sábado, 5 de julio de 2014

Odres nuevos

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan. 

Odres nuevos

El vino nuevo he de contenerlo en odres nuevos. No puedo poner vino nuevo en odres viejos. Las actitudes y obras del hombre nuevo no pueden ser contenidas en odres desgastados. El hombre viejo tiende a caer en sus costumbres egocéntricas o francamente egoístas. Nuevamente y como siempre, esas son palabras que aparecen y repito en los momentos en los que descubro mi tendencia a las antiguas actitudes, pensamientos  y tendencias egocéntricas. Nuevamente son palabras cargadas de un significado profundo que no puede quedarse simplemente en lo semántico. Van más allá, tienen la fuerza de abrir horizontes encaminados al amor, el valor supremo evangélico. 
   Reír cuando es tiempo de reír, llorar cuando es teimpo de llorar. Celebrar la presencia del esposo, celebrar con gozo y alegría porque Él está presente, se queda con nosotros, sella una Nueva Alianza y nos invita al convivio donde todos estén revestidos de su gracia y nos amemos como hermanos para llegar a la Jerusalén celestial.

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