domingo, 8 de febrero de 2015

Se acercó a ella y tomándola de la mano la levantó


Gracias Señor. En varias ocasiones me siento exhausta principalmente por el exceso de responsabilidades y de tareas que cumplir con todos. Hoy llegué a tu templo y me sugeriste de forma precisa y concreta: entrégamelo todo. Y vi con claridad que el yugo se hacía ligero, muy ligero… No temas, basta que tengas fe… me dijiste el otro día en mi lectio. Y hoy, te acercaste a mí y me levantaste como lo hiciste con la suegra de Pedro. Así lo sentí, que te acercabas y me tocabas… la fuerza de tu amor me tocaba diciéndome entrégamelo todo.

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