos con silencio... impasibilidad... ecuanimidad... paz... alegría porque basta tu gracia, no cabe la presunción sino servirte con amor. En el transcurso del día me regalaste la oportunidad de discernir una acción que se convirtió en un pequeñísimo gesto de amor por quienes conviven conmigo. Buscar el Reino de Dios y su justicia, lo demás, lo que me inquieta... se irá dando y puedo confiar en Ti y en tu amor.
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