martes, 15 de abril de 2014

¿Con que darías tu vida por mí?

Isaías 49, 6

Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y
conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi
salvación alcance hasta el confín de la tierra.


Me llena de emoción este versículo del profeta Isaías, me conmueve hasta las lágrimas comprender la universalidad del amor de Dios y ver lo sectarios que somos la mayoría de los humanos. Te pido Señor que nos des un corazón abierto como el tuyo que trasciende todo. Que el nuestro trascienda las fronteras del ego para amar imitando a tu dulce y Sagrado Corazón. 

Juan 13, 31-38

—«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es
glorificado en el, también Dios lo glorificara en sí mismo: pronto lo glorificara. Hijos
míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los
judíos os lo digo ahora a vosotros: "Donde yo voy, vosotros no podéis ir."»
Simón Pedro le dijo:
—«Señor, ¿a dónde vas?»
Jesús le respondió:
—«Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me
acompañarás más tarde.»
Pedro replicó:
—«Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi
vida por ti.» Jesús le contestó: —«¿Con que darás tu vida por mi? Te aseguro que no
cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»  


¿Con que darás tu vida por mí?

Me doy cuenta cuánto debo reconocer mi fragilidad y debilidad humanas.  Así me sentí hace un momento, ¿qué te respondería si me hicieras esta misma pregunta? 
   Sí, me reconozco con debilidades y equívocos a lo largo de mi vida. Pero ciertamente reconocerlo me sirve para entender que mi humanidad es frágil e imperfecta, que el poder y la gloria son tuyos, que Tú conoces toda mi vida y mi debilidad, pero que como a Pedro, aun así me amas. Tu amor nos da la dignidad de creaturas tuyas. Reconocer humildemente la verdad de mi pequeñez ante tu Luz me da la paz de saberme amada por Ti.


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