lunes, 23 de junio de 2014

Lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas

De Mateo 10, 26-33

Lo que les diga de noche, repítanlo a pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. 

Son muchas, muchísimas las cosas que el Señor me ha sugerido como nutrimento de su Palabra del día de ayer. Me había dicho: lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. ¿Qué me dices al oído, Señor? Todas estas cosas que me sugieres en los momentos de meditación entre el silencio y la reflexión, entre el silencio y tu voz que me habla al oído. No tengan miedo... Durante algunos años tuve miedo de hablar de lo que creía, de pregonar tu Nombre. Ahora ya no, pero me cuestiono algunas cosas. Con algunas palabras referidas por los evangelistas o escritas por los autores sagrados en las Sagradas Escrituras me atemorizo, me angustio... Por ejemplo ahora: "A quien me reconozca delante de los hombres, yo también los reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos". Te dirigías a tus apóstoles, personas que te conocían. 
Señor, siento estas palabras como muy fuertes, me atemorizan. Han sido entendidas como palabras que provienen de un Dios justiciero o vengativo y me cuesta creer eso de Ti, Dios del amor perfecto y universal. Hoy me das respuestas que serenan mi corazón... Predijiste que Pedro te negaría tres veces antes de tu pasión y muerte, y así fue, te negó tres veces ante la gente presente en ese momento y que lo cuestionó. Sin embargo, a pesar de su negación, tu amor no cambió y pudo Pedro reivindicar su amor por Ti y demostrarlo posteriormente hasta entregarse a pregonar tu evangelio y hasta dar la vida por Ti. Tus palabras no son palabras de venganza ni de condenación, son advertencia amorosa. Tu amor, tu perdón y tu misericordia son eternos. Tú conoces el corazón de todos, y sabes de qué padecemos y lo que neesitamos. Tu perdón llega más allá de los límites de comprensión humanos. Lo demostraste en la cruz: Padre, perdónalos que no saben lo que hacen. Tu amor es perfecto, sólo esperas y anhelas que nuestro corazón se dulcifique, se presente humilde y pueda convertirse. Danos la gracia de confiar plenamente en tu amor y vivir por Ti.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario