Hoy tuve una clara sensación en relación a lo que
he escuchado y me han hecho creer acerca de Dios. Hoy lo sentí por completo
bondadoso y misericordioso para con todos. Sentí cómo su Presencia emanaba
bondad, calidez y misericordia. Fue una sensación fuerte y certera. Muy lejano
a sentir o arder en ira o cólera. ¿Dios castiga? ¿Dios puede arder en
ira? ¿Dios quiere enviar a sus criaturas al fuego eterno? Sentí su amor y este
sentir me proporcionó una gran paz y confianza. Dios sabe por qué desde hace
algunos años me inquieto mucho por la salvación de todos. ¿Dios no va a querer
la salvación de todas sus creaturas? Son muchos los pasajes bíblicos en los que
se nos habla del amor y misericordia de Dios por sus creaturas, aún las
pecadoras. El ser humano interpretaba las catástrofes como un castigo de Dios.
Esta creencia estaba presente en muchas culturas. Los autores sagrados
mencionan en diversas ocasiones que Dios castiga a naciones y pueblos. Sin embargo,
también los autores sagrados hablan del perdón de Dios y su amor para con
todos, su pueblo elegido y también para los paganos. ¿Habría entonces encarnado
para la salvación de la humanidad conociendo la ceguera y dureza de corazón de
su pueblo y de nosotros?
Esto dice el profeta en la lectura de la
celebración eucarística del día de hoy:
Jeremías (2,1-3.7-8.12-13):
Yo os conduje a un país de huertos, para
que comieseis sus buenos frutos; pero entrasteis y profanasteis mi tierra,
hicisteis abominable mi heredad. Los sacerdotes no preguntaban: "¿Dónde
está el Señor?", los doctores de la ley no me reconocían, los pastores se
rebelaron contra mí, los profetas profetizaban por Baal, siguiendo dioses que
de nada sirven. Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y pasmaos –oráculo del
Señor–. Porque dos maldades ha cometido mi pueblo: Me abandonaron a mí, fuente
de agua viva, y cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen el
agua".
En el Salmo 35 el salmista dice:
Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
tu justicia hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.
¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;
se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias.
Porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.
Prolonga tu misericordia con los que te
reconocen,
tu justicia con los rectos de corazón.
El Señor
me ha demostrado una enorme paciencia tal y como se la demostró a su pueblo. Me alejé y no veía, mi corazón estaba endurecido y sin embargo día a día me da oportunidades para que me
acerque más a Él. ¿Me castigó? o ¿permitió que la vida siguiera su curso con
consecuencias negativas para que de ellas aprendiera, y una enorme sed de su
amor me empujara hacia Él?
Mateo (13,10-17):
"Oiréis con
los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de
oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los
oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure."
A pesar de mi ceguera me curaste, y ese es tu mayor anhelo, abrir los ojos de cada uno para que podamos comprender con el corazón el sentido profundo de amor de tu Palabra, Señor.
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