Hay
algo más que el Señor me dice hoy: Recordé que una vez vi en mi imaginación o en
mi interior un trono vacío. E inmediatamente después vi una barca. ¿Qué dirección
lleva la barca y quién está sentado en el trono? La atención es como la barca, que
no puede ir más que sólo en una dirección. El trono ¿quién lo ocupa? Todo depende
a quien sirvo, a quien venero… ¿Cristo o mi yo egocéntrico? Basta observar mis intenciones
y reorientarlas, en el caso en que descubra que me estoy buscando, que me estoy
poniendo como centro… y en vez de eso… situar en el trono al Señor, Rey de reyes.
Esto también representa la santidad.
El silencio sagrado, silencio de soledad e intimidad con Dios prepara al alma para atender al llamado y a la voz del Verbo Divino. Silencio y Lectio Divina, dos elementos substanciales para la intimidad con Dios sumergiéndose en su Palabra y en su siempre amorosa voluntad. En este blog presento las consideraciones y reflexiones con las que el Señor me nutre y da vida a mi vida. Terapia Divina http://www.amazon.com/dp/B00GOZGX1A
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