sábado, 19 de julio de 2014

Morir al ego

Morir al ego, disolverlo... amando a todo semejante como si fuera el propio yo. Disolverlo en el todos... movido, fortalecido, animado, encendido por el Todo.

La purificación, la transformación a través de las tareas más ordinarias, menos agradables para dimensionar lo pequeño que se es ante el todos y ante el Todo. Y sin pensar que se hace algo grandioso o heroico... muriendo al ego.

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