lunes, 29 de junio de 2015

Jesús, el Hijo de Dios Vivo

Festividad de san Pedro y san Pablo

Tú eres el Hijo de Dios Vivo

Qué encontraron en Jesús.. Pedro y Pablo. Uno, que a pesar de seguirlo, en el momento difícil lo negó... Pero después entregó todo por Él y su Reino, hasta la propia vida. 

Otro, quien lo persiguió ferozmente, pero después cambia esta acción para entregarse absolutamente a predicar el evangelio de forma incansable y entregar su vida hasta la muerte por Él y su Evangelio de Vida.

Yo no tuve ese privilegio infinito de verlo, ni de vivir con tanta fuerza como Pablo, la manifestación de su Presencia, tan viva que le transformó de perseguidor a uno de los más grandes e inagotables anunciadores del Reino. Pero quiero tenerlo presente con una fuerza tal que me mueva en todo y pueda abstraerme de cualquier cosa que no sea su Presencia viva y nada pueda moverme más que sólo Él. Tener la convicción, no sólo intelectual sino interior, no sólo por tradición sino por la fuerza poderosa que debe dar la viva presencia de Cristo: en la eucaristía, en el sagrario, en la oración, en la vida cotidiana y en el propio ser interior... permanentemente. Vivir en estrecha unión, intimidad y convicción de Cristo vivo, sin distractores, con plena atención, viviendo en Él y con Él cada momento, sin desbordada atención a lo externo, ritos, signos, ornamentos, personas, circunstancias, eventos y otras cosas que nos desvían del Centro: Cristo eternamente vivo, Cristo actual en mi vida, Cristo vivo y actual en cada momento de mi vida.

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