lunes, 4 de agosto de 2014

Confiar en Dios y liberarse del ego

Mateo 14, 13-21



Al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.

Tú, Señor, tenías necesidad de ir a un lugar solitario a orar al enterarte de la muerte de Juan el Bautista. Sin embargo, al encontrarte con la multitud que te esperaba, te entregaste a ellos sanándolos, escuchándolos y hasta alimentándolos. Tú estás siempre atento a nuestras necesidades, siempre atento y compasivo, tanto a nuestras necesidades corporales como espirituales: compasión, entrega, ofrenda.

En estas semanas he estado leyendo un libro que se llama No Self No Problem. He estado meditando acerca del self, acerca del ego y cómo el ego siempre trata de posicionarse y de no perder su primacía y lo importante que es disolver ese ego y liberarse del mismo. Yo intento compaginar esas enseñanzas con mi fe cristiana. El no self me equivale al Niéguese a sí mismo. Considero valiosísimo recordar en mi interior estas palabras: No self… No ego… cada vez que descubro detrás de mis intenciones o aunado a los resultados de mis obras una preponderancia del ego a satisfacerse o posicionarse.  ¿Por qué es importante discernir entre la necesidad de primacía del ego y lo que significa el servir-entregar-ofrendar? Porque disolviendo el ego hay verdadera  libertad. Sin embargo, el viento va contra corriente… El oleaje indica lo contrario, el común de la gente dice: No te dejes, no des más allá de lo que tu propia conveniencia te permita,  Piensa en ti antes que nada…  Pero debo reconocer que es el ego el que hace que tengamos pensamientos desgastantes. No quiero decir que uno no deba satisfacer sus propias necesidades cuidándose a sí mismo.
El viento va contra corriente… ¿Dejarse llevar por las corrientes y deribas? Ahora entiendo mejor que antes: El No self es libertad… entrega, ofrenda… No hay mayor amor que el de aquel que da la vida por sus amigos, dice el Señor. La experiencia de recordar interiormente estas palabras No self y asumirlas, me da verdadera libertad. ¿Dónde entras Tú, Señor? No es el disolver el ego por disolverlo porque así quizá me sigo buscando a mí misma. Es reconocer que como centro y como meta está tu amor, estás Tú como Señor, Alguien que trasciende todo y está presente. No quitar la mirada de Ti para no sucumbir, como Pedro que caminando sobre el agua desvía su mirada confiada en Ti y empieza a dudar y se empieza a hundir.

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