Es
curioso, ayer me hablaba a mí misma acerca de la importancia de la aceptación refiriéndome básicamente a mi
barro pues de eso estoy hecha, mi naturaleza es
humana y totalmente común a todos los humanos y hoy, justamente el capítulo del
libro que estoy leyendo habla sobre la aceptación. El Señor habla a través de
palabras, signos y mensajes que deja entrever, muchas veces de manera clara y
expresa, a través de esos signos y palabras. El Espíritu Santo guía e ilumina
para que no malinterpretemos los signos de lo que el Señor nos quiere decir. Si
no interpretamos de forma correcta, Él se encarga de reorientarnos. Por eso la
importancia de nuestra unión con Él, que sea permanente, estrecha y de
disposición humilde para la escucha. Hacer silencio interior, hacer de lado al ego,
liberarse en humildad y abandono. Hacer silencio interior cada vez que sea posible.
Silencio cuando la cizaña intenta invadir la paz interna que da el Señor. Él será nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Hoy,
la liturgia de la Palabra en la celebración eucarística me pareció hermosísima,
me dio muchas respuestas y reflexiones en el momento preciso.
Jeremías:
31, 31-34
"Se acerca el tiempo, dice el
Señor, en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.
No será como la alianza que hice con los padres de ustedes, cuando los tomé de
la mano para sacarlos de Egipto. Ellos rompieron mi alianza y yo tuve que hacer
un escarmiento con ellos.
Ésta será la alianza nueva que voy a
hacer con la casa de Israel: Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente
y voy a grabarla en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya
nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole: 'Conoce al
Señor', porque todos me van a conocer, desde el más pequeño hasta el mayor de
todos, cuando yo les perdone sus culpas y olvide para siempre sus
pecados".
Soy de barro, el alfarero me moldea, aceptación, no oponer resistencias en manos del alfarero. Silencio, aceptación, trascender el ego.
El Señor me responde con su Palabra y me da consuelo y esperanza. Sí, el Señor es Dios y Jesús su Mesías que sella su Nueva Alianza de amor y perdón. El Señor ama a su pueblo.
El Señor me responde con su Palabra y me da consuelo y esperanza. Sí, el Señor es Dios y Jesús su Mesías que sella su Nueva Alianza de amor y perdón. El Señor ama a su pueblo.
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