de Hechos 20, 17-27
Dice san Pablo: "Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios".
de Juan 17, 1-11
"Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.
...Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado".
San Pablo creyó, después de no creer en Cristo... creyó de tal manera que dio todo de sí y fue testigo del Evangelio. Me impresiona el cambio radical de Pablo. Para mí es una prueba fehaciente de la fuerza y divinidad de Cristo, una prueba irrefutable que fue capaz de transformar a Pablo hasta no importarle su vida sino cumplir con el encargo de ser testigo de la gracia que él mismo recibió, testigo de la Buena Noticia. Jesús dice: La vida eterna es conocer al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo. Las palabras del Señor son vida eterna, proceden del Padre como Cristo procede del Padre...
Vivir por Ti... Llegar a Ti... Conocerte a Ti... no habrá más que anhelar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario