Muchas cosas ayudan a mantenerme en contacto consciente y constante con el Señor. Naturalmente que la Sagrada Eucaristía y la oración humilde y silenciosa en la que desaparezcan los caprichos de mi ego, son esenciales. También la escucha atenta de la Palabra introducida como rico alimento a mi vida. Pero me falta más para no dejarme arrebatar por lo cotidiano falto de Ti. Mirar... contemplar tu obra... cielo, árboles que apuntan al cielo, nubes multiformes que se dibujan y desdibujan, aves... giro la cabeza para un lado y para otro, hacia arriba y hacia abajo... siempre hay signos de tu belleza creadora, generosa y sabia. Así me conecto, no puedo dejarme absorber y alejarme. Antes al contrario, te necesito como necesito el aire que me mantiene viva.
El silencio sagrado, silencio de soledad e intimidad con Dios prepara al alma para atender al llamado y a la voz del Verbo Divino. Silencio y Lectio Divina, dos elementos substanciales para la intimidad con Dios sumergiéndose en su Palabra y en su siempre amorosa voluntad. En este blog presento las consideraciones y reflexiones con las que el Señor me nutre y da vida a mi vida. Terapia Divina http://www.amazon.com/dp/B00GOZGX1A
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