miércoles, 16 de abril de 2014

¿Soy yo acaso, Maestro?

Mateo 26, 25


Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
—«¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió:
—«Tú lo has dicho.»


Judas Iscariote representó un papel siguiendo a Jesús, jugó el rol de seguidor pero no permitió ser tocado en su corazón por el mensaje del Reino, no entró en comunión y contacto profundo con el Maestro. Si realmente hubiera sido tocado a fondo por este amor divino de Cristo, no hubiera hecho lo que hizo de entregarlo. San Juan apóstol fue tocado y tuvo la gracia de comprender a fondo muchos de los signos del amor que el Señor mostró a quienes lo escuchaban y seguían. Fue el más sensible para contemplar y captar estos signos siendo muy joven aún y de comprender posteriormente el significado de estas revelaciones del Señor. Por eso Jesús le amaba con predilección.

Representar un papel como seguidor de Cristo es una cosa, pero otra muy distinta es dejarse tocar por Él, hacer contacto con su corazón misericordioso, llegar a la conciencia de la realidad de su persona y naturaleza humana y divina actual y eterna. Contactar en lo íntimo del alma, experimentar verdadera fe, confianza, certeza y abandono a su voluntad dejando de lado la representación de cualquier papel, cualquiera que este sea.

Ayúdanos Señor, te imploro, a permitir que tu Corazón toque el nuestro para ser fieles a tu amor.

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