Ya me dio el Señor ocasiones para poner en práctica el tomar mi cruz y ser discípula. Aparece la situación concreta y recuerdo: tomar la cruz... suplo los pensamientos ante la intoleracia y me digo: Tolerancia y caridad. Recuerda estas palabras y ellas rijan tus pensamientos y sentimientos.
Y esto me regalas hoy como reflexión para que lo viva. Tomar mi cruz me significa o me implica humildad, tolerancia, caridad, compasión, misericordia, pureza de corazón e intención, paciencia, entrega, servicio, morir al ego, en una palabra. Todas son virtudes cristianas. Y hoy me hablas del valor del arrepentimiento, de la conversión permanente. Ciertamente me surgen algunos impulsos negativos y de falta de amor hacia otros, pero ciertamente también sales a mi encuentro y me llevas a la conversión permanente y necesaria debido a mi naturaleza imperfecta y a fuerzas del mal que rondan sin cesar para aprovecharse de mi flaqueza humana y mi imperfección.
De Lucas 15, 1-10
Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador
que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan
convertirse.
Convertirme... frente a situaciones concretas de fastidio, presunción, intolerancia... que me separan de Ti, convertir la intolerancia en tolerancia, aceptación, caridad y misericordia. Ante el fastidio, paciencia, entrega y servicio. Ante la presunción... humildad, pureza de corazón... morir al ego. Esta es la clase de conversión que me pides para llevar mi cruz y hacerme digna discípula que antepone tu amor por encima de todo.
De Fil 3, 3-8
Pero todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de
Cristo. Más aún, pienso que nada vale la pena en comparación con el bien
supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo
amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de
ganar a Cristo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario