lunes, 30 de noviembre de 2015

El silencio interior y el ego

A donde me ha llevado el silencio, y  donde supongo que debe de llevar practicándolo y practicando la meditación, es a tener mayor claridad para observar los pensamientos que provienen de lo profundo del ser interior dominado por el ego. Hablo específicamente de estos pensamientos provenientes del ego que surgen tan sutilmente pero que tienen fuerza como para inclinar hacia un lado u otro nuestras actitudes, es decir, dirigir nuestras reacciones. Para descubrirlos, es necesario haber pasado por una etapa de ejercitación en el silencio interior. Así, en el momento en el que aparecen, se es capaz de percibirlos, distinguirlos y saber qué hacer con ellos. Muchas veces, descubrir estos pensamientos egocéntricos, (llámese, presunción, llámese, celos, llámese comparaciones, prejuicios o juicios a priori favoreciéndose  a sí mismo y desfavoreciendo al otro) puede llevar al autoreproche, al enojo, a la tristeza por darse cuenta de que no corresponden a los valores y expectativas que nos hemos impuesto. Sin embargo, me doy cuenta de que reconocerlos es una gran gracia de Dios y que significa y me habla del gran amor y compasión que Dios me tiene, ya que me ha permitido reconocerlos para no darles mayor cabida en mi mente. ¿Cómo los combato? Ciertamente que no autoreprochándome sino reconociendo mi humanidad imperfecta  y que lo Dios quiere es que tenga paz, que sepa que me ama, y que debatirse creando un círculo vicioso no me libera. Necesito libertad para poder amar. ¿El remedio? Descentrarme… Centrar mi ser, mi mente y mi corazón en Cristo y en el amor tanto a mí como a sus otras creaturas, recitar plegarias tales como: Por su pasión dolorosa, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.  Estas son actitudes que hay que practicar constantemente… orar sin cesar, estar alertas… El Señor me alerta en la vida del día a día en hechos, sucesos y circunstancias muy concretas en las que me veo, reconozco mis pensamientos egocéntricos espontáneos, no me ciclo y mejor me vuelco a Él y a su amor.

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