Marcos 3, 7-12
"Todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: 'Tú eres el Hijo de Dios' ".
Tocarte Señor... acercarse y tocarte... ¿Cómo te toco? ¿Padezco males, enfermedades, dolencias? Los demás y yo las padecemos... Tocarte... ¿Tocar tu corazón? Tu corazón ya está conmovido por nuestro dolor. El dolor toca tu corazón y Tú te compadeces. Hay mucho dolor en el mundo. Tocarte... acercarse a Ti con fe. Acudir a Ti en la Eucaristía con profunda fe y amor solidario, es la forma más fiel de "tocarte", Tú estás ahí vivo y verdadero. Te he recibido desde hace muchos años. Ahora estoy consciente de tocar y sé que me tocas. Ahora estoy consciente de la necesidad de una fe profunda. Ahora y siempre te imploro por el bienestar de quienes amo. Ahora estoy consciente de que aquello que te imploro, Tú me pides que lo pida para mis hermanos, por cada uno de los seres humanos. Mi amor es limitado, Por eso sólo me pides que mi vida sea entrega confiada y alegre y total a través de María mediadora de gracias. Tú, el Hijo amado de Dios y ella, madre del Divino Verbo se encargarán del resto. ¿Los míos, mis seres más amados? ...en tus amorosas manos y en los brazos maternales de María. Su amor es maternal y el verdadero amor maternal no abandona. Ella no los abandonará.
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