viernes, 6 de junio de 2014

Señor, Tú conoces todo, Tú sabes que te quiero

Juan 21, 15-19

Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» 

Me deja pensando mucho esta frase de Pedro: Señor, Tú conoces todo, Tú sabes que te quiero... Me pone a pensar en todo lo que sabes de mí... Todas las veces que decía quererte pero no te lo demostraba pues sólo sé amar a quienes prefiero, a quienes yo elijo, a quienes no me cuesta trabajo amar. Sabes todo, sabes cuando sí he amado con entrañas de madre y he respondido a tu amor. Sabes y conoces todas mis flaquezas, sabes de mis virtudes y servicio, sabes cuando es desinteresado y cuando no. Sabes cuando me domina la angustia y mi carácter está irritable, sabes de mis sentimientos, sabes de mis pensamientos, sabes cuándo he respondido a tu gracia y cuándo no. Sabes cuándo he orado con sincero corazón y cuándo distraídamente. Sabes cuándo he rogado por los otros y cuándo he tenido oportunidad de darles con corazón compasivo y sincero y cuándo no lo he hecho. Sabes cuándo he sido negligente, cuándo me he posicionado en un lugar que no me corresponde y cuándo he sido humilde y sencilla. Cuándo me he entregado por Ti y cuándo por mis propios intereses... Señor, Tú lo sabes todo... permíteme inundarme con la gracia de tu espíritu y profundizar cada día más mi amor hacia Ti en mis semejantes... Tú lo sabes todo... Tú lo sabes todo de mí... que mi alma no deje de mirar hacia Ti, que tu Palabra siga siendo la voz del Maestro y me deje confrontar por ella, consolar por ella, purificar por ella... hasta que se extinga mi vida y llegue el día anhelado de encontrarte a Ti... Ahora me he puesto triste porque me hago consciente de la verdad de mi todo, pero busco también la plenitud de la alegría de tu evangelio, la alegría que conlleva el sello de la Nueva Alianza y Pascua gozosa de tu resurrección que restaura la insignificancia humana... sólo por tu amor, solamente por tu gran amor.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario