miércoles, 10 de diciembre de 2014

Y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón

 ¿Es que no lo has oído? Desde siempre el Señor es Dios, creador aun de los últimos rincones de la tierra. Él no se cansa ni se fatiga y su inteligencia es insondable.
"Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera".

Para tener paz, el Señor me invita a ser mansa y humilde de corazón, es decir, mansedumbre, docilidad, obediencia y humildad desde el interior de mi corazón como María. Esa es la clave.
Para tener paz, necesito confiar: Él nos se cansa ni se fatiga y su inteligencia es insondable. En Él, puedo encontrar descanso. Necesito repetirme una y otra vez y sin desfallecer: Entrega humilde, confiada y alegre.

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