martes, 9 de diciembre de 2014

El Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños...

...el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños...

El amor del Padre alimenta en nosotros la confianza y la esperanza. Frecuentemente me doy cuenta de que vivo angustiada porque veo en mi entorno, mucho sufrimiento por un lado, y mucha maldad por el otro. La angustia es falta de esperanza y de confianza. Dios busca a sus ovejas, las busca insistentemente hasta encontrarlas porque las ama a todas. Ama a las extraviadas. Se alegra infinitamente cuando vuelven al redil...
Está siempre dispuesto a buscarlas... Él nos amó primero... dice san Pablo. No descansa hasta recuperarlas.
Confío plena y absoluamente en tu amor ¿por qué me angustio?

Hace unos días hice una consagración mariana ofreciendo entregar todo a María y permitirle a ella disponer de mis oraciones, mis buenas acciones y todo mi ser para gloria de Jesús y amor a Él y a todas sus creaturas. Esto implica que todo lo que ofrende yo, será para lo que ella disponga y quiera. Me sentía como desvalida, porque por mucho tiempo he estado acostumbrada a ofrecer mis oraciones y pequeños sacrificios por mis seres queridos. Sentía como si ahora fueran a quedar desprotegidos. Oh tremenda presunción la mía. Como si dependieran de mis oraciones y ofrendas. El Señor me hace ver que su amor y su misericordia son tan inmensos... que mis seres más queridos no dependen de mis rezos, terrible cosa sería que dependieran de ellos y no del amor del Buen Pastor que sé que está siempre dispuesto a buscar a sus ovejas y hasta dar la vida por ellas. Entregar todo y permitir que el Señor a través de María, amorosíma Madre celestial pueda disponer de mis diminutas acciones es confiar en Él y en ella, es un paso más hacia la liberación del ego y un pequeñísimo avance hacia el camino de la humildad y el amor. Cuando realizaba algo que me costaba realizar, solía hacer presentes en mi mente y corazón a las personas amadas, por ejemplo mi nietecito, y esto me daba fuerza y ánimo para hacer con amor dicha tarea. Ahora sólo debo traer a mi memoria mi ofrenda a María. Creo que para sentir ánimo y fortaleza en las tareas difíciles, debo pensar que María tomará mi humilde ofrenda y que será por alguna persona muy amada por Dios, sin duda, y esto me baste.

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