jueves, 5 de febrero de 2015

La fe


5 de febrero del 2015

Hoy iba por la autopista conduciendo hacia una ciudad cercana a la localidad en donde vivo. Miré el cielo, azul profundo con algunas vaporosas nubes blancas… Observar esto, me hizo pensar que mi fe ha cambiado. Me vino una comparación que podría describir la transformación de mi fe. Andando, como iba en carretera, me fijé en el horizonte, es decir, en lo que está más allá de lo inmediato y pensé que mi fe antes se regía por una idea de Dios y una tradición religiosa a través de ritos, objetos, imágenes, cosas que te cuentan otros… De cierto es que ahora puedo percibir o presentir algo más profundo, más allá de todo esto, la idea de profundidad del cielo y la idea de Dios que trasciende todo conocimiento humano, su grandeza… Como si mis sentidos espirituales se hubieran despertado, como una sensación de ver más allá de la inmediatez, como si mi mirada pudiera extenderse más allá, hacia el horizonte lejano y saber que aún detrás, está su misterio y su grandeza, Dios con su presencia real, con su magnificencia, con su bondad creadora, con su infinito, con su omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia que todo lo abarca y todo lo comprende. Crecer en la fe, el silencio, la contemplación para ampliar el horizonte y saber que aún más allá está Dios en su infinito amor.

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