...el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños...
El amor del Padre alimenta en nosotros la confianza y la esperanza. Frecuentemente me doy cuenta de que vivo angustiada porque veo en mi entorno, mucho sufrimiento por un lado, y mucha maldad por el otro. La angustia es falta de esperanza y de confianza. Dios busca a sus ovejas, las busca insistentemente hasta encontrarlas porque las ama a todas. Ama a las extraviadas. Se alegra infinitamente cuando vuelven al redil...
Está siempre dispuesto a buscarlas... Él nos amó primero... dice san Pablo. No descansa hasta recuperarlas.
Confío plena y absoluamente en tu amor ¿por qué me angustio?
Hace unos días hice una consagración mariana ofreciendo entregar todo a María y permitirle a ella disponer de mis oraciones, mis buenas acciones y todo mi ser para gloria de Jesús y amor a Él y a todas sus creaturas. Esto implica que todo lo que ofrende yo, será para lo que ella disponga y quiera. Me sentía como desvalida, porque por mucho tiempo he estado acostumbrada a ofrecer mis oraciones y pequeños sacrificios por mis seres queridos. Sentía como si ahora fueran a quedar desprotegidos. Oh tremenda presunción la mía. Como si dependieran de mis oraciones y ofrendas. El Señor me hace ver que su amor y su misericordia son tan inmensos... que mis seres más queridos no dependen de mis rezos, terrible cosa sería que dependieran de ellos y no del amor del Buen Pastor que sé que está siempre dispuesto a buscar a sus ovejas y hasta dar la vida por ellas. Entregar todo y permitir que el Señor a través de María, amorosíma Madre celestial pueda disponer de mis diminutas acciones es confiar en Él y en ella, es un paso más hacia la liberación del ego y un pequeñísimo avance hacia el camino de la humildad y el amor. Cuando realizaba algo que me costaba realizar, solía hacer presentes en mi mente y corazón a las personas amadas, por ejemplo mi nietecito, y esto me daba fuerza y ánimo para hacer con amor dicha tarea. Ahora sólo debo traer a mi memoria mi ofrenda a María. Creo que para sentir ánimo y fortaleza en las tareas difíciles, debo pensar que María tomará mi humilde ofrenda y que será por alguna persona muy amada por Dios, sin duda, y esto me baste.
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