lunes, 15 de junio de 2015

Sean perfectos como su Padre celestial...

Mt 5, 43-48
“Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial…
… Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.
Esta doctrina de Jesús es sorprendente. Algo es muy claro, Jesús conoce perfectamente al Padre, sabe cómo es el Padre y nos hace ver la entrega, la justicia y el proceder del Padre. ¿Que a nosotros nos cuesta llevar a cabo esto? Eso es clarísimo, pero Jesús insiste: Sean como Él… Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto. ¿En qué consiste por lo tanto la perfección? ¿Es posible llevarla a cabo? Durante el transcurso del día tendré muchas oportunidades de preguntarme si voy más allá del amor exclusivo a los míos. Habrá personas en mi entorno en en todo momento. ¿Seré capaz de verlas y tratarlas como trato a quienes amo? Lo importante será no olvidar a qué perfección se refiere Jesús. Si salgo de mí misma para comprender al otro. Si salgo de mí misma y aunque no pueda comprenderlo porque ese otro me hace sentir contrariada y, en algunos casos humillada, pero veo en esta situación una oportunidad para minimizar a mi ego y amar a Dios…  entonces, estaré acercándome a esa perfección. No me faltarán oportunidades. El egoísmo no permite amar, por eso el ego debe menguar... disminuirse... Señor, abre mis ojos para ver estas oportunidades de amar a quienes más me cuesta, no sólo orar por ellos, que ya es mucho, sino morir a mi ego por amor a Ti y amarles como criaturas tuyas también, tanto como yo y los míos.


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