«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el
Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí. Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Es el Espiritu que proviene de la Verdad y es la Verdad misma y clarifica en la verdad. El pensamiento humano y su discernir es muchas veces equívoco. La luz de la Verdad guió a los discípulos y el milagro se hizo patente. Hoy, haciendo mi oración de silencio recibí del Espíritu Santo luz o claridad sobre algunos pensamientos que merodeaban entre el silencio y el ajetreo de mi mente. Aparecen esporádicamente algunas sensaciones de ser muy buena o especial porque hago cosas buenas. Me distraían también ideas que pensaba que podía poner en este blog. Claramente el Espíritu Santo me sugiere: Este no es el momento, ahora sólo entrégate en silencio y acalla tu mente inquieta. Me permitió ver la intencionalidad de estos pensamientos y de otros. Son en cierto modo presuntuosos o egocéntricos. El Espíritu de la Verdad me hace ver la verdad. Para reencontrarme con el Señor en el silencio me sugirió: el antídoto es la humildad y abrir tu corazón de par en par hacia la humanidad tan amada para Dios, Señor de todos. Todas las criaturas humanas son iguales en dignidad y condición y todas son amadas por Dios. Haz silencio y sólo entrégate a mí.
Es el Espiritu que proviene de la Verdad y es la Verdad misma y clarifica en la verdad. El pensamiento humano y su discernir es muchas veces equívoco. La luz de la Verdad guió a los discípulos y el milagro se hizo patente. Hoy, haciendo mi oración de silencio recibí del Espíritu Santo luz o claridad sobre algunos pensamientos que merodeaban entre el silencio y el ajetreo de mi mente. Aparecen esporádicamente algunas sensaciones de ser muy buena o especial porque hago cosas buenas. Me distraían también ideas que pensaba que podía poner en este blog. Claramente el Espíritu Santo me sugiere: Este no es el momento, ahora sólo entrégate en silencio y acalla tu mente inquieta. Me permitió ver la intencionalidad de estos pensamientos y de otros. Son en cierto modo presuntuosos o egocéntricos. El Espíritu de la Verdad me hace ver la verdad. Para reencontrarme con el Señor en el silencio me sugirió: el antídoto es la humildad y abrir tu corazón de par en par hacia la humanidad tan amada para Dios, Señor de todos. Todas las criaturas humanas son iguales en dignidad y condición y todas son amadas por Dios. Haz silencio y sólo entrégate a mí.
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