9 de febrero 2016
Aprendiendo a restarle importancia y
poder al ego. Simplemente no retroalimentando los pensamientos egocéntricos que
suscitan emociones tales como de autoexaltación, engrandecimiento, o las
contrarias, de lucha, turbación, angustia, etc. Los elogios y las críticas, las
luchas y autocríticas sólo tienen significado para el ego. No significa esto, por supuesto, no
reconocer errores o deficiencias. Reconocerlos, sí, pero con móviles distintos a la
satisfacción del ego y autoensimismamiento. Basta mirar al cielo, para abrirse
y saber cuál es el móvil principal. Buscar las cosas de arriba, lo demás se les dará por añadidura... Siempre hacer vida las palabras del Señor.
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