Marcos 1, 12
El Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto...
Hay una palabra que me lleva a reflexionar a través de este breve versículo: Jesús fue impulsado por el Espíritu... El Espíritu Santo actúa, mueve, clarifica, impulsa.
Impulso... movimiento a hacer algo, como una fuerza que mueve. Quiero distinguir los impulsos del Espíritu que sin duda me mueve al amor comprensivo, bondadoso, servicial, solidario... Surgen en mí otros impulsos, los impulsos del ego... son a veces impetuosos y me sorprendo de ellos ¿Por qué surgen sin mi voluntad? El Espíritu es don de sabiduría, don de justicia, don de verdad, don que genera paz, don que clarifica. Quiero distinguir los impulsos del Espíritu y cuando surjan mis impulsos egoistas, quiero recapacitar, pedir humildemente ayuda, claridad para no dejarme tentar, no amarrarme, pedir, implorar la sabiduría y la fortaleza para no dejarme tentar y no perder de vista el amor y la paz interior.
El silencio sagrado, silencio de soledad e intimidad con Dios prepara al alma para atender al llamado y a la voz del Verbo Divino. Silencio y Lectio Divina, dos elementos substanciales para la intimidad con Dios sumergiéndose en su Palabra y en su siempre amorosa voluntad. En este blog presento las consideraciones y reflexiones con las que el Señor me nutre y da vida a mi vida. Terapia Divina http://www.amazon.com/dp/B00GOZGX1A
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