Reflexionaba yo que no se puede evitar emitir juicios sobre lo que percibimos. Eso es algo natural. Mi lectio del evangelio de la entrada triunfal de nuestro Señor Jesús en Jerusalén me llevó a reflexionar en la imagen de la burrita amarrada y que los discípulos debían desatar. El Señor me invitó a utilizar esta imagen como una parábola. Mis juicios... pueden estar amarrados a mi ego, a mi visión limitada y pueden ser desatados, desamarrados para pasar por el prisma del amor de Dios, así serán juicios justos y no restringidos a mi corta visión sino la visión del amor a Dios. La burrita fue desatada para dar servicio al Señor pasando ella totalmente desapercibida. Mis juicios, mi pensar, mi sentir y mi actuar al servicio del Señor.
El Señor restaura, reconstituye, transforma, reconstruye, permite renacer y resucitar. Vence enfermedades, libera posesos, nos da pruebas de que nos puede restaurar y resucitar. Eso fue lo que hizo durante el tiempo que estuvo entre nosotros. Esos son signos de lo que Él puede realizar, con el cuerpo y con el espíritu.
Será ahora tiempo de reflexión y recogimiento en el Señor y esperar la Pascua de resurrección.
Sea tiempo en el que permita obrar al Señor en mí. Y oro porque así sea en cada uno.
El silencio sagrado, silencio de soledad e intimidad con Dios prepara al alma para atender al llamado y a la voz del Verbo Divino. Silencio y Lectio Divina, dos elementos substanciales para la intimidad con Dios sumergiéndose en su Palabra y en su siempre amorosa voluntad. En este blog presento las consideraciones y reflexiones con las que el Señor me nutre y da vida a mi vida. Terapia Divina http://www.amazon.com/dp/B00GOZGX1A
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