Hoy vi a una persona con una franca enfermedad mental, temerosa por
momentos y por momentos irrumpiendo en el silencio con sonoras carcajadas.
Me duele el ser y el devenir de estas personas. Me puse a pensar en la
enfermedad, la miseria, la muerte, el dolor... ¿Por qué...? No cuestiono a
Dios. Estoy convencida de que Dios es amor. Sé que Él desea nuestra paz y
nuestra alegría. La desea para todos. La paz y la alegría se perdieron en el Paraíso
terrenal. Un día llegará en que estos dones extraordinarios vuelvan a
imperar. El Señor me invita a confiar. Yo confío totalmente en su amor y
sé que no nos dejará morir en las tinieblas. Me hace sentir que lo que quiere
es nuestro amor misericordioso y solidario. Que este sentimiento solidario
construye el Reino. Él no quiere que perezca ninguno de sus hijos.
Nosotros, por el momento, sólo debemos amarnos con un corazón compasivo y
confiar en su amor.
El silencio sagrado, silencio de soledad e intimidad con Dios prepara al alma para atender al llamado y a la voz del Verbo Divino. Silencio y Lectio Divina, dos elementos substanciales para la intimidad con Dios sumergiéndose en su Palabra y en su siempre amorosa voluntad. En este blog presento las consideraciones y reflexiones con las que el Señor me nutre y da vida a mi vida. Terapia Divina http://www.amazon.com/dp/B00GOZGX1A
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