jueves, 2 de octubre de 2014

Confiar en el amor y bondad de Dios

Job 19, 21-27


"Ojalá que mis palabras se escribieran; ojalá que se grabaran en láminas de bronce o con punzón de hierro se esculpieran en la roca para siempre.
Yo sé bien que mi defensor está vivo y que al final se levantará a favor del humillado; de nuevo me revestiré de mi piel y con mi carne veré a mi Dios; yo mismo lo veré y no otro, mis propios ojos lo contemplarán. Ésta es la firme esperanza que tengo".

Ciertamente sus palabras se escribieron para siempre hasta poderlas leer o escuchar nosotros y otras generaciones futuras. Esto me impresiona. Ciertamente el Señor no lo abandonó. Esto me conmueve.  

En mi vida tengo dos espinas clavadas que me duelen y el Señor lo sabe, aún lloro por ellas. Pero confío en su amor y su bondad. Repetirme esto una y otra vez, sobre todo cuando se me hacen presentes por alguna razón, vuelvo a repetir: Señor, confío en tu amor y tu bondad, confío en tu sabiduría, omnipotencia y en tu misericordia. Sí, confío en tu amor y tu bondad.

Hoy ruego a Dios que los ángeles custodios nos guíen y acerquen a Jesús cada vez más, confiando plenamente en su amor y su bondad.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario