martes, 3 de junio de 2014

La vida eterna es conocer al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo

 de Hechos 20, 17-27


Dice san Pablo: "Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios". 

de Juan 17, 1-11

"Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.  
...Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado". 

San Pablo creyó, después de  no creer en Cristo... creyó de tal manera que dio todo de sí y fue testigo del Evangelio. Me impresiona el cambio radical de Pablo. Para mí es una prueba fehaciente de la fuerza y divinidad de Cristo, una prueba irrefutable que fue capaz de transformar a Pablo hasta no importarle su vida sino cumplir con el encargo de ser testigo de la gracia que él mismo recibió, testigo de la Buena Noticia. Jesús dice: La vida eterna es conocer al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo. Las palabras del Señor son vida eterna, proceden del Padre como Cristo procede del Padre... 

Vivir por Ti... Llegar a Ti... Conocerte a Ti... no habrá más que anhelar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario