viernes, 2 de mayo de 2014

Cosa de hombres o cosa de Dios

 Hechos 5, 34-42

Ayer se leyó: ¿Obedecer a Dios o a los hombres? Obedecer... ¿Qué significa obedecer  a Dios? Para obedecer se necesita conocer lo que el Señor me pide. En muchas ocasiones, cuando dudo, creo que me dice "Sólo hazlo y basta..." Creo que es verdad, si es cosa de hombres lo que siento que me pide... se desvanecerá y dispersará como el polvo en un día de viento hasta hacerse nada. Obedecerlo, hacer lo que siento que me pide y basta... no me toca a mí juzgar los efectos de mi obediencia, ni los frutos. Hoy tuve una reflexión que es importante para mí. Pensé en la inutilidad de casarme con una idea o un concepto sobre mí misma. El concepto de sí mismo se ve influenciado por los comentarios que hacen los demás sobre uno. Para conocerse físicamente basta con mirarse al espejo. Pero para conocerse en el plano psicológico y espiritual, es diferente. Desde pequeños nos forjamos un concepto sobre nosotros mismos según lo que nos dicen que somos. Y a menudo este es un concepto equivocado. Soltar... esa es la sensación de lo que necesito... soltar... no casarme con una idea sobre mí misma. Ni siquiera importa esta idea... obedecer a Dios... Soltar lo que creo ser y dejarme guiar por las mociones del Espíritu...

"Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se dispersarán; pero, si es cosa de Dios,
no lograréis dispersarlos, y os expondríais a luchar contra Dios".


No hay comentarios.:

Publicar un comentario