El pensamiento de Dios y el pensamiento del hombre... Estas palabras de san Pablo expresan cómo la sabiduría del Espíritu de Dios puede habitar y guiar a aquellos que le buscan humildemente y con pureza de corazón, y cómo es el Espíritu quien mueve e inflama. De Él proviene toda sabiduría y gracia.
Corintios: 2, 10-16
El Espíritu conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo
de Dios. En efecto, ¿quién conoce lo que hay en el hombre, sino el
espíritu del hombre, que está dentro de él? Del mismo modo, nadie conoce
lo que hay en Dios, sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos
recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios,
para que conozcamos las gracias que Dios nos ha otorgado. De estas
gracias hablamos, no con palabras aprendidas de la sabiduría humana,
sino aprendidas del Espíritu y con las cuales expresamos realidades
espirituales en términos espirituales.
El hombre, con su sola inteligencia, no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; no las puede entender porque son cosas que sólo se comprenden a la luz del Espíritu. Pero el hombre iluminado por el Espíritu puede juzgar correctamente todas las cosas, y nadie que no tenga el Espíritu lo puede juzgar correctamente a él. Por eso dice la Escritura: ¿Quién ha entendido el modo de pensar del Señor, como para que pueda darle lecciones?
El hombre, con su sola inteligencia, no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; no las puede entender porque son cosas que sólo se comprenden a la luz del Espíritu. Pero el hombre iluminado por el Espíritu puede juzgar correctamente todas las cosas, y nadie que no tenga el Espíritu lo puede juzgar correctamente a él. Por eso dice la Escritura: ¿Quién ha entendido el modo de pensar del Señor, como para que pueda darle lecciones?
Orar en silencio, aceptación humilde, apertura, corazón puro... permitir que la gracia del Espiritu de Dios fluya en el corazón como Él, en su infinita sabiduría, lo dispone.
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