sábado, 3 de enero de 2015

Llamado a la santidad

Hay algo más que el Señor me dice hoy: Recordé que una vez vi en mi imaginación o en mi interior un trono vacío. E inmediatamente después vi una barca. ¿Qué dirección lleva la barca y quién está sentado en el trono? La atención es como la barca, que no puede ir más que sólo en una dirección. El trono ¿quién lo ocupa? Todo depende a quien sirvo, a quien venero… ¿Cristo o mi yo egocéntrico? Basta observar mis intenciones y reorientarlas, en el caso en que descubra que me estoy buscando, que me estoy poniendo como centro… y en vez de eso… situar en el trono al Señor, Rey de reyes. Esto también representa la santidad.

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