Tu Padre que ve lo secreto...
Mateo 6, 18
Esta frase me hace consciente de la presencia intima de Dios en el corazón humano. Me hace reflexionar y experimentar su estrecha cercanía y su atención abierta (por decirlo de alguna manera) a mi sentir, mi pensar y mi actuar y el de cada uno. Si estás y ves en lo secreto de mi alma, conoces mis pensamientos, conoces mis actitudes y conoces mis intenciones (ya lo decía David). La gente en el entorno, no me conoce. Yo misma no me conozco tanto como Tú me conoces. Pueden alabarme, pueden criticarme. ¿Qué importa si me alaban? ¿Qué importa si me critican? Dios mío, estoy tan hecha a estar atenta a lo exterior... Pero abres mis ojos internos para que me acerque más a Ti. Como hace un momento, como a menudo me sucede cuando hago algo bueno y alguien me ve... en verdad no lo hago para que me vean... Pero si me ven, de inmediato surge un pensamiento: Ah, pensarán que soy muy buena... Me percato de este pensamiento, me lo develas... antes me reprochaba y entraba en conflicto conmigo misma porque pensamientos como este no se ajustan al modelo de lo que quisiera o imagino ser. Pero ahora... comprendo... estos pensamientos han surgido desde hace ya algún tiempo y antes no me daba cuenta de ellos. Ahora me regalas la conciencia de reconocerlos, de reconocer que no soy perfecta, y que no hace falta que me amarre a un modelo, que me acepte, que no me cicle de manera egocéntrica en una lucha sobre lo que soy y lo que quisiera ser y que simplemente no le dé más cabida ni a la presunción ni al reproche. Ser y entregarte mi ser.
Es bueno no olvidar que Tú ves lo secreto, es bueno entrar en esa intimidad y no darle importancia a la satisfacción de los deseos que me exigen mis necesidades egocéntricas .
Es bueno también comulgar y salirme de mi individualismo autocomplaciente para comprender tu amor universal. Es bueno buscar agradarte mediante toda obra de misericordia, sólo por agradarte a Ti.
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