jueves, 24 de julio de 2014

Dios es misericordia


Hoy tuve una clara sensación en relación a lo que he escuchado y me han hecho creer acerca de Dios. Hoy lo sentí por completo bondadoso y misericordioso para con todos. Sentí cómo su Presencia emanaba bondad, calidez y misericordia. Fue una sensación fuerte y certera. Muy lejano a sentir o arder en ira o cólera.  ¿Dios castiga? ¿Dios puede arder en ira? ¿Dios quiere enviar a sus criaturas al fuego eterno? Sentí su amor y este sentir me proporcionó una gran paz y confianza. Dios sabe por qué desde hace algunos años me inquieto mucho por la salvación de todos. ¿Dios no va a querer la salvación de todas sus creaturas? Son muchos los pasajes bíblicos en los que se nos habla del amor y misericordia de Dios por sus creaturas, aún las pecadoras. El ser humano interpretaba las catástrofes como un castigo de Dios. Esta creencia estaba presente en muchas culturas. Los autores sagrados mencionan en diversas ocasiones que Dios castiga a naciones y pueblos. Sin embargo, también los autores sagrados hablan del perdón de Dios y su amor para con todos, su pueblo elegido y también para los paganos. ¿Habría entonces encarnado para la salvación de la humanidad conociendo la ceguera y dureza de corazón de su pueblo y de nosotros?


Esto dice el profeta en la lectura de la celebración eucarística del día de hoy:

Jeremías (2,1-3.7-8.12-13):

  Yo os conduje a un país de huertos, para que comieseis sus buenos frutos; pero entrasteis y profanasteis mi tierra, hicisteis abominable mi heredad. Los sacerdotes no preguntaban: "¿Dónde está el Señor?", los doctores de la ley no me reconocían, los pastores se rebelaron contra mí, los profetas profetizaban por Baal, siguiendo dioses que de nada sirven. Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y pasmaos –oráculo del Señor–. Porque dos maldades ha cometido mi pueblo: Me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen el agua".

En el Salmo 35 el salmista dice:

Señor, tu misericordia llega al cielo,

tu fidelidad hasta las nubes;

tu justicia hasta las altas cordilleras,

tus sentencias son como el océano inmenso.

¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,

los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,

les das a beber del torrente de tus delicias.

Porque en ti está la fuente viva,

y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,

tu justicia con los rectos de corazón.


El Señor me ha demostrado una enorme paciencia tal y como se la demostró a su pueblo. Me alejé y no veía, mi corazón estaba endurecido y sin embargo día a día me da oportunidades para que me acerque más a Él. ¿Me castigó? o ¿permitió que la vida siguiera su curso con consecuencias negativas para que de ellas aprendiera, y una enorme sed de su amor me empujara hacia Él? 


 Mateo (13,10-17):

 "Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure." 

A pesar de mi ceguera me curaste, y ese es tu mayor anhelo, abrir los ojos de cada uno para que podamos comprender con el corazón el sentido profundo de amor de tu Palabra, Señor.

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