Lucas 12, 35-38
Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos.
Ya sé porque muchas veces no me siento dichosa aun cuando la Palabra del Señor habla de dicha en multitud de ocasiones, como en este pasaje evangélico y otros: "Dichosos o bienaventurados los pobres de espíritu, los puros de corazón, los misericordiosos... Dichosos los que conocen la voluntad de Dios y la ponen en práctica... Permanezcan en mi amor para que su alegría sea plena...
Es que ya no me puedo sentir como un ser individual o una persona que se diferencíe o excluya a otros por su carácter individual. Ahora me siento parte de un todo... la familia humana... la creación toda. Me preocupa ver que estemos tan lejos del Señor. Veo tantas cosas en mi entorno y en el curso de la historia del hombre tan alejadas del amor bondadoso... Guerras, odio, masacres, abuso a los débiles... Saber sobre todo esto, obstaculiza mi dicha, siento temor, porque se trata no sólo de mi dicha sino nuestra dicha. Pero no puedo cerrar los ojos. Ante esto sólo puedo confiar en su amor, en su bondad... también en su sabiduría infinita, su justicia y su misericordia. Que purifiquemos de la forma en que Tú sabes que debemos hacerlo.
Tú nos quieres solidarios, Señor. Entender que somos conciudadanos de los santos perteneciendo a la familia de Dios... como dice el apóstol san Pablo. No estamos solos... Confiar en tu amor, tu bondad, tu omnipotencia y sabiduría, de otra forma no puede haber dicha. Un cristiano no puede ser individualista sino abrir su corazón. Pero a pesar de nuestra impotencia, baste confiar en tu amor hacia toda creatura.
La compasión del Señor es efectiva: Se encarnó, vivió sirviendo, caminó anunciando el Reino, compadeciéndose y sanando, hablando con la verdad. Padeció, murió en la cruz condenado injustamente. Pero resucitó, quien todo lo puede, resucita y esta es nuestra esperanza... confiar en el amor de quien todo lo puede. Pero ahora, unidos a Cristo Jesús, ustedes, que antes estaban lejos, están cerca, en virtud de la sangre de Cristo. Efesios 2, 12-22
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