miércoles, 28 de mayo de 2014

Espíritu de la Verdad

Juan 16, 12-15

 «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará.»

El Espíritu de la Verdad, el Consolador, Paráclito, de Él me sostengo y apoyo. Él trabaja en mí y me clarifica. Él me hace reconocer mi humanidad frágil, imperfecta y reactiva y siendo así, con toda mi fragilidad e imperfección me dice a través del Hijo: no pierdas la paz, ¿por qué se turba tu corazón? descansa, descansa en mí...
   Ayer fue un día difícil para mí. Esto hace que me reconozca frágil, imperfecta y reactiva. Reacciono ante las frustraciones en un día difícil, pero sé que nadie tiene la culpa de esas contrariedades y aunque momentáneamente reacciono, veo mi naturaleza ordinaria y así puedo dimensionar mis contrariedades y frustraciones restándoles sentido, verme tal cual, y sostenerme del Consolador Espíritu de la Verdad.

Hechos 17, 15-22...


Ayer el padre hablaba de un cristianismo alegre. Es cierto, ¿por que se turba mi corazón? Me angustia pensar en la humanidad alejada de Dios con todas las tremendas consecuencias que ese distanciamiento trae. En mi corazón, oro por todos (aunque a veces juzgo sus actitudes). Dice Pablo: ...eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.

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