domingo, 7 de septiembre de 2014

Si tu hermano comete pecado...

 De Mateo 18, 15-20


 "Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano". 

Señor, creo que he exagerado en cuanto al respeto a la libertad de los otros. Porque he tenido oportunidad de hablar con personas que han incurrido en alguna falta y yo no me he querido involucrar. ¿Hasta qué punto esto está bien? Ahora me haces reflexionar que hay cosas que deben decirse. La prueba es clara. Por no hablar con alguien querido sobre una falta, esta ha tenido consecuencias negativas. Ahora veo que debo hablar, no como quien juzga sino con amor, que es muy distinto.

Por otro lado, la palabra "apartarse", hoy me dice mucho también. Apartarse de lo que daña, alejarse... y acercarse a quien da vida en abundancia y vida eterna.

Tengo días en los que no cuento con ayuda y se me hacen tremendamente pesados. Ayer ni siquiera pude ir a misa, que es mi alimento. El Señor es mi alimento y cuando no estoy estrechamente unida a Él a través de la Eucaristía y la oración, estoy irritable y las cosas se me hacen muy difíciles. Pero por otro lado, sé que realizar lo difícil, a pesar de mi frágil y contrariada humanidad cuando las cosas no son fáciles, son una mejor ofrenda realizada por amor a una personita muy especial, por quien ofrendo todas mis acciones. Si todo fuera fácil, ¿qué clase de ofrenda sería? La puerta es estrecha, no holgada y cómoda. Lo que sí es importante, es no apartarme del alimento de mi vida que es Cristo, no alejarme de mi meta y de mi Todo que es la Trinidad.

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